EL CAIRO | La clasificación de Argelia para el Mundial 2010 de fútbol en detrimento de Egipto, desembocó ayer en una crisis diplomática entre los dos países más emblemáticos del mundo árabe, lo que llevó al gobierno egipcio a llamar a consultas a su embajador.
Egipto tomó esta medidas después de haber condenado las "agresiones sufridas" por los egipcios que viajaron a Jartum, en Sudán, a presenciar el partido de desempate en el que los "Verdes" argelinos derrotaron 1-0 a los "Faraones" egipcios.
El embajador de Argelia en Egipto, Abdelkader Hadjar, fue convocado al ministerio de Relaciones Exteriores para ser notificado de la "extrema indignación de Egipto". Se le recordó al diplomático argelino que "su gobierno es responsable de la protección de la presencia egipcia en Argelia", indicó el ministerio de Relaciones Exteriores.
En las últimas semanas, y particularmente en los últimos días, la tensión aumentó considerablemente entre Argelia y Egipto, países para los que la clasificación al Mundial de Sudáfrica ponía en juego su prestigio interno e internacional.
Los medios de comunicación argelinos y egipcios se acusaron mutuamente de haber hecho subir la presión, lo que se tradujo en ataques de tono nacionalista en internet. El jueves 12 de noviembre, tres jugadores argelinos resultaron heridos cuando el autobús que transportaba a la selección argelina en El Cairo, donde se disputó el último partido del grupo, fue atacado a pedradas. AFP