El 1° de marzo de 1976, Lorenzo Román —dibujante formado en McCann— y su hijo Gabriel, redactor de vocación, fundaron lo que sería una de las agencias más importantes del Uruguay. La llamaron AGP, hasta que el nombre cedió lugar a uno más poderoso: Ginkgo Biloba.
La oficina quedaba sobre Avenida Sarmiento, bordeada de esos árboles milenarios de origen japonés. Y el Ginkgo tiene una historia que lo dice todo: fue el único ser vivo que sobrevivió a las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Resistencia, permanencia, vida donde otros no pueden.
Ese espíritu se tradujo en obra. Ginkgo es la agencia uruguaya más galardonada en el festival Cannes Lions, con siete estatuillas y además siendo la primera en conquistarlas. Por sus filas pasaron talentos que hicieron historia: Álvaro Moré, Rafael Bartaburu, Sebastián Mir, entre otros.
Hoy, la tercera generación —Alberto y Diego Román— lleva adelante ese legado. Tres generaciones. Una misma pasión. Medio siglo de ideas.