HORACIO BAFICO/GUSTAVO MICHELIN
La mejora en el bienestar de aquellos que adquieren bienes de consumo contrasta con la pérdida de rentabilidad de quienes los producen localmente, ya que debido a los mayores costos no pueden competir con sus similares del exterior.
El año que acaba de finalizar será récord en materia de comercio internacional. Recientemente fueron divulgadas las cifras relativas a las exportaciones de bienes, las que superaron ligeramente los US$ 8.000 millones. Los datos de importación llegan a noviembre, pero se puede estimar que al cabo del año totalizarán US$ 10.400 millones. En particular, dentro de estas últimas se destacan las compras de bienes de consumo, que en los doce meses finalizados a noviembre sumaron US$ 2.500 millones, incrementándose 26% respecto al año anterior.
El aumento en las adquisiciones externas de estos bienes se vio estimulado por su abaratamiento relativo frente a sus similares nacionales, y se circunscribe en el aumento generalizado del consumo de la población, variable que se ha transformado en el motor del crecimiento económico a lo largo del último año.
Para que el aumento del consumo sea generalizado, se requiere un mayor ingreso de la población. En tal sentido, el ingreso de los hogares se incrementó 4,4% en términos reales en los últimos 12 meses en relación al año anterior, aumento que se explica por el doble efecto de la mayor ocupación y los mayores ingresos que perciben sus integrantes, sean estos trabajadores o pasivos. El aumento de las pasividades, dada la norma constitucional, es el reflejo del incremento de los salarios, los que aumentaron por el propio dinamismo del mercado laboral y el accionar de los Consejos de Salarios. En los últimos 12 meses a noviembre, el poder adquisitivo de los salarios se incrementó un 4% respecto al año anterior.
Al sentirse más ricos, los consumidores experimentan algunos cambios en sus patrones de consumo. Si bien pueden adquirir una cantidad mayor de los bienes que venían comprando hasta ese momento, ello tiene un límite: ¿cuántos litros más de una bebida refrescante podrán comprarse debido al mayor ingreso? ¿Y cuántos pantalones de una determinada marca y modelo?
Es por ello que al mejorar el poder adquisitivo se amplía el universo de bienes y servicios que se consume y se adquieren nuevos bienes o servicios, por ejemplo, aumenta el esparcimiento o se adquieren bienes duraderos. Tal lo acontecido en los dos últimos años, en que se batieron récords sucesivos en cuanto a la venta de vehículos y electrodomésticos.
Una parte del aumento que experimentaron estas compras es el resultado de otro efecto que opera al elevarse el ingreso. El mayor poder adquisitivo permite la sustitución en el consumo de determinados bienes por otros de mejor calidad o que proporcionan mayor confort. Las ventas de motos pueden ser un ejemplo, ya que en muchos casos, quien accede a una de ellas anteriormente se movilizaba utilizando el transporte público.
Todos estos elementos se conjugaron y ayudan a explicar el aumento que registraron las importaciones de bienes de consumo a lo largo del último año.
A su vez, muchos de los bienes en los que aumentó el consumo no se producen en el país, fundamentalmente los de carácter duradero y, es lógico que ante su mayor demanda aumenten las compras externas.
Pero no todos los bienes de consumo que se importan carecen de sustitutos nacionales. De hecho, las compras al exterior de automóviles y bienes duraderos representan poco más de la tercera parte de las importaciones totales de bienes de consumo.
El que aumenten a un ritmo elevado las importaciones de consumo no duradero, donde en muchos casos hay producción local, determina que hay otros factores que llevan a los consumidores uruguayos a preferirlos. Pueden estar actuando en ello elementos de carácter subjetivo muy difíciles de cuantificar, tales como por ejemplo el deseo por poseer artículos de determinada marca, o la percepción de una mejor calidad.
Pero también hay factores objetivos, fácilmente cuantificables, que lo pueden explicar: los bienes de consumo importados se han abaratado relativamente frente a los de fabricación nacional.
En el año móvil finalizado en septiembre de 2011 (última información disponible), los precios promedio de importación de los bienes de consumo se incrementaron 7% medidos en dólares corrientes respecto al mismo período del año anterior. Como en igual lapso, el tipo de cambio se apreció 5%, ello quiere decir que si se los mide en pesos, los precios de importación de los bienes de consumo apenas aumentaron 2%. Este guarismo es inferior al incremento del IPC, que en el período analizado aumentó 7,8%.
Del punto de vista de los consumidores, el abaratamiento de los bienes es algo positivo, ya que mejora su bienestar al poder adquirir una cantidad mayor. Pero visto el funcionamiento económico en su conjunto ya no lo es. Los aumentos que registraron los precios de importación de los bienes de consumo son inferiores a los de los costos de fabricación interna. En particular los salarios, que aumentaron un 15% en el último año en el sector privado, impactan negativamente en la rentabilidad de las empresas, ya que aumentos de esa magnitud superan las ganancias de productividad e impiden competir con sus similares del exterior.
Las cifras
15% Es la suba que han registrado los salarios privados en el último año, factor que incidió en la rentabilidad de empresas.
5% Es lo que se apreció el tipo de cambio hasta septiembre, lo que incidió en los precios de los bienes importados.