CAMBIO DE PLANES
La semana pasada se había anunciado que el magnate había adquirido un 9,2 % de la plataforma de mensajes, convirtiéndose en el mayor accionista de la empresa.
Elon Musk, el multimillonario fundador de Tesla y SpaceX, renunció a integrar el directorio de Twitter, del que es el principal accionista. “Elon ha decidido no unirse a nuestro consejo de administración”, tuiteó Parag Agrawal, consejero delegado de la red social. “Creo que es lo mejor”, agregó.
La única reacción de Musk al anuncio de Agrawal fue la publicación de un tuit con el emoticón de una cara con la mano tapándose la boca.
Musk, el hombre más rico del mundo, anunció que se hizo del 9,2% de las acciones de Twitter, lo que lo convierte en el principal accionista.
Agrawal había anunciado la semana pasada que Musk se uniría a la junta directiva, describiéndolo como “un apasionado creyente y un intenso crítico del servicio, que es exactamente lo que necesitamos”.
Y el propio Musk tuiteó que estaba “¡esperando trabajar con Parag para hacer mejoras significativas en Twitter en los próximos meses!”
Sin embargo algo pasó desde entonces. El domingo de noche Agrawal compartió una nota que envió a Twitter, en la que decía que el nombramiento de Musk estaría supeditado a una verificación de antecedentes y que tendría que actuar en el interés de la empresa.
En una aparente reacción a la noticia, Musk tuiteó un emoji sonriente, sin ningún otro comentario.
Antes de comprar sus acciones en Twitter, Musk ya era un usuario activo de la red social, en la que cuenta con 80,5 millones de seguidores y suele mezclar declaraciones incendiarias con comentarios sobre negocios.
También se ha enfrentado recurrentemente a los reguladores federales de valores, que tomaron medidas enérgicas contra su uso de las redes sociales después de que fracasara el intento para llevar a Tesla a la bolsa en 2018.
De hecho, Musk precisó en el documento transmitido al regulador bursátil que su participación en Twitter sería “pasiva”, es decir que no planeaba influir en las grandes decisiones estratégicas.
Pero siguió multiplicando las provocaciones. Entre otras cosas, realizó un sondeo en su perfil para preguntar a los usuarios de Twitter si querían agregar una función para “modificar” los tuits luego de su publicación. Casi 4,4 millones de personas votaron y alrededor de 73% dijeron que sí.
La plataforma anunció luego querer probar esta función, reclamada desde hace años por numerosos usuarios.
El sábado, Musk también se preguntó si la red social estaba “muriendo”, al mencionar cuentas poco activas a pesar de tener muchos seguidores, como la del cantante Justin Bieber.
Musk ya era un crítico de la red social y había puesto en duda sus normas sobre la libertad de expresión antes de comprar acciones. Estas críticas habían despertado recelos en algunos sectores, incluso entre empleados de Twitter, que se mostraron preocupados por la posibilidad de que Musk ejerciera un poder excesivo en la empresa para cambiar sus normas éticas de publicación, incluida la prohibición al ex presidente de Estados Unidos Donald Trump, por considerar que sus mensajes instigaron el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021.
Según el Washington Post, varios empleados de Twitter expresaron sus preocupaciones sobre este punto.
La semana pasada, al conocerse que Musk se sumaría al directorio de Twitter, las acciones de la red se dispararon, subiendo hasta un 27,12 % en un solo día. Ayer lunes, al anunciarse que Musk había dada marcha atrás, las acciones de Twitter en Nueva York subían un 1,34% al inicio de la jornada.