BUENOS AIRES | LA NACIÓN/GDA Y
AGENCIAS
Luego que la Justicia argentina ordenara el jueves suspender la construcción de un muro destinado a separar al empobrecido barrio de San Fernando del vecino San Isidro, un grupo de personas, dirigidas por un manifestante vinculado al sindicato de camioneros, derrumbaron el paredón en obra.
El polémico muro de la discordia, también llamado "Muro de Berlín porteño", lo mandó construir la semana pasada el intendente de San Fernando, Gustavo Posse, en respuesta al pedido de 33 dueños de mansiones que se quejaban de los continuos robos que, según ellos, eran realizados por los habitantes de una villa de San Fernando. La construcción significó la indignación de varios actores políticos, entre ellos la presidenta Cristina Fernández, que lo consideró una "involución", y el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, que lo tachó de "discriminatorio".
"Resuelvo decretar la medida cautelar ordenando la suspensión de la obra / cerco... divisorio de las comunas de San Fernando y San Isidro hasta tanto se resuelva la cuestión de fondo", fallo del juez Fernando Manuel Ribeiro Cardadeiro.
Sin embargo, colaboradores del gobernador de San Isidro señalaron que el muro se volverá a construir ni bien la Justicia decida la cuestión de fondo. El jefe del gabinete de ministros bonaerense, Alberto Pérez, no permitirá la construcción del mismo, según adelantó Scioli.
La Justicia también envió policías para controlar posibles disturbios. Estos llegaron en horas de la mañana y cuando el manifestante, que según vecinos pertenece al sindicato de camioneros, comenzó a pegarle mazazos y cascotazos al paredón, los efectivos no intervinieron. Tampoco lo hicieron cuando una decena de niños de Villa Jardín se colgaron de las rejas del muro que terminó por derribarlo. "Estábamos ahí sólo para impedir enfrentamientos entre personas", se justificó uno de los policías.