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¿Cómo será el año en materia de empleo en Uruguay, luego que se crearan 40.000 puestos en 2023?

La OIT proyecta que el desempleo va a crecer a nivel global en 2024, pero no necesariamente en Uruguay será así Analistas consultados por El País hacen sus proyecciones, en un año particular por ser electoral.

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Las subas de salarios tienden a desincentivar la contratación
Foto: Fernando Ponzetto

En los últimos dos años se dio un crecimiento de los salarios reales (descontada la inflación) al tiempo que hubo dinamismo en el mercado laboral, con la creación de empleo. La ecuación entre empleo, salarios y crecimiento de la economía ha estado más equilibrada que en años anteriores (2015-2019), cuando hubo una situación adversa con la pérdida de unos 53.000 empleos, situación agravada por la pandemia de covid-19 en 2020.

“Actualmente hay 70.000 empleos más que en 2019. No solamente se recuperaron los empleos perdidos en el quinquenio anterior a la pandemia, sino que se crearon más. Por eso el mercado laboral ha mostrado una evolución más dinámica, incluso en 2023, a pesar de la desaceleración de la economía”, dijo a El País Ignacio Umpiérrez, economista del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED).

Los factores de desaceleración económica a la que se refiere, fueron -básicamente- la sequía, los precios relativos con Argentina, el enfriamiento de la economía china y la caída de precios internacionales de materias primas.

Aún en ese contexto, la participación laboral mostró resiliencia y se crearon 40.000 empleos en 2023. Eso se explica -según el economista- a los sectores que han apuntalado las contrataciones, como construcción (el empuje de UPM y de obras público-privadas con inversión en proyectos inmobiliarios) y al sector de tecnologías de información, entre otros factores.

Ahora, ¿qué pasará en 2024? La inquietud surge porque la Organización Internacional del Trabajo (OIT) proyecta que la tasa de desempleo crecerá en el mundo, y a nivel local este es un año particular por ser electoral.

Al respecto, Umpiérrez señaló que en el CED esperan “una relativa estabilidad en la tasa de empleo, lo que -dado que todavía la población en edad de trabajar sigue creciendo-, implicaría que se crearían, en promedio de este año, entre 10.000 y 15.000 puestos de trabajo”.

De darse esa proyección, habrá estabilidad en la tasa de empleo, que ya está en los niveles más altos desde 2016, según el economista, en base a datos oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

Sofía Harguindeguy, gerente de Consultoría Económica de Grant Thornton, señaló a El País, que las proyecciones de la OIT van en línea con el enfriamiento del nivel de actividad económica mundial producto de las guerras y otros factores de incidencia, lo que se traduciría en mayor desempleo global.

No obstante, para Uruguay proyecta que los niveles de empleo se mantendrán relativamente estables, aunque sin aumentos adicionales de salarios, precisamente por el enfriamiento de la economía mundial mencionada y la dinámica del mercado laboral local.

Y agregó: “Pensamos que habrá estabilidad. Ya en los últimos meses de 2023 vimos cómo la tasa de empleo no estuvo aumentando de la misma forma que a principio de ese año. Las subas de los salarios tienden a desincentivar la contracción de personal”.

Ambos economistas consideraron que, si bien generalmente un año electoral genera incertidumbre y por ende las empresas retrasan inversiones, eso no suele suceder en Uruguay, dado que existe mayor previsibilidad en la política que en otros países de la región, más allá del signo de gobierno.

“Proyectamos que la incertidumbre política no se va a terminar de reflejar ni en la inversión, ni en el mercado de trabajo en 2024. De hecho, la economía este año va a crecer en torno al 4% o por encima de esa cifra”, redondeó Umpiérrez.

Desafíos

Como los indicadores de empleo hoy en día son altos, en términos relativos, el desafío está, según Umpiérrez, en la “prudencia salarial de los ajustes nominales de salarios, que vienen acompañados de mejoras de productividad”.

En el plano estructural, recordó que estamos atravesando una revolución tecnológica de mucha velocidad con la inteligencia artificial, que habría que atender con procesos de reconversión también rápidos.

“Probablemente esta revolución tecnológica, al igual que muchas otras, destruya puestos de trabajo, pero también genere más empleos. Los servicios de mayor calificación no tendrán problemas, pero sí los asociados a la baja tasa de finalización de ciclos educativos en el país”, agregó.

“Optimismo”

Santiago Madalena, abogado y socio de Guyer & Regules, dijo a El País que las empresas plantean preocupación por los problemas de competitividad y de altos costos, pero que igual existe “cierto optimismo” en el sector.

“Es importante el optimismo porque las empresas son las que dan empleo”, afirmó.

En su práctica jurídica, Madalena nota que los elementos que más valoran las empresas son: el control de la inflación, la estabilidad fiscal y la reforma previsional (lo logrado hasta ahora).

“Para los próximos meses, estimamos que el optimismo no cambiará en cuestiones de trabajo. Hay reglas laborales claras que le demuestran al empresario que puede animarse a contratar más personal”, afirmó Madalena. Desde la perspectiva jurídica, el abogado entiende que hay modernizaciones de las normas laborales a realizar. “Hay una negociación muy centralizada que no permite apartarse si se quiere negociar por productividad por empresa. Eso es porque hay un consejo de salarios que regula todo el sector, independientemente del tamaño de la empresa, ubicación geográfica u otros factores”, dijo.

“También hay rigideces en los tiempos de trabajo (horas laborales) y otras cuestiones que, si se pudieran modernizar, ayudarían a bajar la tasa de desempleo”, concluyó, no sin agregar que la normativa de empleo juvenil “no ha sido la más eficiente”.

Destacó finalmente que la falta de personas calificadas en ciertas áreas de la actividad, hace que las empresas contraten trabajadores del exterior.

Los jóvenes

El abogado Santiago Madalena destaca que este año habría que ponerle más atención al tema del desempleo de los jóvenes con poca formación. “Existe una normativa de empleo juvenil que no ha sido eficiente. Hay que pensar la forma de incentivar a ese grupo etario, que es el que más se queda por detrás en términos de empleo”, dijo.

tasas de empleo y desempleo

Balance Índices de INE y BPS

Sofía Haguindeguy distinguió la tasa de desempleo de la tasa de trabajadores en seguro de paro, en lo que tiene que ver con diciembre de 2023. “Según datos del BPS, en diciembre de 2023 hubo 42.075 trabajadores en el seguro de paro contra 46.425 del mismo mes de 2022. Es decir, unas 4.000 personas menos. Pero en 2023 la tasa de desempleo estuvo en 8,3% de la Población Económicamente Activa (PEA) y en 2002 fue 7,8% de la PEA en promedio anual. Es decir, aumentó 1,5 puntos porcentuales”, señaló. “Igual una tasa de 8,3% de la PEA es buena, aunque mayor que en 2022”, reafirmó.

“Sí, hay menos personas recibiendo subsidios del BPS en diciembre de 2023 que el mismo mes de 2022. “Pero esos datos se refieren solo al empleo formal y no están considerados los promedios anuales”, dijo la economista.

La informalidad es actualmente de 23% y a fines de 2022 fue del 20%. En diciembre de 2019 fue 25%, según el INE.

En 2023 se observó menor nivel de empleo en el comercio, la industria y el agro, y aumentó en la construcción, actividades profesionales, arrendamiento y salud. El desempleo siguió siendo mayor en el interior del país y afecta más a los jóvenes, según el INE.

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