M. DOBAL / F. TISCORNIA
Con la inflación que cede pero aún por encima de la meta oficial y niveles de actividad que se desaceleraron en el segundo trimestre, analistas y bancos prevén que el Banco Central (BCU) mantenga su tasa de interés de referencia en 8%.
A diferencia de lo ocurrido en vísperas de la reunión del Comité de Política Monetaria (Copom) del BCU en junio, esta vez solo un ojo está puesto en la inflación. El otro está atento a que el dinamismo de la economía en abril-julio se atenuó. Por eso, ya ningún analista o banco consultado por El País espera que la medida tienda a combatir las presiones inflacionarias (con una suba de la tasa de interés).
Las expectativas de varios agentes del mercado son que el Copom -que se reúne el jueves 29 de este mes- mantenga su tasa de interés de referencia, según surge de una encuesta realizada por El País a 11 bancos y analistas locales, que responden habitualmente las Encuestas de Expectativas que realiza el BCU.
La mayoría de las estimaciones apuntaron a la estabilidad, por lo que la mediana de las respuestas fue de 0 puntos porcentuales de variación. Solo tres consultados prevén cambios (reducción de la tasa). Como consecuencia, el promedio de respuestas fue de casi una décima de punto a la baja (-0,09). La estimación de recorte mayor fue de 0,5 puntos porcentuales.
Fueron consultados Aldo Lema, BBVA, CPA/Ferrere, Discount Bank, Equipos Mori, HSBC, Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas, Itaú, Javier de Haedo, Oikos y Santander.
Cuando el Copom se reunió en junio, la inflación acumulada en los 12 meses cerrados en mayo era de 8,53%. Las autoridades decidieron subir la tasa de interés de 7,5% a 8% y manifestaron en su comunicado que seguían "observando con preocupación que la tasa de inflación y las expectativas en los plazos relevantes se mantienen por encima del rango objetivo". Este rango es definido por el BCU y el Ministerio de Economía para trazar el compromiso que tienen las autoridades con la suba de precios.
El objetivo es que los precios al consumidor aumenten entre 4% y 6%.
El escenario cambió desde junio. Aunque la inflación no converge en el rango aún (fue de 7,57% en el año móvil cerrado en agosto), los meses que restan para completar el año tienden a ser de subas de precios leves o incluso deflación (esto es cuando se produce una baja generalizada de precios).
Al mismo tiempo, el crecimiento de la economía fue de 0,5% en el trimestre abril-julio respecto al trimestre previo, según los datos oficiales divulgados la semana pasada.
Eso supuso una desaceleración en el ritmo de crecimiento económico.
La economía se expandió 4,8% si se comprara con el segundo trimestre de 2010.
No obstante, se observa que las exportaciones de bienes y servicios cayeron 4,4% en ese lapso. Esto puede estar explicado por una menor demanda desde el exterior producto de la crisis internacional o bien por un deterioro en los términos de intercambio comercial (que puede haber incidido por la debilidad del dólar).
La situación es similar a la de Brasil hace unas semanas, el principal socio comercial. Ante una desaceleración en el crecimiento en el segundo trimestre, la autoridad monetaria brasileña sorprendió al mercado con un recorte en su tasa de interés de referencia, de 12,5% a 12% (aún sigue siendo la más alta del mundo).
Ese camino fue tomado aun cuando la meta de inflación es de 4,5% (con un rango de más menos dos puntos porcentuales) y la suba de precios efectiva en los 12 meses cerrados en agosto fue de 7,2%.
A ese antecedente, se suma la reciente recomendación del Fondo Monetario Internacional (FMI) de privilegiar el crecimiento y no preocuparse tanto por la inflación, recordó Gabriela Mordecki, coordinadora del Área de Coyuntura de Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de la República.
La economista estimó que el BCU puede decidir bajar la tasa, ya que el dato de la inflación se comenzó a moderar y el dato de agosto da "tranquilidad". Pero finalmente se inclinó porque "lo más probable" es que la tasa se mantenga.
La estabilidad de la tasa es también la previsión del economista Aldo Lema, presidente de Vixion Consultores. Lo atribuyó a "la mayor incertidumbre global, las menores tasas internacionales, la desaceleración local y el mejor comportamiento de la inflación".
El analista Alejandro Cavallo, de Equipos Mori, asimismo estimó que la tasa seguirá siendo de 8%. Indicó que si el único objetivo fuese el de control de la inflación, entonces el BCU debería subir la tasa, para así lograr que las expectativas de inflación a 18 meses se ubiquen dentro del rango meta, "algo que no ha pasado por el momento, incluso con las subas de las dos reuniones anteriores".
Sin embargo, el experto indicó que "estamos en un momento de mayor incertidumbre" internacional, lo que puede disminuir la demanda externa en los próximos meses. Cavallo dijo que estos factores pueden "contrabalancear" los aspectos vinculados con el control de la inflación "y llevar a que el BCU deje incambiada la tasa de política monetaria. "Esto le deja abierta la opción de subir la tasa a fines de año (si, por ejemplo, los indicadores de inflación vuelven a subir) o bajarla (si la economía se desacelera más aun y se deteriora en forma importante el contexto externo), sostuvo.
Por su parte, el economista Javier de Haedo, desestimó que el BCU resuelva modificar su tasa de referencia, "porque la inflación sigue arriba del rango lo mismo que las expectativas, pero no empeoró con respecto a hace tres meses".
El analista Pablo Moya, de la consultora Oikos, también descartó que se modifique la tasa. "No me parece que vaya a haber un cambio. Si bien el dato de PIB fue negativo, el consumo sigue creciendo a una tasa importante. Eso es bueno a corto plazo y malo a largo plazo", estimó.
Además, desestimó que se pueda comparar la política monetaria de Uruguay con la de Brasil. "Brasil durante mucho tiempo ha hecho política monetaria a través de la tasa de interés. En Uruguay se ha instalado recientemente y con muchas limitantes", dijo. Se refirió al bajo desarrollo del mercado de valores, la alta dolarización de la economía y el bajo grado de bancarización. "Son más restringidos los canales por los que se transmiten los efectos de un cambio en la tasa en Uruguay", concluyó.
En CPA/Ferrere, en tanto, esperan que el BCU baje la tasa un cuarto de punto porcentual, como una "señal". "No tenemos muy claro qué va a hacer el Copom dado que no hemos terminado de entender la regla de comportamiento, pero debería bajar la tasa básicamente porque el mundo está yendo hacia ese lado", dijo Alfonso Capurro.
El analista indicó que en los últimos tiempos el real "se depreció mucho más que el peso", por lo que Uruguay "ha perdido competitividad". Por tanto, estimó que el BCU seguirá ese camino para "no correr el riesgo de caer en el offside de 1999".
Capurro sostuvo que, como la inflación cedió a nivel local, "hay un poquito más de margen que hace tres o cuatro meses para bajar las tasas". Su previsión de una baja de 0,25 puntos sería "una señal de que se está acompañando a Brasil".
¿Qué hicieron en la región?
Brasil
Sorprendió con una disminución
El Banco Central de Brasil recortó de 12,5% a 12% su tasa de interés de referencia debido al "marcado deterioro" en la economía global, dijo el titular de la autoridad monetaria, Alexandre Tombini. La decisión, que sorprendió a los inversores, fue dividida (dos de los siete consejeros votaron en contra).
Chile
MANTUVO TASA POR TERCERA VEZ
En su reunión de política monetaria, el Consejo del Banco Central de Chile acordó la semana pasada mantener su tasa de política monetaria en 5,25% por tercera reunión seguida. El titular de la autoridad monetaria, José de Gregorio, dijo que la tasa "podría mantenerse los próximos meses".
Colombia
Una pausa tras varias subas
Por primera vez desde febrero, el Banco Central de Colombia dejó estable en 4,5% su tasa de interés de referencia en agosto. Analistas señalaron que podría ser una pausa transitoria, pero el presidente de ese país, Juan Manuel Santos, dijo que "no hay razón para subir los intereses".
Mercado prevé baja
Los datos del mercado muestran la posibilidad de una baja de la tasa de interés del Banco Central (BCU). Es que las tasas de Letras de Regulación Monetaria que emite el BCU bajaron en la semana. Eso significa que el mercado (inversores privados, AFAP y algunos bancos) está "pidiendo" menos tasa al BCU para comprarle esa deuda. El índice Itlup que mide el interés medio bajó de 946 a 938 puntos en la semana.
¿Qué es la Tasa de Política Monetaria?
La tasa de interés de referencia define el precio del dinero (pesos uruguayos), ya que establece el costo de los préstamos entre los bancos y entre el Banco Central (BCU) y éstos. Estas operaciones son a un día y sirven para que la liquidez fluya transitoriamente entre bancos. Por eso, la tasa de referencia incide sobre otros tipos de interés relevantes para las decisiones de consumidores e inversores como los que fijan los bancos para depósitos y créditos. El BCU define el nivel de la tasa de referencia en consistencia con su meta de inflación (objetivo de la política monetaria). Luego, opera en el mercado inyectando o absorbiendo el excedente de dinero según observe presiones al alza o a la baja de la tasa.
Efectos de CAMBIOS EN LA TPM
Las modificaciones en la Tasa de Política Monetaria (TPM) afectan los precios, el tipo de cambio y la actividad.
Si se sube la tasa, la política monetaria se hace más contractiva. Esto implica encarecer el costo de poner dinero en circulación, por lo que en teoría el crédito se vuelve más costoso, lo que alienta al ahorro en moneda nacional.
A menor crédito, menor disponibilidad de dinero por parte de los consumidores. En la teoría esto disminuye la presión de la demanda, que es uno de los factores que hace subir los precios.
Al encarecerse el precio del peso uruguayo, se vuelve más atractivo posicionarse en instrumentos financieros en pesos. Según algunos analistas, eso lleva a que los inversores se deshagan de dólares para posicionarse en pesos, lo que presiona hacia abajo la cotización del dólar en el mercado local.
Una reducción en la TPM, en tanto, hace más expansiva la política monetaria. El costo de poner dinero en circulación se abarata. En teoría, esto aumenta la demanda, lo que presiona los precios al alza pero también impulsa la economía.
En cuanto al tipo de cambio, hay una presión al alza del dólar porque los inversores encuentran menos atractivo colocar su dinero en pesos uruguayos, ya que dan un interés menor.