Una "intifada entre palestinos" en Gaza

| El lunes se va el ejército israelí de la zona disputada pero bajo control palestino pueden venir tiempos difíciles

PARIS BEATRIZ LECUMBERRI/AFP

En vísperas de la total retirada del ejército israelí de la franja de Gaza, el caos y la anarquía aumentan peligrosamente en esta región, donde la Autoridad Palestina y su presidente Mahmoud Abbas se muestran impotentes para contener a los grupos radicales armados.

El asesinato de Musa Arafat, primo del difunto líder palestino y ex jefe de la Inteligencia militar, el jueves de madrugada, hizo flagrante la falta de control por parte de las autoridades locales y la total incompetencia de sus servicios de seguridad.

El tiroteo entre sus guardaespaldas y un grupo armado de resistencia popular duró 40 minutos y tuvo lugar en uno de los mejores barrios de la ciudad, a pocos metros de la residencia oficial de Abbas pero sin que se presentara un solo agente de la policía palestina, mal pagada y peor equipada.

La muerte de Musa Arafat, símbolo de corrupción y considerado un colaborador del ejército israelí, es especialmente grave para Abbas.

Las noticias de la degradación de la seguridad en Gaza coinciden con el fin de la retirada israelí de la zona y ahora el Estado hebreo y el mundo entero esperan un gesto positivo de los dirigentes palestinos, como por ejemplo el control de los grupos armados, para poder reanudar las conversaciones de paz.

Libre de colonias israelíes pero escenario de una batalla entre palestinos, este podría ser el futuro de la franja de Gaza, donde la cólera y desesperación de su población, sobre todo los más jóvenes, muchos de ellos partidarios de grupos radicales como Hamas o Yihad islámica, han aumentado desde la retirada de las 21 colonias israelíes a mediados de agosto.

La posibilidad de una "Intifada entre palestinos", como la definió a Fathi Hamad, líder de Hamas en el campo de refugiados de Jabalia (norte de la franja), obligó a Abbas a instalarse provisionalmente en Gaza y a anular su viaje previsto a Nueva York, con motivo de la Asamblea General de la ONU.

La desaparición de los asentamientos ha dejado claro que los problemas de este pequeño territorio de 360 km2 en el que se hacinan casi 1,4 millones de palestinos están lejos de resolverse.

La falta de esperanza y el sentimiento de estar en una gran prisión a cielo abierto ahogan a los jóvenes, la mayoría desempleados y confinados en sus casas. A corto plazo, la situación no presenta señales de mejorar ya que Israel seguirá controlando los accesos a la franja por tierra, mar y aire.

Pocos días después de haber desalojado al último de sus 8.000 colonos, el ejército israelí cuenta las horas para su retirada definitiva de Gaza y ultima el traslado y la destrucción de las infraestructuras principales de estos asentamientos.

Como la inseguridad creció tanto en los últimos días, los soldados israelíes saldrán de Gaza el lunes, tres días antes de lo previsto, y la retirada no durará más de 24 horas.

A partir de entonces, la Autoridad Palestina recibirá la tierra, restituida después de 38 años de ocupación.

En estos días, la policía palestina, herencia del fallecido Yasser Arafat, que nunca se preocupó en organizarla, formarla y limpiarla de corruptos, se confesó incapaz de controlar y detener a los jóvenes que intentan atravesar ya al territorio ocupado por las antiguas colonias.

"Hay que salir inmediatamente de Gaza", titulaba la prensa israelí esta semana, mostrando en una imagen a jóvenes palestinos frente a un tanque después de haber traspasado la barrera de seguridad en torno al bloque de colonias de Gush Katif.

Abbas, que pretende reformar la Autoridad Palestina e instaurar un Estado de derecho, ha pedido a estos grupos radicales que entreguen sus armas ya que las colonias han desaparecido, pero la mayoría de ellos se niega a abandonar la resistencia mientras haya un pedazo de tierra palestina ocupada por Israel.

Jerusalén y Cisjordania, después de Gaza, ha escrito Hamas en inglés en miles de banderolas repartidas por toda la franja.

Comenzó la destrucción en la zona abandonada

GAZA

Los soldados israelíes demolieron ayer el resto de las instalaciones militares en la franja de Gaza, en los preparativos finales para la evacuación del territorio luego de 38 años de ocupación.

La retirada debe ser concluida el martes, y los soldados, privados de sus bases y de sus puestos de guardia, deberán permanecer en vehículos blindados hasta entonces. El jefe de las fuerzas israelíes en Gaza será el último soldado en abandonar la franja costera y cerrará el portal del cruce fronterizo Kissufim en una ceremonia.

El ministro de Defensa Shaul Mofaz informó que todos los soldados israelíes deben estar fuera de Gaza el lunes, pero que la retirada podría ser demorada un día debido a la incertidumbre sobre la suerte que correrán más de 24 sinagogas en los demolidos asentamientos judíos de la zona.

El gabinete israelí debe decidir mañana si Israel demolerá las sinagogas, o si las dejará intactas, con la esperanza de que los palestinos las preserven. Mofaz dijo ayer que "es muy difícil para mí dar a los soldados órdenes de destruir y dinamitar sinagogas judías".

Si Israel arrasa con los edificios, la retirada será demorada un día. AP

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