Jardín Castellanos, de Estudio Rener, propone una forma de vivir donde la arquitectura contemporánea dialoga con la naturaleza y el patrimonio. El proyecto, ubicado en el corazón de Pocitos, combina un edificio moderno de 15 pisos con la histórica casa Gallinal-Castellanos, en una apuesta arquitectónica que busca integrar diseño, calidad de vida y espacios verdes en plena ciudad.
Más que un desarrollo inmobiliario, es una experiencia: apartamentos luminosos y amplios, amenities integrados a un entorno patrimonial y un paisajismo que funciona como hilo conductor entre lo antiguo y lo contemporáneo. Se trata de una pausa dentro del ritmo urbano, donde el verde, la luz natural y los materiales de calidad ocupan un rol central. El ingeniero Daniel Rener habló sobre la visión de la empresa, los desafíos detrás del proyecto y la identidad de Estudio Rener.
— ¿Qué siente cuando entra a Jardín Castellanos?
— Orgullo, porque se logró un proyecto diferente, que da gusto ver. Fue un desafío; hubo que conjugar la casa Gallinal-Castellanos —una construcción de 1941— con un edificio moderno de 15 pisos, y realmente se logró. Uno entra y ve algo que no es común en otros proyectos: el paisajismo, la combinación entre lo moderno y lo antiguo… Realmente quedó muy bueno.
— ¿Qué destaca la gente que ya vive en el edificio?
— Sobre todo, los jardines, el verde; todo ese paisajismo que se ve desde los apartamentos. Las personas sienten que están en otro mundo, separados de la locura de la ciudad. También destacan la amplitud de las unidades: las de dos dormitorios tienen 114 metros cuadrados, y las de un dormitorio tienen hasta 67. En este momento, más del 70 % está vendido, tanto para vivienda como para inversión.
— ¿En qué sentido el proyecto representa los valores y la visión de Estudio Rener?
— La gente que nos compra busca innovación, respaldo y seguridad, y eso es lo que brindamos. La fachada, por ejemplo, combina curtain wall con GRC (en español: cemento reforzado con fibra de vidrio), un sistema que permite lograr formas curvas y se caracteriza por su alta resistencia, durabilidad y acabado liso de calidad estética. Es una propuesta innovadora y moderna que, al mismo tiempo, combina con la casa Gallinal-Castellanos, donde están gran parte de los amenities. Usamos los mejores materiales y buscamos que la gente se sienta feliz y cómoda viviendo en el edificio.
— ¿Cómo surgió la idea de incluir el jardín como pieza central?
— Nos dimos cuenta de que funcionaba como una unión entre la torre y la casa. Cuando uno hace un edificio que no tiene nada patrimonial, es totalmente distinto; acá, en cambio, se trabajó con paisajistas expertos para combinar lo antiguo y lo moderno, y destacar la casa Gallinal-Castellanos, que finalmente se logró. Mucha gente nos ha comprado porque les gusta la relación entre lo antiguo y lo moderno. Los caminos, las palmeras, el verde, todo eso aporta continuidad e integra la piscina, los amenities y las unidades. El paisaje guía a la persona desde la entrada, le da la bienvenida y la lleva hasta el edificio, que está hacia atrás.
— ¿Cree que Estudio Rener creció a partir de este desafío?
— Sí, por supuesto. Todos los desafíos a uno lo hacen crecer y progresar. Se aprende en el camino, y ésta sin dudas fue una experiencia interesante.
Una nueva forma de vivir en la ciudad
Uno de los aspectos distintivos de Jardín Castellanos es que todas las unidades están orientadas al frente, lo que garantiza una gran entrada de luz natural durante gran parte del día. Gracias a su orientación casi oeste, los apartamentos reciben sol pleno durante la tarde, potenciando la sensación de amplitud y calidez en los ambientes.
El proyecto ofrece apartamentos de uno y dos dormitorios, con metrajes generosos para la zona. Las unidades de un dormitorio alcanzan hasta 67 metros cuadrados, mientras que las de dos dormitorios llegan a 114 metros cuadrados, con distribuciones amplias y funcionales.
La propuesta incorpora además terminaciones y equipamiento de perfil contemporáneo. Las cocinas cuentan con mesadas de piedra sintetizada de alta resistencia térmica y a las manchas, así como horno de convección, anafe vitrocerámico touch —de dos o tres hornallas según la unidad—, campana empotrada, extractor y termotanque. A esto se suma calefacción por aire acondicionado inverter en todos los ambientes, una tecnología que permite mayor eficiencia energética y ahorro en el consumo.
El proyecto también se destaca por sus espacios comunes, diseñados para combinar confort y calidad de vida. Jardín Castellanos cuenta con piscina climatizada, gimnasio equipado con aparatos de última generación, sauna, laundry y salón de fiestas. Parte de estos amenities se integran a la histórica casa Gallinal-Castellanos, preservando el valor patrimonial del lugar y aprovechando un entorno verde poco frecuente en la zona.
La ubicación es otro de los grandes diferenciales del proyecto. Jardín Castellanos se encuentra sobre una de las cuadras más atractivas de Roque Graseras, a metros de Bulevar España y muy próximo a la rambla. La zona combina conectividad, servicios y vida barrial, con cercanía a espacios gastronómicos, comercios y áreas verdes, en uno de los barrios más buscados de Montevideo.
Fundada por Zelman Rener hace más de 60 años, Estudio Rener continúa desarrollando proyectos residenciales con foco en la innovación, la calidad constructiva y el respaldo a largo plazo. Entre sus desarrollos actuales también se encuentran Torre Arenas —un complejo de cinco torres sobre la rambla de Malvín con más de 2.000 metros cuadrados de amenities—, Aló Biarritz, ubicado a pasos de Villa Biarritz, y Aló 26, un nuevo proyecto sobre 26 de Marzo y Avenida Brasil.
Quienes deseen conocer más sobre Jardín Castellanos pueden visitar Estudio Rener o comunicarse al 2707 5533 y al 096 125 715 para agendar una visita.