“Los extintores entonces eran muy rudimentarios, la protección de incendio era una manguera en un nicho y extinguidores de cobre”, dijo Juan Andrés Venturini, director de Gamberoni Extintores.
La compañía fue una de las pocas que, a mediados de los años 70, fabricó extintores tanto a polvo, gas carbónico y de espuma. A principios de este siglo, en 2002, la firma dejó de fabricar los extintores de CO2 debido a que la producción resultaba muy costosa. “Importar un extinguidor ya cargado y pronto para vender, salía lo mismo que comprar el material para fabricarlo”, indicó el empresario.
En su momento, la fábrica llegó a ocupar media manzana y estaba ubicada en pleno barrio Pocitos, hasta que la intendencia ordenó su traslado por lo que se instaló en el barrio Sayago donde antes existía una fábrica de vehículos. “Se fabricaban desde los tornillos hasta la totalidad de los extinguidores, entraba una chapa y un caño y salía un extinguidor”, subrayó Roberto Negro, ex directivo de la firma. Hasta que se creó el Mercosur en la década del 90 e hizo imposible poder competir con los productos importados.
La decisión de fabricar estos aparatos la tomó Enrique Demontel, dándole un golpe de timón a la compañía. “Nada se hubiera logrado sin el aporte y dedicación de Enrique, uno de los precursores de la empresa junto a Roberto Negro”, afirmó Venturini. Este último le dio un fuerte impulso a la compañía luego del quiebre importante que ocurrió debido a la devaluación que sobrevino en 1982 con la implosión de la 'tablita'. “El señor Negro le trazó un nuevo camino a la firma”, reconoció Venturini.
Múltiples servicios
“La firma Gamberoni fue mutando su proceso de comercialización, comenzó con el sector recargas y servicio de habilitaciones, la parte de gestoría ante Bomberos, y se hacía alguna instalación esporádica”, relató Venturini.
No obstante, el proceso se ha revertido y hoy, la parte de venta y recarga de extintores “es un porcentaje importante pero menor al 50%, mientras que los demás servicios que hemos anexado a partir del año 1998, han sido fundamentales para el crecimiento de la empresa”.
“Hoy la compañía hace habilitaciones de todo tipo”, indicó el empresario quien es Técnico en Protección contra Incendios, registrado ante la DNB. “Hacemos proyectos de protección contra incendios para clientes que van, desde un almacén pequeño hasta una mega fábrica de 40 mil metros cuadrados”, expresó Venturini.
También se instalan sistemas de detección, red de incendios, sistemas de rociadores, sistemas de extinción automáticos de cocina, puertas cortafuego, “abarcamos todas las necesidades del mercado y del cliente, así como las exigencias de Bomberos”.
En el año 2010, Bomberos comenzó a ser más exigente con las normas para la prevención de incendios y eso generó un boom en el sector.
La empresa también tramita las habilitaciones que requiere la Intendencia y se cubren “todos los aspectos requeridos para lo cual hemos conformado un equipo de trabajo con diferentes profesionales: ingenieros, arquitectos, dibujantes, técnicos prevencionistas, ingenieros calculistas, y obviamente, técnicos en protección de incendios, para brindar las mejores soluciones”.
“Tenemos más de diecisiete mil clientes, de los más diversos tamaños siendo los de más envergadura los comercios y las grandes industrias, o las marcas que tienen muchos locales como Mosca, Nike, La Cancha, Supermercados Frog, Pedidos Ya, Laika, Bosch, Bagno & cia, así como muchas administraciones de edificios y clientes de gran porte como Club nacional de Football, Club Malvin o Cía. Cibeles, por ejemplo, Los clientes son muy fluctuantes”, comentó el entrevistado.
“Priorizamos la calidad de la atención. Decimos: ojalá que no tengas que usar el extintor, pero si tenés que usarlo, que funcione. Tener esa sensación de protección ante un eventual incendio, es importante”, finalizó Venturini.