En un mes, Uruguay podrá incrementar sus reservas en unos US$ 353,5 millones, mediante una operación del Fondo Monetario Internacional (FMI) que atribuirá a todos sus países miembros Derechos Especiales de Giro (DEG) -la moneda del organismo formada en base a una canasta de monedas- por el equivalente a US$ 250.000 millones sin condiciones.
A cada país le corresponderá el 74% de su cuota en el FMI. En el caso de Uruguay, eso equivale a 226.810.000 de DEG que a la cotización de ayer, eran US$ 353.506.306.
Fuentes técnicas del gobierno dijeron a El País que si bien las reservas se incrementan en ese monto, "no se pueden monetizar directamente". Esto es, no se pueden utilizar para cancelar otros pasivos. Para hacerlas efectivas, se debe tener un programa con el FMI -que Uruguay no posee- o que vender esos DEG a otro país interesado en acrecentar sus reservas en esa moneda y a cambio se reciben dólares.
Por el momento, Uruguay no se plantea ninguna de esas dos opciones.
De todas maneras, las fuentes consideraron que la operación sirve porque es una "manera de diversificar reservas y estar protegido frente a las variaciones del dólar".
Al viernes -último dato disponible- los activos de reserva del Banco Central alcanzaban a US$ 7.225 millones, de los que US$ 2.073 millones eran de libre disponibilidad. La composición de las reservas por moneda al mes de mayo -último dato disponible- era: US$ 6.225 millones en dólares, US$ 683 millones en euros y US$ 180 millones en yenes.
OPERATIVA. La propuesta del FMI debe ser aprobada por el Consejo de Administración del organismo -compuesto por 25 miembros- en la reunión del 7 de agosto y la operación se podría concretar el 28 de ese mes.
Los DEG eventualmente aprobados "serán contabilizados como activos de reserva, actuando como un colchón de liquidez a bajo costo para los países con bajos recursos y mercados emergentes, reduciendo la necesidad de constituir reservas excesivas", explicó el FMI en un comunicado.
El Fondo indicó que el equivalente a "cerca de US$ 100.000 millones" (de los US$ 250.000 millones) deberían ir hacia los países emergentes y pobres.
Con esta operación el FMI logra aumentar la liquidez a nivel mundial.