Finanzas de Bolsillo

¿Cómo debo leer el estado de cuenta de mi AFAP?

En este Finanzas de Bolsillo veremos las claves para entender cuánto hemos acumulado para nuestra futura jubilación.

AFAP reconocen año difícil, pero sostienen que mediciones por UR las perjudican. Foto: A. Colmegna
Dinero en las AFAP. Foto: D. Borrelli

Mucho se habla de la reforma jubilatoria en la que está trabajando la Comisión de Expertos en Seguridad Social (CESS) y los posibles cambios que pueden haber en cuanto a la edad mínima de retiro y la tasa de reemplazo, pero cuando queremos saber en dónde estamos parados hoy frente a nuestra jubilación, a veces no es tan fácil entenderlo.

El estado de cuenta que nos llega al menos dos veces al año desde la AFAP a la que nos afiliamos, tiene tanta información, que por momentos puede dificultar su interpretación. Por eso, para este Finanzas de Bolsillo fueron consultados expertos que puedan traer luz a la hora de entender este documento.

En el estado de cuenta, podemos encontrar los detalles de la cuenta de ahorro, como las empresas por las cuales se reciben los aportes y las fechas en que fueron realizados, las comisiones cobradas por la AFAP, la rentabilidad obtenida y el saldo de la cuenta individual.

Pero para poder interpretar estos datos, según el gerente general de AFAPSURA, Sebastián Peaguda, la “historia” se debe empezar por el saldo inicial, ya que “el 31 de diciembre estábamos en un lugar y seis meses después estamos en otro”.

“¿Con cuánto arrancaste este semestre? El estado de cuenta abre con esa línea. Tenías tanto dinero ahorrado, te lo da en diferentes medidas. La más relevante es el saldo en pesos que tenías. También lo da en Unidades Reajustables (UR)”, señaló Peaguda.

Otro de los conceptos que aparecen en la primera línea, junto al saldo inicial, es el de “cuota”, en donde “se complica la historia”.

El fondo de ahorro previsional de cada AFAP, pretende ser un fondo único para los afiliados que allí aportan. De este modo, cada uno de los cotizantes tiene una parte dentro de la división de este gran fondo, es decir una cuotaparte.

En esta primera línea, se muestra tanto la cantidad de cuotas que tiene el trabajador, como el valor de cada cuota. Al hacer el producto de estos dos datos, el valor resultante es el equivalente al saldo en pesos, que también es igual al saldo en UR.

En tanto, el valor de la cuota aumenta cuando ingresa dinero por rentabilidades al fondo y puede bajar si su rentabilidad es negativa, es decir, si baja el valor de sus activos.

A su vez, la cantidad de cuotas aumenta cuando ingresa dinero por concepto de aportes y disminuye por el cobro de comisiones de administración, custodia y de la prima de seguro.

De esta forma, según Peaguda “la cuota es la parte que cada uno de los afiliados es dueño y ese valor de la cuota es lo que va reflejando la rentabilidad que va teniendo. Supongamos que el cliente tiene al inicio del periodo un valor cuota de 100, después tiene movimientos positivos y negativos, le van comprando o restando participaciones en el fondo y luego se le desglosan qué parte de los rendimientos, de la rentabilidad, fue a incrementar el valor de su cuota”.

“Capáz que la persona inició con 10 cuotas de valor 100, durante seis meses hizo movimientos positivos de aportes, entonces termina con 12 cuotas. Pero ahora no tiene valor 100, entonces pueden ser 12 cuotas a valor 120. Si tenía 10 cuotas a valor 100 y por eso tenía 1.000, después tiene 1.440”, agregó.

De esta forma, durante los seis meses entre estados de cuenta, lo que sucede son movimientos positivos y negativos, en donde al ser sumados, junto con el valor de la rentabilidad que se genera en el período, son los que llevan al saldo final, es decir, lo que tiene acumulado el ahorrista hasta la fecha.

Rentabilidades

La rentabilidad es la ganancia (o pérdida) que se genera dentro de un período determinado. Estas variaciones son de acuerdo a los movimientos en el mercado financiero que hace la AFAP con el dinero administrado.

Existen dos tipos de rentabilidades, la bruta oficial y la neta proyectada. Éstas se pueden medir en diferentes períodos: a tres y cinco años móviles. De todas formas, el ahorro que se utilizará para la jubilación es el acumulado en por lo menos 30 años de trabajo, por lo que cobra mayor relevancia la rentabilidad a largo plazo.

Según explicaron fuentes de República AFAP, en la rentabilidad bruta no entra el concepto de comisión, mientras que en la neta incorpora la rentabilidad bruta descontadas las comisiones.

En República AFAP explicaron que, al conjugar la rentabilidad bruta con las comisiones, se creó la definición de rentabilidad proyectada, que toma la rentabilidad bruta en los tres años móviles, se mensualiza y, se calcula con la suposición que, de hoy a 30 años, se va a tener la misma rentabilidad, a la que se le van a deducir “la comisión que hoy se está pagando en la AFAP, con la prima de seguro y la comisión de custodia del Banco Central”. Este dato se da en UR.

Visión unificada

El sistema previsional uruguayo cuenta con un sistema mixto, en donde la mitad de los aportes (que para el trabajador dependiente suele ser 15% de su salario nominal) hechos por el trabajador se hacen al Banco de Previsión Social (BPS) y la otra mitad a la AFAP a la que se afilie. A su vez, el empleador debe aportar a BPS otro 7,5% por el empleado, generando que dos tercios de los aportes nominales sean al organismo y un tercio a la AFAP.

Al retirarse el trabajador presenta lo ahorrado en la AFAP a una aseguradora que le de una renta vitalicia (actualmente solo el Banco de Seguros del Estado lo hace) y, por otra parte, cobrará la jubilación por BPS.

Conforme a esto, Peaguda sostuvo que “falta una visión unificada del sistema, donde la persona reciba información consolidada. Que haga menos énfasis en la transparencia de los datos, porque ya existe, y que sea más enfocado en generar criterio”, para determinar si está “satisfecho o no, que pueda comparar servicios, para tomar decisiones informadas”.

“Un problema que puede llegar a haber es que las personas no se sientan responsables sobre su retiro”, concluyó.

¿En qué invierte mi dinero la AFAP?

Coloca el dinero en activos de bajo riesgo

Para poder generar rentabilidad en los fondos de ahorros previsionales, las AFAP realizan inversiones en el mercado financiero, las cuales se deben adaptar al marco normativo que establece qué tipo de activos pueden comprar, la duración y el riesgo, entre otros.

Según Peaguda, “hoy no se podría invertir en títulos que tengan una relativa baja calificación crediticia”, es decir, activos que tengan determinada volatilidad.

El fondo de las AFAP están divididos en dos subfondos:“acumulación” (menores de 55 años) y “retiro” (mayores de 55 años). Para “acumulación”, las administradoras tienen permitido invertir el 15% en el exterior, mientras que el 85% debe ser invertido en Uruguay.

A su vez, no pueden invertir en renta variable internacional directamente (por ejemplo acciones), por lo que invierten en notas estructuradas, para tener exposición a la renta variable internacional y así tener mejor rentabilidad, explicaron desde República AFAP.

En tanto, a lo largo de los años se han incorporado activos como bonos internacionales de crédito y bonos soberanos extranjeros que cuenten con calificación de riesgo no menor al grado de inversión, es decir BBB- o superior. Aunque, sobre estos últimos, a partir del año pasado se reguló que una pequeña parte de la cartera pueda invertirse en títulos con calificación crediticia, pero sin grado inversor.

Ahorro voluntario

En el marco de la reforma jubilatoria, se ha mencionado la posibilidad de generar incentivos para “un tercer pilar”: el ahorro voluntario.

“La figura del ahorro voluntario existe, el tercer pilar existe, creado por la ley de 1995, el problema es que no tiene incentivos tributarios y no tiene flexibilidad. Si querés modificar tu jubilación y querés hacer aportes voluntarios a tu AFAP, el problema es que una vez que ponés la plata ahí adentro no la podés sacar. Solamente lo podés utilizar al momento de retiro”, afirmaron en República AFAP.

En esta línea, agregaron que, el planteo de hacerlo más atractivo o apetecible, “está bueno, porque las AFAP generamos una buena rentabilidad, podríamos generar una economía de escala mayor, manejando plata del ahorro voluntario. Les generamos una buena rentabilidad, pero si el día de mañana el afiliado quiere sacar la plata, la puede retirar”.

Estos incentivos, que se han visto tanto en Chile como en Perú, sostuvieron que “es hacia donde vamos”.

Dentro de los posibles incentivos para el ahorro voluntario, en República AFAP destacaron como favorable que no se grave con IRPF el aporte voluntario del trabajador, sino que sea gravado al momento de cobrar la jubilación, a través del IASS.

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