Sudáfrica busca reducir tensión racial

Conflicto. Extremistas blancos afirmaron que no vengarán asesinato de su líder, pese a amenazas Responsables serán juzgados hoy Gobierno refuerza seguridad para evitar enfrentamientos

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VENTERSDORP | AFP, AP Y EL PAÍS DE MADRID

Las autoridades sudafricanas trataban ayer de impedir desórdenes tras el asesinato de un líder ultraderechista, cuyo partido por la supremacía blanca se mostró más conciliador al retractarse de las amenazas de vengar su muerte.

Un día después de una intervención por televisión del presidente Jacob Zuma, que llamó a la calma y a la unidad, altos responsables regionales viajaron a Ventersdorp, unos 100 km de Johannesburgo, donde el sábado fue asesinado el líder ultraderechista blanco Eugene Terreblanche. Maureen Modiselle, jefe del gobierno de la Provincia del Noroeste, se reunió con la familia de Terreblanche y representantes de la oposición también se hicieron presentes en el lugar, donde fue desplegado un importante dispositivo policial.

Las fuerzas del orden debían permanecer en Ventersdorp al menos hasta el momento de los funerales, previstos para el próximo viernes al mediodía en la iglesia local.

Eugene Terreblanche, de 69 años, fue muerto a golpes en su propiedad agrícola por dos trabajadores, de 15 y 21 años, que reconocieron haberse disputado con su patrón por salarios adeudados y se entregaron a la policía. Hoy en la mañana comparecerán ante la justicia en el tribunal de Potchefstroom, a una hora de Ventersdorp.

El joven de 15 años que cuidaba el ganado del supremacista blanco más notorio de Sudáfrica, le dijo a su madre que él y otro jornalero lo mataron a golpes porque no les había pagado desde hacía meses. La madre del joven dijo que su hijo golpeó a Terreblanche con una varilla de hierro, un asesinato brutal que podría elevar las tensiones raciales en Sudáfrica mientras el país se prepara para ser anfitrión de la Copa Mundial de Fútbol en junio.

"Mi hijo admitió que ellos lo mataron", dijo la madre en su casa, en las afueras de Ventersdorp. Dijo que habló con el adolescente en la estación de policía el sábado después de que el joven se entregó junto con el supuesto cómplice.

El movimiento Afrikáner dijo que planeaba manifestaciones afuera de la estación policial. "Esto fue algo innecesario", dijo el hermano de Terreblanche, Andries Terreblanche, sentado en una tumba de mármol gris. "No somos racistas, sólo creemos en la pureza de raza".

Militantes del Movimiento de Resistencia Afrikáner (AWB), del cual Terreblanche era uno de los fundadores, prometieron vengarlo. Sin embargo Pieter Steyn, portavoz del partido ultraconservador y racista, aseguró ayer que "el Afrikáner Weerstandsbeweging (AWB) no va a involucrarse en forma alguna de violencia para vengar su muerte".

Steyn, un general del AWB, se sumó así a los llamamientos a la calma que durante el fin de semana han expresado todos los grupos políticos sudafricanos, ante el temor de que el crimen generara episodios de violencia racial.

Steyn explicó que las declaraciones iniciales del secretario general del AWB, Andre Visagie, en las que definía el asesinato como "una declaración de guerra", llamaba a los agricultores blancos a armarse y prometía vengar la muerte de su líder, "fueron hechas al calor del momento. Nuestra militancia está consternada, horrorizada. Se dijeron cosas que ahora me gustaría retractar. Ningún miembro del AWB entrará en forma alguna de violencia, intimidación o insulto racial. No será tolerado, aunque es muy difícil controlar a nuestros miembros y calmarlos". Steyn evitó incluso pronunciarse sobre la supuesta vinculación entre la muerte del supremacista blanco con la polémica canción antiapartheid que llama a "matar al bóer" y que el líder de las juventudes del Congreso Nacional Africano (ANC, en inglés), Julius Malema, ha venido entonando, pese a estar prohibida por inconstitucional y que los dirigentes del ANC han hecho todo lo posible por desvincular del crimen. Las llamadas a la tranquilidad se han sucedido durante los últimos dos días por parte de todos los representantes políticos, sindicales y religiosos, conscientes del efecto devastador de episodios de violencia racial en un país de tremenda desigualdad social y económica y que en junio acogerá el Mundial de Fútbol. Visagie, secretario del AWB, llamó a los integrantes del partido a "mantener la calma" en lo inmediato y a esperar una conferencia del movimiento, el 1º de mayo, para decidir el camino a seguir. Algunos temen acciones aisladas de miembros del AWB, conocidos por su estilo paramilitar, sus insignias semejantes al emblema nazi y sus acciones violentas en el pasado.

El apartheid y las divisiones de hoy

El apartheid era un sistema de segregación racial institucionalizada y de discriminación implantado por colonizadores holandeses en Sudáfrica.

La política de apartheid promovió el aislamiento de Sudáfrica en el plano internacional que fue incrementándose con el tiempo, el cual afectó severamente la economía y la estabilidad del país.

En febrero de 1989, asumió la presidencia Frederik de Klerk, quien anunció que empezaría un proceso de eliminación de leyes discriminatorias y levantaría la prohibición contra los partidos proscritos (incluyendo el Congreso Nacional Africano, ANC).

En 1994, con la toma de posesión de Nelson Mandela y la aprobación de la primera constitución no racial y democrática, termina el apartheid.

El violento Movimiento de Resistencia Afrikaner se opuso a la transición post apartheid y sigue activo en un país donde el color de la piel aún es un factor de división.

Desde el ANC Julius Malema tiene un discurso intolerante y canta viejas canciones que llaman a "matar al Bóer". En los últimos 16 años han asesinado a 3.000 agricultores blancos o bóers.

Afirman que crimen no afectará el Mundial

Mientras el asesinato del líder racista Eugene Terreblanche echó una luz intensa sobre los planes de seguridad para la Copa del Mundo, el Instituto Sudafricano de Relaciones Raciales restó importancia a las consecuencias que tendría el crimen sobre el acontecimiento más importante del fútbol mundial, que se celebrará en junio de este año.

El vicepresidente del instituto, Lawrence Schlemmer, dijo que el torneo puede ayudar a distender las relaciones en el país.

"No hay motivo para que estos sucesos, con ser tan trágicos, afecten la seguridad de los aficionados o jugadores en el Mundial", dijo Schlemmer.

"La Copa del Mundo y el deporte canalizan las pasiones y reconcilian a las partes en conflicto, como se supone que deben hacerlo", acotó el jerarca.

Schlemmer hizo estas declaraciones un día después que el ministro de Policía sudafricano Nathi Mthetwa dijo que temía por la imagen del país anfitrión tras el asesinato de Terreblanche el sábado en su hacienda en Ventersdorp, unos 110 kilómetros al noroeste de Johannesburgo.

"Siempre nos preocupa la percepción de Sudáfrica", dijo Mthetwa en Ventersdorp, cerca del lugar donde el líder del Afrikaner Weerstandsbeweging (AWB), de 69 años, fue asesinado a golpes. "La naturaleza violenta del delito en Sudáfrica es lo que nos preocupa".

Pero Mthetwa dijo que el gobierno ha tomado una posición intransigente, y la muerte de Terreblance no afectará el Mundial.

Schlemmer calificó de "superficiales" dijo que los titulares de la prensa internacional sobre una guerra racial en Sudáfrica.

"Desde fines de los 50 hay pronósticos de una guerra racial en Sudáfrica", dijo Schlemmer. "El hecho es que nunca hubo una guerra racial. Y no hay motivo que estos sucesos afecten la seguridad de los turistas".

Terreblanche fue asesinado en su cama a raíz de lo que la policía calificó de disputa laboral con dos de sus empleados negros. Ambos, uno de 15 años y otro de 28, fueron detenidos y comparecerán en la corte hoy. AP

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