“AMÉRICA PRIMERO”

Trump arremete contra China y le declara la guerra comercial

Impondrá aranceles a unos 1.300 productos que importa por hasta US$ 60.000 millones.

Trump firmó orden para que elaboren lista de productos a gravar. Foto: AFP
Trump firmó ayer en la Casa Blanca la orden al Departamento de Comercio para que elabore lista de productos a gravar. Foto: AFP

Donald Trump arremetió contra China y le impuso ayer jueves aranceles a productos que le compra por entre 50.000 y 60.000 millones de dólares, en otro paso que alienta temores de una guerra comercial. Además, Trump exigió que el déficit comercial de Washington con Pekín se reduzca un 25%.

Trump estampó su enorme firma al documento que orienta al representante de Comercio, Robert Lighthizer, a elaborar en 15 días una lista de unos 1.300 productos chinos cuya importación será pesadamente tarifada. Cuando Lighthizer anuncie esa lista será posible conocer el valor aproximado de los aranceles.

Una vez que la oficina del Representante de Comercio presente la lista de productos, principalmente del sector de alta tecnología, se abrirá un período de consulta de 60 días antes de que medidas definitivas entren en vigor.

Horas antes de que Trump formalizara la decisión, el gobierno de China dijo que "no se quedará sentado" y "tomará definitivamente todas las medidas necesarias para defender con determinación sus derechos e intereses legítimos".

El primer ministro chino Li Keqiang ya había alertado el lunes sobre la necesidad de evitar actuar de forma "emocional", ya que una guerra comercial entre ambas potencias "no beneficiaría a nadie".

Poco antes de que Trump firmara el decreto, uno de sus asesores, Everett Eissenstat, había mencionado que los aranceles abarcarían importaciones por unos 50.000 millones de dólares, aunque Trump posteriormente elevó esa previsión.

"Hay muchas cosas que están pasando. Pero en particular con China, estamos adoptando una acción comercial (...). Podría llegar hasta los 60.000 millones de dólares. Pero es realmente apenas una fracción de lo que estamos hablando", explicó el presidente.

Trump dijo que China es un país "amigo" pero que el déficit comercial de Estados Unidos llegó tan alto que "está fuera de control". El déficit comercial es "el mayor de cualquier país en la historia del mundo. Está fuera de control", aseguró.

En 2017 Estados Unidos exportó a China por 130.400 millones de dólares e importó de allí por 505.600 millones, según el departamento de Comercio.

Según Eissenstat, la decisión de aplicar los aranceles está basada en que Pekín obliga a las empresas extranjeras que deseen operar en su mercado a que compartan tecnología con sus socios chinos.

Para la Casa Blanca, eso constituye el robo de propiedad intelectual estadounidense, y por lo tanto se trata de una "competencia desleal".

La Resolución firmada por Trump también orienta a Lighthizer a iniciar acciones contra China en el ámbito de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para evitar que las empresas estadounidenses sean obligadas a repasar tecnología.

Inmediatamente después de la firma de la resolución presidencial, Wall Street bajo casi 1,4%, como reflejo de la incertidumbre de los mercados financieros ante la medida.

En Europa, las bolsas de valores de Londres, París, Fráncfort, Milán y Madrid también cerraron a la baja.

El nuevo presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, admitió el miércoles que "el riesgo más prominente" para la economía de Estados Unidos es precisamente el inicio de una guerra comercial generalizada.

Esos temores a una guerra comercial de consecuencias imprevisibles se habían despertado a fines de febrero, cuando la Casa Blanca adelantó que impondría aranceles de 25% a la importación de acero y de 10% a las de aluminio.

Trump finalmente firmó esa controvertida resolución el 8 de marzo. Sin embargo, este jueves Lighthizer dijo al Congreso que Washington eximirá temerariamente a un grupo de economías que incluye la Unión Europea, México, Argentina y Brasil. Trump había adelantado que México y Canadá también quedarían "por ahora" eximidos. México, Canadá y Estados Unidos ya realizaron siete rondas de negociaciones para cambiar los términos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, sin que hasta ahora las partes hayan dado cuenta de avances significativos.

SOCIOS INTERDEPENDIENTES.

Bienes transables.

En 2017 Estados Unidos exportó a China por 130.400 millones de dólares e importó de allí por 505.600 millones, según datos del Departamento de Comercio. Entre las exportaciones estadounidenses se cuentan aviones civiles Boeing y equipamiento aeronáutico por 16.260 millones de dólares; soja (12.360 millones); autos (10.520 millones), y microprocesadores (6.070 millones). De su lado China vende a la primera economía mundial una miríada de productos tales como teléfonos (70.390 millones de dólares); ordenadores (45.520 millones); equipos de telecomunicaciones (33.480 millones); vestimenta (24.100 millones), y muebles (20.660 millones).

Servicios.

Al contrario de lo que ocurre con el intercambio de bienes, Estados Unidos tiene con China un superávit en materia de servicios, que en 2017 fue de 38.480 millones de dólares.

El Déficit.

El desarrollo de los intercambios con China se tradujo en un crecimiento del déficit comercial estadounidense. En 2017 el déficit aumentó 8,1% a 375.200 millones de dólares. En 1985 esa cifra alcanzaba solo los 6.000 millones.

Inversiones chinas.

Las inversiones directas de empresas chinas en Estados Unidos sumaron 29.000 millones de dólares en 2017. Esa cifra fue un 35% menor a la de 2016, debido a restricciones impuestas por Pekín en materia de inversiones directas en el exterior, especialmente en las áreas de inmobiliaria y de hotelería.

Deuda de EE.UU.

China es el mayor acreedor extranjero de títulos de deuda estadounidense. En enero Pekín contaba con bonos del Tesoro de Estados Unidos por unos 1,17 billones de dólares, cerca del 20% del total de deuda en manos de extranjeros.

Wall Street a la baja; "hemos pasado la línea roja"

Wall Street cayó ayer jueves derribada por el temor a una potencial guerra comercial entre las dos mayores economías del mundo. El índice industrial Dow Jones perdió 2,93% a 23.957,89 puntos, y el Nasdaq, de valores tecnológicos, cayó 2,43% a 7.166,68. El S&P 500 bajó 2,52% y quedó en 2.643,67 puntos. "La inquietud por una guerra comercial con uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos no hace más que crecer cada día", dijo William Lynch de Hinsdale Associates. "La caída fue generalizada. No se salvó ningún sector", dijo Maris Ogg analista de Tower Bridge Advisors.

El índice de valores industriales listados en el S&P 500 cayó 3,28%, el de los valores financieros perdió 3,70% y el de los tecnológicos cedió 2,69%.

"En Wall Street pesa la perspectiva de una guerra comercial", dijo Ogg.

La dimisión del abogado que lidera el grupo de consejeros de Trump en la investigación del fiscal especial Robert Muelller sobre la injerencia rusa en las elecciones de 2016 también influyó en la caída. "Hemos pasado la línea roja", dijo Art Hogan de Wunderlich Securities. Jack Ablin de Cresset Wealth Advisors afirmó, en tanto, que la dimisión de ese asesor "es un nuevo factor de inestabilidad para la Casa Blanca".

El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años bajaba a 2,820% contra 2,883% del miércoles.

EL FACTOR IPHONE.

El made in China de california

Donald Trump a menudo tuitea desde su iPhone sobre la necesidad de presionar a China para que reduzca su superávit comercial de 375.000 millones de dólares con Estados Unidos. Pero una observación más detenida del teléfono inteligente de Apple revela cómo la cifra del presidente está sesgada.

El gran desequilibrio —en el corazón de una posible guerra comercial— existe en gran parte debido a la importación de electrónicos y tecnología, lo que más compra Estados Unidos a China. El iPhone de Apple Inc, sin embargo, ilustra cómo una gran parte del desequilibrio se debe a las importaciones de productos de marcas estadounidenses, muchas de los cuales usan proveedores mundiales de piezas, ensamblan en China e importan a todo el mundo. IHS Markit estima que los componentes del iPhone cuestan un total de 370,25 dólares. Unos 110 dólares van a Samsung Electronics en Corea del Sur por el suministro de pantallas, otros 44,45 dólares se destinan a la japonesa Toshiba Corp y la surcoreana SK Hynix para chips de memoria.

Otros proveedores de Taiwán, Estados Unidos y Europa también se llevan una parte, mientras que el ensamblado, hecho por fabricantes contratados en China como Foxconn, representa solo entre un 3 y un 6% del costo de fabricación.

Las estadísticas comerciales actuales, sin embargo, cuentan la mayor parte del costo de fabricación como exportación de China, lo que ha llevado a organismos como la OMC a considerar cálculos alternativos que incluyan dónde se agrega valor. Siri, el "asistente digital" de Apple, refleja el desafío de saber exactamente de dónde viene un iPhone, incluso si está fabricado en China. Si los usuarios preguntan a Siri de dónde es, responde: "Como dice en la caja (...) fui diseñado por Apple en California". 

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