Las fuerzas sirias avanzaron ayer sobre la ciudad de Homs, en una gran operación para recuperar el bastión insurgente que se ha convertido en símbolo del movimiento para derrocar al presidente Bashar Asad.
Las fuerzas gubernamentales han utilizado la artillería pesada contra Homs, especialmente el barrio de Baba Amr, controlado por los insurgentes, desde hace más de tres semanas ayudados por el cañoneo de los tanques, cohetes y artillería. El anuncio de la nueva ofensiva siria indicó que los soldados del gobierno entraron a la ciudad.
"El sector está controlado. El Ejército procedió a una limpieza bloque por bloque, casa por casa, y ahora los soldados están verificando cada sótano y túnel en busca de armas y terroristas", indicó una alta fuente militar de Damasco, que precisó que "aún quedan algunos focos de resistencia por reducir".
Por su parte, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) dio cuenta de "combates en el perímetro de Baba Amr entre el Ejército regular y grupos de desertores que quieren impedir el asalto del barrio".
"Se escuchan explosiones y tiros en otros barrios de la ciudad", sometida a un intenso bombardeo desde el 4 de febrero pasado, indicó el OSDH.
Aislamiento. Las "fuerzas del régimen pudieron cortar una ruta clandestina a través de la cual llegaban provisiones" y el acceso a la ciudad está completamente suspendido, confirmaron varios jefes del Ejército Sirio Libre.
El régimen había enviado en los últimos días nuevos refuerzos a Homs, entre ellos la temible cuarta división, lo que hacían sospechar un asalto final.
En la madrugada de ayer, hubo manifestaciones en Damasco en apoyo a las ciudades sitiadas, informaron militantes.
Por lo menos diez personas murieron en Homs, según los comités que coordinan las protestas, a causa de la represión en la localidad de Al Mayadien, en la provincia de Deir Ezzor. Entre los muertos había un adolescente de 13 años.
En cambio, la agencia gubernamental SANA afirmó que en la provincia de Homs un enfermero de un hospital fue asesinado por grupos terroristas, mientras se realizaron los funerales de 12 militares y policías muertos en esa provincia así como en Damasco y Deraa.
El balance de las víctimas de la represión en Siria "es por cierto mucho mayor que 7.500 muertos", declaró el martes Lynn Pascoe, secretario general adjunto de las Naciones Unidas para los asuntos políticos, reconociendo que la ONU no podía "dar cifras precisas". Los niños muertos ya son más de 500.
Reacción. La comunidad internacional sigue estando impotente frente a las exacciones del régimen del presidente Asad que reprime de manera sangrienta desde que comenzó la revuelta popular.
El Consejo de Seguridad de la ONU recibió un nuevo proyecto de resolución sobre Siria, reclamando un cese del fuego humanitario, según el Ministerio francés de Relaciones Exteriores. Las discusiones en Nueva York sobre este proyecto se iniciaron el martes.
En Ginebra, la delegación siria abandonó las discusiones en el Consejo de los Derechos Humanos y el debate para un acceso "sin obstáculos" de ayuda humanitaria fue postergado hasta hoy.
En tanto, Siria negó ayer el ingreso a la responsable de operaciones humanitarias de Naciones Unidas, Valerie Amos, en una misión para evaluar la crisis atribuida a la mortal represión del gobierno contra los manifestantes, informaron funcionarios de la ONU.
La subsecretaria general de la ONU se encuentra en Beirut esperando una visa para ir a Damasco, pero el gobierno no respondió a la solicitud.
"Estoy profundamente decepcionada de no haber podido visitar Siria, a pesar de mis reiteradas peticiones para reunirme con las altas autoridades para discutir la situación humanitaria y la necesidad de un acceso sin obstáculos a las personas afectadas por la violencia", expresó Amos. Siria rechazó la visita pese a los esfuerzos de Rusia -el más cercano aliado de Asad- para permitir el ingreso de Amos, agregaron fuentes diplomáticas.
Ayuda. La jefa de operaciones humanitarias de la ONU dijo que apoya los esfuerzos del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) para organizar una breve pausa en las hostilidades a fin de que las organizaciones humanitarias puedan evacuar a los heridos y entregar productos básicos que escasean, como alimentos y medicinas.
"Cada día que no podamos contactar a la gente, especialmente en los lugares donde hay violentos enfrentamientos, se prolonga su sufrimiento", agregó Amos.
En Pekín, el jefe de la diplomacia china se declaró favorable para el envío de ayuda humanitaria a Siria, durante una conversación telefónica con el jefe de la Liga Árabe así como con ciertos de sus homólogos árabes, informó ayer la prensa estatal.
México, Colombia y Brasil comparten la preocupación de Estados Unidos sobre la situación en Siria, declaró la subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos, Wendy Sherman, en una gira por esos países.
"Lo que escuché de todos mis interlocutores fue una posición seria, una gran preocupación sobre cómo devolver la paz y la estabilidad a Siria", explicó Sherman. "Nosotros creemos obviamente que Asad debería dimitir para que eso suceda", recordó la subsecretaria.