BANGKOK | Los enfrentamientos entre rebeldes y el Ejército se agravan en Tailandia, después que los rebeldes pidieran la mediación de Naciones Unidas y el gobierno descartara esa posibilidad extendiendo el estado de emergencia a más provincias.
Después de cuatro días de enfrentamientos entre ambos grupos, el saldo de difuntos se elevó a 33 y el de heridos, a 221. Desde que comenzaron las revueltas el 12 de marzo, 63 personas han perdido la vida allí.
Uno de los jefes de la protesta, Nattawut Saikua, aseguró que la condición para las negociaciones con el gobierno es que los militares retiren sus fuerzas de la calles de Bangkok.
Pero el primer ministro Abhisit Vejjajiva exhortó a los manifestantes -unos 5.000, según ellos mismos- a retirarse, advirtiéndoles que las operaciones militares iban a reforzarse.
Otro dirigente rebelde, Jatuporn Prompan, hizo un llamado al rey Bhumibol Adulyadej, a quien dijo que consideraba la "única esperanza" para encontrar una solución pacífica a la crisis.
El monarca, de 82 años de edad, está hospitalizado y no desempeña ningún papel político oficial en Tailandia. Sin embargo, ha sido una fuerza de estabilidad a lo largo de sus seis décadas de reinado. AFP Y ANSA