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¿Qué dificultades enfrentan los viajeros cuando por enfermedad o accidentes su viaje se ve interrumpido?

Con el objetivo de brindar asistencia en viajes incluyendo la novedad de cubrir enfermedades preexistentes, en 2012 surgió Tarjeta Celeste para revolucionar la seguridad de los turistas.

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Conocer países lejanos y recorrer el mundo se ha vuelto cada vez más habitual, aunque en ocasiones algunas situaciones pueden complicarnos la jornada. Una de las mayores dificultades que enfrentan los viajeros se da cuando por un accidente o enfermedad su viaje se ve interrumpido.

Volver al país en lo que se llama una repatriación sanitaria “puede llegar a costar U$S 180.000”, destacó el gerente general de Tarjeta Celeste, Gastón Abadie. Estas situaciones se dan cuando el traslado del pasajero no se puede realizar en un vuelo de línea por su condición.

Tarjeta Celeste surgió en el año 2012, en respuesta a una carencia que tenía el servicio de asistencia en viajes que se daban en el país y en América Latina. Las compañías que daban este servicio no cubrían las enfermedades preexistentes que se manifestaban durante los viajes.

Desde el primer día la empresa ofrece productos que cubren estas situaciones, “lo cual ha resultado en una notable mejora en la tranquilidad para los turistas”, indicó Abadie.

La importancia de contratar una buena asistencia de viaje

Existen dos motivos principales por los cuales es recomendable que antes de salir del país siempre tengamos contratada una asistencia de viaje completa. El primero es que cuando un viajero se accidenta o se enferma en el exterior, no sabe a quién y a donde recurrir.

Contratar un servicio de asistencia en viaje garantiza tener a quien llamar en caso de que el viajero necesite asistencia médica. El segundo motivo es que todas las asistencias médicas tienen altos costos en la mayor parte del mundo. Contratar la asistencia en viaje es lo que permite no tener que hacer frente a esos costos tan altos.

Tarjeta Celeste brinda todos los tipos de asistencia que pueden llegar a ser necesarios en caso de que cualquiera de las situaciones antes mencionadas suceda durante un viaje.

Hay casos en que la recuperación es rápida y se continua con el viaje. Hay otros en los que la recuperación permite estar en condiciones de volver a Uruguay en vuelos normales. Y hay casos en los que la recuperación no se puede terminar en el país de destino y el pasajero debe volver a Uruguay a terminar su recuperación.

Este último tipo de asistencia genera lo que en nuestro rubro se le llama “repatriaciones sanitarias”. Abadie contó que “en algunos casos la repatriación se puede hacer en vuelos como los que el pasajero tenía contratado, pero en la mayoría se deben contratar vuelos especiales”.

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Los vuelos pueden ser especiales ya sea porque no se puedan hacer en aviones de línea, y por tanto se requieren aviones ambulancia; porque requieran asistencia especializada de médicos y enfermeros durante el trayecto; o porque el vuelo debe realizarse en primera clase del avión. “Un avión ambulancia desde Bariloche a Carrasco cuesta más de USD 13.000, y desde Europa a Carrasco hasta USD 180.000”, enfatizó el gerente de Tarjeta Celeste.

Adicionalmente al avión ambulancia, normalmente se requieren otros medios de transporte, “como ser cuando el vuelo de línea no llega a Uruguay sino a Argentina, allí se requieren los ferris. O para que el viajero llegue desde el aeropuerto de Carrasco o desde el puerto a su casa o mutualista se requieren ambulancias tradicionales”, dijo Abadie.

Entonces, tanto los vuelos en primera clase, aviones ambulancias, ferris, ambulancias, médicos y enfermeros, generan enormes costos para los pasajeros, “pero además generar una logística y coordinación de alta complejidad técnicamente imposible de llevar a cabo por las familias”, agregó.

Volver a casa con seguridad

El gerente general de Tarjeta Celeste explicó que los casos de repatriaciones sanitarias son más frecuentes de lo que se podría creer. En los últimos cuatro meses han tenido tres casos. El más reciente consistió en un caso de repatriación para una señora de 64 años.

Abadie relató: “Lamentablemente la señora sufrió una caída en una estación de tren en San Remo, Italia, que como consecuencia le ocasionó la rotura del hueso fémur. A los pocos minutos del accidente, fue trasladada en ambulancia a un hospital donde se realizaron diversos estudios médicos para evaluar su condición y determinar el tratamiento adecuado”.

Durante los diez días que duró su hospitalización, se logró estabilizar su estado y se le brindó un tratamiento paliativo. “Sin embargo, tras una evaluación exhaustiva de los estudios, el equipo médico consideró que era necesaria una cirugía, pero debido a los riesgos que representaba la operación se propuso la repatriación sanitaria como una alternativa”, contó Abadie.

Desde Tarjeta Celeste mantuvieron conversaciones con la familia de la paciente, quienes estuvieron de acuerdo con la decisión de proceder con la repatriación. Una vez que todas las partes estuvieron de acuerdo, se inició la gestión de la logística para el traslado médico.

El gerente general de la empresa explicó que el complejo proceso continuó con la elaboración de un documento que especificara las condiciones sanitarias necesarias para el traslado por parte del médico. Este documento debía ser aprobado por la compañía aérea que se encargaría del viaje.

Se coordinaron los medios de transporte para los diferentes tramos del viaje, cumpliendo con los requisitos médicos necesarios, como el documento formal fit to fly (apto para volar). Además, se organizó un equipo médico especializado para acompañar a la señora durante el traslado, incluyendo a un médico especialista en dolor y una enfermera.

El viaje comenzó con el traslado en ambulancia desde el hospital en San Remo hasta el aeropuerto de Roma, de allí tomó un vuelo en primera clase desde Roma a Montevideo, y desde Carrasco una ambulancia completó el traslado hasta su residencia particular. La coordinación necesaria fue de una semana incluyendo cada detalle para un viaje que duró 24 horas en total.

“Fue un proceso que involucró la colaboración de diversos profesionales médicos y logísticos para garantizar el bienestar de la paciente en todo momento”, concluyó Abadie.

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