BAGDAD - Los cines han vuelto a la vida en Bagdad después de muchos años dónde sólo se exhibían producciones que se ajustaban a los preceptos islámicos, sobre todo en lo concerniente al rol de la mujer. Un mes después de la caída de Saddam Hussein, las salas han comenzado a proyectar películas europeas, norteamericanas y turcas, algunas de ellas con escenas de desnudos, pese a las presiones de los clérigos chiítas.
Los iraquíes gozan también de una libertad de prensa que no habían visto en décadas.
En una calle de la capital, un vendedor grita una noticia por la que podría haber sido arrestado solo semanas atrás: "¡Lea todo sobre el doble de Saddam!" Una mujer frena su automóvil y le pide un ejemplar de "Assaah", un diario publicado en Irak sin la supervisión del gobierno.
Durante los 33 años del régimen de Saddam Hussein los diarios extranjeros no estaban permitidos en Irak. Las antenas satelitales estaban prohibidas y la televisión por cable era prohibitiva por su elevado costo.
Las únicas ventanas al mundo exterior eran estaciones de radio como la BBC de Londres, la parisina Monte Carlo y la SAWA del gobierno de Estados Unidos.
Desde que el régimen cayó en abril, numerosos periódicos independientes y estaciones de radio y televisión han surgido para reemplazar a los ampulosos y aduladores medios controlados por Hussein.
Ahora la población puede elegir entre más de 12 periódicos, mientras en el pasado sólo podía optar entre cinco diarios controlados por el Estado.
La gente puede comprar ahora antenas satelitales y mirar los canales de televisión que prefiera, o escuchar estaciones de radio locales que denuncian a Saddam como corrupto y déspota.
"El dictador se ha ido, y con él su sistema de corrupción", dijo un reciente editorial del periódico "Assaah" (La Hora). AP