De los barcos españoles y la bandera uruguaya

Emilio Cazala

La presencia de la marina mercante española en sus comunicaciones con la América hispana, es muy amplia, diversa y no bien conocida, pero baste decir a falta de una ordenación de actividades más acabada, España siempre estuvo presente con sus barcos en estas rutas coadyuvando al comercio de las ex colonias aunque no siempre con resultados exitosos. Había imprecisión en cuanto a marcar quien fue el primer armador que vino a nuestras playas con línea regular, si los barcos del Marqués de Campo o los de la Transatlántica Española que por aquellos años eran grandes armadores y esa confusión quedó aventada con nuevos datos que recogí de archivos de España".

Así comienza la entrevista con Jimmy Carrau, empresario de la conocida firma comercial de plaza, integrante de asociaciones de apoyo a lo que es marítimo, hombre experto y de consulta sobre temas navieros, y sin duda descendiente de los de Vilassar del Mar, gentes de las costas de Cataluña que mucho antes de 1840 vinieron al Uruguay. Algunos lo hicieron capitaneando sus barcos y un día se encontraron con que casi todos eran tíos, abuelos, sobrinos o estaban emparentados y esto figura en los anales históricos de Vilassar del Mar. Como periodistas especializados somos testigos de la extendida carrera de Carrau vinculada al comercio marítimo, iniciándose muy joven en la empresa de sus mayores y especialmente en la agencia marítima que obviamente atendía los barcos españoles desde mediados del siglo XIX. Tenía entonces Jimmy menos de 20 años y tras una corta experiencia local y muy joven aún se fue a Buenos Aires donde amplió sus conocimientos y emprendimientos en un escenario mayor que lo colmó de éxitos y conocimientos. Y fue sin duda el experto en los barcos de pasajeros, excursiones a la Antártida, y el manejo de los fletes, bodegas y cargas que es lo suyo. Las paredes de su hogar no dan espacio para exhibir los innumerables reconocimientos internacionales a su labor y saber. Pero sigamos con esta pequeña historia de hoy, que sólo pretende recordar un pequeño capítulo de la presencia de la marina mercante española en el Uruguay.

JIMMY CARRAU. "Como el tema de la marina mercante española es muy amplio, quiero separar el capítulo de los últimos barcos que vinieron como veleros en línea regular que según un prestigioso periódico bilbaíno de 1868, fueron el Estrella, el "Río de la Plata" y el "Vizcaína". Esos buques a vela siguieron sosteniendo la línea con España y hay que decir que no venían barcos a vapor en esa época porque era tal la desconfianza que dominaba los ámbitos marítimos españoles de la vela al vapor, principalmente porque los aceros que no siempre eran de primeras calidad o dejaban mucho que desear. Evidentemente todo ello representaba ademas un cambio de mentalidad, que sin duda no estaba dado y la verdad es que los viejos armadores españoles resistían comenzar a utilizar en sus servicios, buques de hierro, era más segura la tradicional madera y el trapo.

MARQUES DE CAMPO. Sin embargo, a partir del año 1882 el valenciano Marqués de Campo, da el gran salto del Atlántico al Pacífico y se establece con un servicio regular por el Estrecho de Magallanes desde España con cinco buques: el "Santo Domingo", "Venezuela", "San Agustín", "Colon" y el "Turia". Sin duda es de preguntarse cuantos ancestros uruguayos arribaron al país en estos barcos que lamentablemente los archivos marítimos no han dejado muchos rastros de sus visitas, pero fueron barcos que estuvieron fondeados en la bahía de Montevideo. Eran barcos que no tenían máquinas de triple expansión, que no recuperaban el vapor. Cuando se acababa el agua o el carbón, que no en todo el Pacífico lo había, se seguía navegando a la vela. Así que no hay duda que el primero en llegar a estas latitudes fue el Marqués de Campo a los efectos de establecer una historia marítima de la marina mercante española. Estos barcos salían de Burdeos, Santander, Coruña, Cádiz, puertos brasileños, Montevideo, Buenos Aires, Valparaíso y el Callao y luego extendieron la línea a San Francisco en Estados Unidos y a Mazatlán en México. Esto fue un esfuerzo formidable que hay que destacar. Un viaje redondo de estos barcos podía durar 3-4 meses, algo asombroso, sin duda una aventura que pocas líneas repetirían 100 años más tarde por la logística que demanda. Pero el Marqués de Campo fue muy resistido en España y esa sería una de las tantas razones de que haya tan poca documentación de esta empresa.

Transatlantica. Y finalmente el Marques de Comillas o sea López Bru hijo de Antonio López, armador de la Transatlántica Española, le compró al Marqués de Campo en 1885 gran parte de su flota con lo que este continuó yendo con sus buques a Centroamérica únicamente y solo por algún tiempo. Y a partir de 1886 la Transatlántica Española estableció su servicio a Sudamérica con la llegada al Río de la Plata con el barco "Ciudad de Santander". Lamentablemente este barco encallo y se perdió en la Isla de Lobos pero felizmente no hubo pérdida de vidas y se salvó todo lo que se pudo salvar. Aquí Jimmy Carrau recuerda que en el día del Patrimonio en un colegio católico de Maldonado (Hermanas Capuchinas), estaban expuestas la bandera española de ese barco que en su popa llevaba escrita las iniciales CM (Correo marítimo) y también la Virgen de la Capilla del Ciudad de Santander. Esta imagen estuvo en la Catedral y luego en el Museo Mazzone. Los agentes en Montevideo de esa línea eran Taranco y Cía.

al rio de la plata. Posteriormente restableció el servicio al Río de la Plata llegando al puerto de la vecina orilla con el barco "Buenos Aires" en viaje inaugural, luego le sigue el "Montevideo", que se construyeron especialmente para el Río de la Plata. Con estos barcos estaba también el "Isla de Luzón" , "Alfonso XII", "Reina María Cristina", Antonio López, que como dijimos representaban en Montevideo la firma Taranco y Cía. competidora de Carrau y Cía.

La Transatlántica mantuvo estoicamente esta línea durante años con graves problemas porque la inmigración fue irregular, tuvo muchos altibajos y los barcos iban vacíos con grandes quebrantes económicos.

BARCOS A CUBA. En 1897, el gobierno español requisó estos y otros barcos para llevar tropas a Cuba. Y hasta que no terminó esta guerra y devolvió a los militares a la península, el Río de la Plata se vio sin servicios marítimos españoles. Y Aquí aparece J. Jover Serra de Barcelona, con dos buques muy pequeños que eran el "Ferrer Serra" y el "Jover Serra" que fueron los buques de la famosa armadora llamada La Gelidense que mantuvieron la línea hasta 1902. A renglón seguido nuestro entrevistado nos muestra un manifiesto de carga de un viaje del "Jover Serra" de 1902 con datos por demás interesantes. En la lista aparecen chocolates, arroz, aceite, conservas, aceitunas, comestibles, sardinas en barricas, productos de barracas, etc. Pero la Gelidense solo pudo existir dos años porque los barcos eran muy pequeños y no podía continuar. Así que la empresa fue comprada por la Transatlántica Española. Pero en el ínterin sucedió que los barcos de Prats y Cía. de Barcelona que iban a Cuba se vendieron, los compraron armadores catalanes: los barcos eran el "Brasileño" que tomo bandera uruguaya, "Juan Forgas", "Berenguer el Grande" y otros. Y esos armadores catalanes junto a Folch y Cía forman la S.A. de Navegación Transatlántica de Barcelona y el primer barco que llega a Montevideo es el " Berenguer el Grande" el 6 de febrero de 1906. A este le siguió el "Brasileño" que al llegar a Montevideo tomó la bandera uruguaya y en el libro de gastos dice: los trámites los corrió el estudio jurídico más importante en el rubro marítimo que fue de Casaravilla y Ramírez (Juan Andrés Ramírez) y lógicamente tuvo lugar una recepción a bordo que organizó la Confitería del Telégrafo cuyos suministros totalizaron 110 pesos y la famosa Orquesta de Mousques cobró 60 pesos por su presentación a bordo. Y en este mismo barco se fue mi abuelo Julio Carrau para Europa. Esta compañía navegó hasta 1908 que fue comprada por Pinillos, Izquierdo y Cía. de Cádiz. En realidad esta era la más antigua empresa naviera de España ya que se había fundado en 1835. Pero Pinillos comenzó a marchar muy mal a partir del hundimiento del Príncipe de Asturias, entonces mantuvo las línea con el "Cádiz", el "Barcelona", los cuales luego fueron vendidos a la Armada Argentina y se llamaron "Chaco" y "Pampa".

En 1917 entra al ruedo marítimo hacia Sudamérica Ybarra de Sevilla pero no como línea regular sino viajes esporádicos y acaso exploratorios. Pero en 1928 se establece fuertemente con la incorporación de tres buenos buques que fueron el "Cabo Quilates", "Cabo Palos" y "Cabo Tortosa".

Estos barcos para 100 pasajeros, tenían cámaras frigoríficas, llevaban carne congelada, huevos, harina, y partidas de trigo para las Islas Canarias, y para nuestra sorpresa enormes cantidades de huevos según surge de los manifiestos de carga de 1927 que Carrau guarda como valioso testimonio. Seguiremos.

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