LUCIA BALDOMIR
En los últimos doce meses los gastos comunes de las propiedades horizontales han aumentando entre 20% y 40%, principalmente, producto de la suba de los combustibles que se utilizan en la calefacción, según afirman operadores inmobiliarios.
Los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en julio de este año muestran una suba del 5,03% de los gastos comunes respecto al mes anterior, la máxima en el último año.
La determinación del gasto promedio que deben hacer los inquilinos o propietarios de un edificio varía de acuerdo a los servicios que quieran tener y la cantidad de unidades que integren el mismo; sin embargo, según expresó Hector Dupont, presidente del Colegio de Administradores de Propiedad Horizontal, desde el 2003 quienes cuentan con calefacción central han sufrido aumentos del 40% producto del aumento del fuel-oil, combustible utilizado en el 95% de los apartamentos de Montevideo y que desde agosto del 2003 a julio de 2004 aumentó.
Por su parte, los que no poseen calefacción central han tenido una suba del 20% en este gasto fijo, porcentaje esperado para el 2004.
Actualmente un apartamento promedio, con calefacción y portero con ocho horas diarias, paga en el entorno de los $ 2.600 de gastos comunes. La cifra se reduce a los $ 1.500 sin calefacción con el mismo horario de portería. Pero en Montevideo existen los que alcanzan a tener gastos comunes por $ 15.000. Dicha cifra corresponde a apartamentos que ocupan un piso y que cuentan con calefacción, vigilancia 24 horas, portero con vivienda (que insume gastos, salario, aportes sociales, beneficios, seguro por accidentes), abono por bomba de agua, ascensor, jardín, mantenimiento de calefacción y piscina, portero eléctrico, rampas, cortina de garaje, sanitario, impuestos y gastos por agua y luz además de limpieza.
Varios administradores de propiedades horizontales consultados afirman que no existe una relación directa de los gastos comunes con el valor total del apartamento ni con el barrio en el que están ubicados los edificios. Así es que pueden encontrarse "edificios modestos en Pocitos con gastos de $ 700 y también de lujo en el Cordón con gastos comunes de $ 2.000", dice Javier Arredondo, ex directivo de la Cámara Inmobiliaria Uruguaya y administrador de propiedades desde hace casi 40 años. Sin embargo los administradores concuerdan que las zonas costeras son las que cuentan con los edificios de mayor valor y que, por tanto, quienes los habitan, buscan mayor seguridad y confort. Así es que pagan horarios completos de portería, rubro entre los gastos comunes al que pertenece el mayor porcentaje, luego de lo destinado a calefacción.
AHORRO. Desde hace dos años la demanda común de los propietarios que viven en los edificios es el abatimiento de los gastos comunes. La primer medida que toman al respecto es la reducción de personal, según comentó Arredondo.
"En las asambleas de propietarios lo primero que piden es la reducción de los servicios de los que medianamente pueden prescindir. Lo primero que se reduce es la cantidad de personal de portería y limpieza. Ahora se trata de contratar a una empresa que se haga cargo de los costos extras en el tema del personal o llamar a un service de mantenimiento para pagar los arreglos en vez de recurrir a un abono mensual o a un fondo de reserva de mantenimiento. A su vez, el aumento en invierno por gastos de calefacción tiende a anualizarse para abatir el importante gasto que se hace en invierno".
Con las reducciones, Arredondo dice que en muchos casos han logrado bajar los gastos comunes de $ 5.000 a $ 3.000 en dos años, pero promedialmente, las rebajas rondan el 20% del monto inicial.
De todas formas, aunque se prescinda de un portero, ascensor, service y calefacción aún quedan por pagar la tarifa de saneamiento, UTE, OSE y otros impuestos municipales, que suman en el entorno de los $ 500.
La demanda a la hora de conseguir un apartamento siempre exige reducidos gastos comunes. Sin embargo, su bajo costo, además de las tarifas públicas, depende directamente de los servicios de los que se quiera prescindir.