Punta del Este atraviesa un nuevo ciclo de inversión inmobiliaria ante la llegada de visitantes al país y también por el impulso que dan los capitales extranjeros, el interés de nuevos residentes y una oferta que combina proyectos de lujo con propuestas más accesibles. Según un informe de la inmobiliaria Plan Orbe, el balneario suma actualmente 76 desarrollos de viviendas en ejecución con más de 1.400 apartamentos previstos, lo que confirma que el mercado inmobiliario está activo y en transformación.
De acuerdo con Sancho Pardo Santayana, director de Plan Orbe, Punta del Este “presenta una plaza muy activa, con una velocidad saludable de ventas, especialmente en los segmentos medios”. A su entender, no se trata de un repunte aislado, sino de “otro empuje de crecimiento, de los que ha tenido este mercado a lo largo de su historia”.
El relevamiento de Plan Orbe detalla que de los 76 proyectos inmobiliarios activos, 24 ya están prontos para ocupar, 40 se entregarán en los próximos dos años y 12 a más de dos años, lo que representa una expansión sostenida en el tiempo. Los principales focos de desarrollo se concentran en Playa Brava, Roosevelt, Playa Mansa y, en menor medida, La Barra y Manantiales.
La diversidad de precios y tipologías es uno de los rasgos distintivos del actual auge. Los proyectos más exclusivos superan los US$ 10.000 por metro cuadrado (m2), como es el caso de The Rock (con apartamentos de entre US$ 4 millones y US$ 6 millones), The Colette (apartamentos de entre US$ 2,5 millones y US$ 3,5 millones) o Cipriani (los apartamentos van desde US$ 2 millones hasta US$ 18 millones).
Otros complejos apuntan a un público un poco más amplio como es el caso Torres Cardinal (con unidades entre US$ 130.000 y US$ 195.000), Wave Roosevelt (apartamentos entre US$ 148.000 y US$ 340.000) o Torres del Este (con unidades entre US$ 240.000 y US$ 400.000).
En total, los desarrollos en curso suman 1.461 apartamentos a la venta, con un predominio de unidades de uno y dos dormitorios.
Según el relevamiento, de ese total, hay: 105 monoambientes a un precio promedio de US$ 150.000 (US$ 3.900 el m2 en promedio) y 492 unidades de un dormitorio a un valor promedio de US$ 243.000 (US$ 4.365 el m2 promedio).
A su vez, hay 601 apartamentos de dos dormitorios a un precio promedio de US$ 444.000 (US$ 4.440 el m2 en promedio), 238 unidades de tres dormitorios a un precio promedio de US$ 1.030.000 (US$ 3.876 el m2 en promedio) y por último 25 apartamentos de cuatro o más dormitorios a un valor promedio de US$ 2.650.000 (US$ 8.250 el m2 en promedio).
Inversión extranjera
Pardo Santayana destacó que Punta del Este dejó de ser un mercado estacional y que la pandemia marcó un punto de inflexión. “Hoy la ciudad tiene vida todo el año: llegaron empresarios argentinos, familias que se radicaron de forma permanente y un número creciente de compradores brasileños”, explicó.
Aproximadamente la mitad de las consultas que recibe Plan Orbe provienen de Brasil, con un espectro más amplio de público que en el pasado.
El empresario también señaló la aparición de nuevas modalidades como las branded residences, proyectos que combinan residencias privadas con habitaciones de hotel (como por ejemplo se da en Miami). Uno de los casos emblemáticos será SLS Residences, sobre Avenida del Mar, que apunta a redefinir el estándar de confort en el balneario.
Otro de los proyectos en desarrollo es Quartier Brava 30 donde a un año de su lanzamiento la Torre 1 alcanzó el 100% de suscripción y se prevé para noviembre el lanzamiento de la Torre 2. Ubicado en La Parada 30 de La Brava, este proyecto ofrece unidades de 2, 3 y 4 dormitorios desde US$ 383.000.
Asimismo, adelantó que zonas como El Placer y Distrito 52 serán los próximos polos de crecimiento, con desarrollos residenciales, comerciales y educativos que consolidarán un nuevo eje urbano hacia el norte de la ciudad. El plan de Distrito 52 incluye el barrio privado La Cañada, el centro comercial Car One Center, el colegio North Schools y la futura instalación del hotel Hampton by Hilton.
Ritmo destacado
Desde la Cámara Inmobiliaria Uruguaya, su vicepresidente Matías Medina coincidió en que Maldonado mantiene un ritmo de actividad destacado dentro del país. Según los datos del boletín técnico de la actividad inmobiliaria, en el primer semestre del año se registraron 4.175 compraventas de inmuebles, un 4% más que en el mismo período de 2024.
Solo en junio, de las 4.600 operaciones inscriptas en Uruguay, Maldonado concentró el 15,5%, siendo el departamento más activo después de Montevideo. Para Medina, esta performance refleja la doble condición del territorio: atractivo turístico y residencial permanente.
“El mercado estable y la llegada de nuevos proyectos con aspectos diferenciales hacen que se capte inversión extranjera, pero también nuevos ciudadanos que buscan un lugar más tranquilo y seguro para vivir”, expresó.
El vicepresidente de la gremial señaló además el impacto que tendrán las zonas francas en desarrollo, como la vinculada al sector audiovisual en La Barra y el WTC Punta del Este Free Zone, un complejo de 27 pisos sobre Gorlero que proyecta generar un ecosistema de negocios con alto valor agregado. “Será el puntapié inicial para nuevas puertas que a mediano y largo plazo se deberán abrir para el país”, subrayó.
En cuanto a los precios, destacó su estabilidad general, con ajustes graduales en las obras nuevas. Los valores promedio del metro cuadrado varían entre US$ 2.500 y US$ 4.500, y alcanzan los US$ 7.000 en zonas premium.
Medina también observó un fuerte interés por lotes y casas de campo, fraccionamientos cerrados y propuestas con amenities como canchas, barbacoas y seguridad. “Maldonado brinda una versatilidad habitacional única, con soluciones para distintos públicos e inversores”, explicó.
A nivel demográfico, las proyecciones son optimistas, ya que diversos estudios estiman que para 2040 la población del departamento podría duplicarse, pasando de 212.000 a cerca de 400.000 habitantes.
Otro dato relevante es que el 77% de las compraventas se realiza al contado, sin financiamiento bancario. Los inversores extranjeros suelen destinar entre US$ 200.000 y US$ 400.000 por unidad, con rentabilidades anuales del 5 al 6%, aprovechando tanto el alquiler anual como la renta estival.
Pardo Santayana expresó que el 80% de los compradores busca un uso mixto: disfrutar el inmueble durante parte del año y alquilarlo el resto. En muchos casos, el alquiler de media temporada alcanza para cubrir los gastos del año completo, expresó.
A esta lógica se suma el resguardo de capital que tiene la vivienda. “Quien compra en Punta del Este, por lo general, ya tiene al menos una propiedad en otro lugar. Por eso, además de un lugar de veraneo, busca una inversión a resguardo de vaivenes económicos y políticos”, confirma.
Visión más cautelosa
El presidente de la Cámara Inmobiliaria de Punta del Este/Maldonado, Javier Sena, planteó una visión más cautelosa sobre el momento actual del sector. Según explicó, el 2024 fue “un año con buen nivel de inversiones y ventas constantes”, pero el inicio del 2025 mostró una ralentización vinculada a la incertidumbre económica.
“El año arrancó un poco más lento. Los inversores están expectantes por los cambios presupuestales y las nuevas disposiciones. Siempre que hay dudas sobre impuestos o gasto público, la gente se retrae un poco para ver qué pasa”, señaló.
Sena advirtió que el comportamiento de la economía nacional y las señales del gobierno serán determinantes para sostener el dinamismo del sector. “Si el Estado gasta más, la gente teme que eso implique más impuestos o menor rendimiento económico. Eso influye en la decisión de invertir”, sostuvo.
De todos modos, destacó que el mercado sigue activo, con operaciones que se concretan “en el pozo” y en cuotas, lo que muestra confianza en la continuidad de los proyectos. “Eso es muy bueno, porque cuando la gente compra en el pozo está apostando a que la obra se termine, y eso mantiene viva toda la cadena”, indicó.
En cuanto al origen de los compradores, el dirigente señaló que los argentinos mostraron una pausa mayor que los uruguayos, aunque continúan siendo actores fundamentales del mercado local. “Dependemos mucho de la inversión extranjera; ha sido históricamente la que movió al Uruguay y a la industria de la construcción”, afirmó.