JUAN PABLO CORREA
"Argentina nunca dejó de ser proteccionista". La reflexión con tono amargo hecha ayer por un alto funcionario uruguayo evidencia como se sienten los negociadores de la Cancillería y del Ministerio de Industria que lidian estos días con los varios problemas de índole comercial que hoy están planteados con la vecina orilla.
Una reunión en Buenos Aires, el jueves pasado, entre uruguayos y autoridades de la Secretaría de Industria de Argentina —motivada por los problemas para ingresar a ese país de las bicicletas de Motociclo— se puede decir, sin exageración, que provocó ira tanto en los representantes de la empresa como en los negociadores oficiales locales que participaron. Tanto unos como otros ven "ensañamiento", según dijeron, en la postura del gobierno de Néstor Kirchner hacia Motociclo. Pero hay otros problemas.
Hace algunas semanas, por ejemplo, el gobierno uruguayo presentó ante el Grupo Mercado Común del Mercosur un planteo contra las retenciones diferenciales que aplica Argentina a la exportación de algunos productos agropecuarios. Fuentes diplomáticas explicaron a El País que esas retenciones hacen que, por ejemplo, un molino argentino acceda al trigo más barato que su competidor uruguayo que utiliza ese mismo cereal como insumo traído desde el país vecino.
Otros temas ya de larga data siguen planteados como los regímenes de promoción industrial que aplican las provincias argentinas de San Luis, San Juan, Catamarca y La Rioja, la prohibición al ingreso de los neumáticos remoldeados uruguayos y la acción por dumping entablada por la administración Kirchner contra la empresa Metzen & Sena. Pero el tema más álgido es hoy Motociclo.
ENCONO. Las palabras encono y persecución son las que utilizan los directivos de Motociclo y los funcionarios para explicar lo que está pasando. De hecho, el diario argentino El Cronista publicó ayer que las empresas argentinas que fabrican bicicletas pidieron que definitivamente se prohiba el ingreso de los rodados de Motociclo
Tanto la empresa como los negociadores oficiales creen ver la mano del poderoso grupo Techint, dirigido por el magnate Paolo Rocca, detrás de los problemas. Las fuentes recordaron que las dificultades de Motociclo se agudizaron cuando fueron secretarios de Industria en Argentina, Débora Giorgi y Javier Tizado, personas a las que se considera vinculadas a ese grupo económico. Techint es proveedora de los fabricantes argentinos de bicicletas y además compite con Cinter, empresa del mismo grupo que Motociclo, que fabrica tubos de acero.
El último problema de Motociclo se suscitó cuando miles de bicicletas que ya habían sido entregadas a sus importadores fueron declaradas por el Iram como no comercializables hasta que no se corrijan supuestos defectos suscitados con un tornillo, una arandela y un cable de un freno. El próximo martes un comité técnico recibirá el plan de rectificación de los supuestos defectos de las bicicletas.
Para complicar las cosas, los embarques de bicicletas para niños a los que no se les aplicaban normas de seguridad fueron detenidos en la frontera por parte de la Aduana argentina. Esta alega que hay que esperar que se realicen una serie de consultas jurídicas para determinar si no se les debe hacer extensiva la prohibición que se aplicó a los rodados para adultos.
"No hay certezas jurídicas. ¿Las muestras que compró el Iram responden a lo real?. No hay ningún tipo de garantía. Toman 3 o 4 muestras y la primera acción es suspender la venta. No hay investigación real", dijo un funcionario.
En este contexto, la empresa nuevamente se replantea el eventual traslado de su planta a Argentina como ya hizo en 2001. Ya envió a 100 trabajadores al seguro de paro y redujo drásticamente su producción. Con un mercado interno reducido, Argentina es fundamental para la empresa porque para llegar a otros mercados prometedores como México, debe afrontar fletes muy caros.
Mientras tanto, dentro del gobierno hay quienes creen que nuevamente debe analizarse el planteo de una acción ante la Organización Mundial del Comercio. "Les dije a los representantes argentinos que realmente estoy aprendiendo mucho de ellos en cuanto a trabas al comercio", resumió un negociador.
Kirchner y Lula liman asperezas
Luego de acordar que el libre comercio de autos entre su país y Brasil no tendrá vigencia a partir de 2006 como estaba previsto, el gobierno del presidente argentino Néstor Kirchner obtuvo otra concesión importante de su colega Lula da Silva.
Petrobrás, la empresa brasileña de mayoría estatal, invertirá U$S 200 millones en la ampliación del gasoducto San Martín que desde la Patagonia va al centro argentino y que es fundamental para que en la otra orilla en 2005 no se replantee una crisis energética.
El aparentemente buen momento de la relación entre los dos socios grandes del Mercosur se evidencia también en la promesa del Banco de Desarrollo de Brasil de otorgar una línea de crédito de U$S 1.000 millones para financiar infraestructura en Argentina.
Para contrarrestar las acusaciones de Kirchner de que Petrobras no cumplía sus compromisos de inversión en Argentina, el gobierno de Lula le entregó al ministro de Economía argentino, Roberto Lavagna, un detalle de las inversiones realizadas desde la absorción de los intereses petroleros de Pérez Companc en 2002.