Analistas advierten por escaso margen fiscal del presupuesto

Base. Creen que deja poca flexibilidad ante eventual escenario adverso

MARCELA DOBAL

Analistas privados ven con buenos ojos las bases del plan presupuestal presentadas la pasada semana por el gobierno, aunque advierten que dejó poco margen de acción ante la eventualidad de un escenario más adverso al previsto.

Planteadas las principales líneas económicas de cara el diseño del presupuesto, que prevén reducir hasta 0,8% el déficit fiscal hacia 2014 y acumular un crecimiento de 23,2% del Producto Interno Bruto (PIB) en ese mismo lapso, cuatro analistas destacaron a El País la consistencia fiscal del plan. No obstante, indicaron que se podría haber fijado una meta más exigente sobre las cuentas públicas así como un gasto más moderado en beneficio de reducir más rápido la deuda.

La estrategia presentada por el Economía prevé crecimientos del PIB de 5,1% para este año, de 4,2% para 2011 y 4% en los años subsiguientes, con una mejora del resultado fiscal que se explicará por la expansión económica prevista, según dijo el jefe de la Asesoría Macroeconómica, Andrés Masoller.

El economista de CPA Ferrere, Rafael Mantero, indicó que "la meta en sí no resulta inadecuada como guarismo puntual, pero es evidente que una meta fiscal más exigente mitigaría el riesgo fiscal inherente a cambios imprevistos".

Para Mantero el plan del gobierno es "consistente", pero deja "poco margen de reacción" en caso de que se verifique un escenario más adverso, "hecho que no puede descartarse a la luz de la situación actual" de incertidumbre internacional.

El analista destacó también que el objetivo planteado de reducir la relación de la deuda bruta sobre el PIB de 69% a 40% en 2015 se procesará mayormente mediante el aumento proyectado del PIB en dólares y no a través de una reducción de la deuda bruta en términos absolutos. "Ello es factible dada la evolución del tipo de cambio supuesta en el plan (desde $19,6 hasta $ 21,6 en 2015), pero puede complicarse si uno supone otras trayectorias posibles del tipo de cambio, en particular devaluaciones más pronunciadas", explicó. Por eso, Mantero cree que el mecanismo de reducción elegido por el gobierno es más "riesgoso".

El economista Pablo Rosselli, de la consultora Deloitte, indicó que el incremento del gasto previsto (US$ 1.325 millones más) acompaña la evolución del PIB tendencial, lo que supone una moderación del gasto en términos reales si se compara con años anteriores, cuando los egresos se expandían más que la economía.

Sin embargo, dijo que "el gobierno eligió una reducción más lenta de la deuda para tener un mayor espacio de expansión del gasto", previendo un superávit primario (el resultado de las cuentas públicas sin contar el pago de intereses de la deuda) algo superior a 2% del PIB, guarismo menor que el alcanzado previo a 2008, cuando comenzó a impactar la crisis a nivel local. Rosselli también advirtió que las autoridades trabajan con una hipótesis de tipo de cambio estable para todo el quinquenio, "lo que del punto de vista fiscal puede parecer un poco optimista". El analista considera que el dólar se apreciará más rápido de lo que prevé el equipo económico, lo que podría hacer que el costo de los intereses de deuda sea mayor.

La consultora Oikos considera que la meta fiscal es "muy auspiciosa", pero que "no existe margen de acción frente a eventuales imponderables como sequías o exceso de lluvias" que determinen incremento de costos energéticos, indicó Pablo Moya. El economista también destacó que "no se plantean acciones concretas para reducir el gasto". "El gasto público ha tenido un crecimiento importante que fue una correcta estrategia para evitar la recesión, pero no creemos conveniente convertir una medida transitoria en permanente. El costo del Estado debe reducirse", concluyó.

En tanto, el analista Ramón Pampín, de PricewaterhouseCoopers, opinó que con el escenario planteado la reducción de deuda se puede realizar "sin necesidad de recortar el gasto público", que aún así debe mejorar su eficiencia. También dijo que se debe continuar mejorando el perfil de deuda y reducir su peso sobre el PIB. "Eso lo logramos aprovechando el crecimiento con austeridad fiscal y dejando que los superávit primarios puedan estar en torno a 2% del PIB o algo más".

Ideas encontradas sobre mayor empleo

Los analistas privados consultados por El País no fueron tan optimistas al analizar las proyecciones laborales que realizó el gobierno, donde prevé un aumento de 7,4% en el número de puestos de trabajo.

"Dado que el sector más dinámico en términos laborales ha sido el exportador y en un contexto de baja de la competitividad no vemos cómo puede conciliarse este objetivo con la situación actual. A fuerza de gasto e inversión pública no es sostenible", opinó Pablo Moya, de Oikos.

En una línea similar, el economista Ramón Pampín, de PricewaterhouseCoopers, sostuvo que si bien "es casi una condición necesaria que si aumenta el Producto Interno Bruto aumente el empleo, ese ritmo de crecimiento de 7,4% (propuesto por el gobierno) lo vemos con mayor incertidumbre".

Por su parte, el analista de Deloitte, Pablo Rosselli, destacó a El País que dadas las proyecciones de crecimiento económico para el quinquenio el empleo debería crecer como está previsto, pero que ante shocks externos negativos "la política fiscal debería revisar algunos planes de expansión del gasto".

A juicio de Rafael Mantero de CPA Ferrere, "es posible que el empleo continúe mostrando leves aumentos" pero estimó que la vigorosidad con que aumente la ocupación dependerá del tipo de puesto de trabajo que demanden las empresas, ya que los mayores niveles de desempleo se observan entre personas con bajo nivel educativo.

"Aquellos con bajo nivel educativo presentan una tasa de desempleo muy superior al desempleo promedio, y quienes cuentan con más educación, tienen una tasa de desempleo muy menor a la del promedio", dijo Mantero.

Visiones de los economistas

Rafael Mantero - CPA FERRERE

"Si bien el plan es consistente, deja poco margen de reacción en caso de que se verifique un escenario más adverso, hecho que no puede descartarse a la luz de la situación internacional actual".

Pablo Moya - OIKOS

"El gasto público ha tenido un crecimiento importante que fue una correcta estrategia para evitar la recesión, (pero) no creemos conveniente convertir una medida transitoria en permanente".

Ramón Pampín - PRICEWATERHOUSECOOPERS

"Es casi una condición necesaria que si aumenta el PIB aumente el empleo. Sin embargo, ese ritmo de crecimiento de 7,4% (propuesto por el gobierno) lo vemos con mayor incertidumbre".

Pablo Rosselli - DELOITTE

"El gobierno optó por una reducción más lenta de la deuda para tener un mayor espacio de expansión del gasto". De todas formas, "el incremento del gasto acompaña la evolución del PIB tendencial".

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