Los empleados de los call centers podrán trabajar por hasta seis horas y media por día, tendrán derecho a cinco minutos libres por cada hora extra que realicen y se les garantizará una pausa de 7 segundos entre llamada y llamada, según un decreto divulgado ayer por el Poder Ejecutivo.
El documento, que busca asegurar las condiciones y el ambiente de trabajo en esos centros telefónicos de consulta, surgió como resultado del trabajo de una comisión tripartita integrada por la Cámara de Telecentros, el Pit-Cnt y la Inspección General del Trabajo del Ministerio de Trabajo.
Su articulado dispone desde las características de los escritorios, sillas, pantallas, y las clásicas "vinchas" hasta la temperatura ambiente (entre 20 y 26 grados en invierno y entre 20 y 24 grados en verano) y la iluminación. Se establecen medidas específicas para cada elemento, incluso para la altura del techo. La especificidad llega a tal punto que se establece, por ejemplo, que la humedad relativa deberá mantenerse entre 40% y 55%, que la velocidad del aire no deberá los 0,2 m/s, que la pantalla deberá ubicarse de tal forma que el giro de la cabeza del trabajador no sea mayor a los 30 grados. También que la pintura de paredes deberá ser opaca para evitar los brillos así como que "la limpieza de los pisos así como la utilización de ceras no deben producir brillos que aumente el reflejo".
Además de atender la infraestructura y el ambiente, se definen otras medidas para "reducir el impacto adverso en la salud del trabajador que puede provocar la monotonía de la tarea, así como la carga mental y psíquica derivada de la misma".
Entre estas están las pausas entre llamadas aunque "en caso de que ello no sea posible, el Ámbito Bipartito de Seguridad y Salud determinará la existencia de la pausa o las medidas alternativas".
El ministro de Trabajo, Eduardo Brenta, dijo ayer a El País que en breve saldrá una normativa similar para el sector de la construcción. Resaltó que, al surgir de comisiones tripartitas "se garantiza el cumplimiento de la norma", porque "a ninguna parte le resulta una imposición". Ayer, también se aprobó un decreto general que baja a 80 decibeles la intensidad del ruido en ambientes de trabajo, añadió.