"Que esta tragedia nos anime a tomar en serio las cosas serias", dijo el papa Francisco

El papa Francisco ofició ayer la misa del Domingo de Ramos solo antes unos pocos sacerdotes y monjas, cumpliendo todos las normas de distanciamiento social. Foto: Reuters
A general view shows Pope Francis (Rear C) and attendees during Palm Sunday mass behind closed doors at the Chair of Saint Peter in St. Peter's Basilica mass on April 5, 2020 in The Vatican, during the lockdown aimed at curbing the spread of the COVID-19 infection, caused by the novel coronavirus. (Photo by Alberto PIZZOLI / POOL / AFP)
ALBERTO PIZZOLI/AFP

CELEBRACIONES POR SEMANA SANTA

El Papa celebró el Domingo de Ramos ante una plaza de San Pedro vacía.

El papa Francisco celebró ayer el Domingo de Ramos en una vacía Plaza de San Pedro, desde donde instó a la gente que está viviendo la pandemia del coronavirus a no estar tan preocupada por lo que le falta, sino en cómo puede aliviar el sufrimiento de otros.

El servicio, que da comienzo oficial a la celebración de la Semana Santa hasta el Domingo de Resurrección, suele atraer a decenas de miles de personas hasta una Plaza de San Pedro adornada con ramas de olivo y palmera. También suele incluir una larga procesión de cardenales, sacerdotes y fieles.

No obstante, esta vez fue oficiado frente a solo un par de decenas de personas, incluidos unos pocos ayudantes, monjas y un coro reducido, cumpliendo todos ellos las medidas de distanciamiento social.

La misa fue emitida por televisión e internet. Las iglesias de todo el mundo celebraron servicios similares virtuales esta semana por las restricciones sobre las aglomeraciones de personas.

En su sermón, Francisco instó a que las personas acudan a Dios “en la tragedia de la pandemia, frente a tantas seguridades falsas que se han derrumbado ahora, frente a tantas esperanzas traicionadas, en el sentido de abandono que pesa sobre nuestros corazones”. La pandemia podría ayudar a transformar el miedo en servicio, afirmó.

“La tragedia que estamos viviendo nos anima a tomar con seriedad las cosas que son serias y no quedarnos atrapados en las que importan menos”, dijo Francisco. “Ojalá nos acerquemos a los que están sufriendo y a los más necesitados. Ojalá no nos preocupe lo que no tenemos, sino el bien que podemos hacer a otros”, señaló.

“Mirad a los verdaderos héroes que salen a la luz en estos días. No son los que tienen fama, dinero y éxito, sino son los que se dan a sí mismos para servir a los demás. Sentíos llamados a jugaros la vida”, fue otra de sus frases.

La emergencia del coronavirus, que en Italia ha causado más de 15.000 muertos, ha obligado al Vaticano a adoptar medidas de prevención para evitar contagios y ya en marzo se decidió cerrar la plaza y la basílica vaticanas de forma temporal.

El pasado 27 de marzo, Jorge Bergoglio impartió una histórica bendición Urbi et Orbi -a la ciudad y al mundo- desde una plaza de San Pedro del Vaticano totalmente vacía de fieles, y esa imagen se ha repetido este Domingo de Ramos.

Aquel día, fueron llevados hasta el Vaticano la imagen de la Virgen Salus Populi Romani, que habitualmente se guarda en la Basílica de Santa María la Mayor, y el Cristo crucificado de la Iglesia de San Marcello, y ambos se colocaron hoy en el altar, pues se han convertido ya en el símbolo de la oración del papa para pedir que se erradique esta pandemia.

Se ha cancelado la misa Crismal del Jueves Santo en la que se bendicen los santos óleos que servirán a lo largo del año para impartir los sacramentos. Francisco oficiará la misa de Jueves Santo pero no el tradicional lavado de los pies que solía hacer en centros de acogida de migrantes o en las cárceles.

También habrá una misa el Viernes Santo, como el día anterior en el interior de la Basílica, pero el Via Crucis se celebrará en la plaza de San Pedro y no en el Coliseo, donde se realizaba ininterrumpidamente desde 1964. Tampoco habrá fieles en la Vigilia Pascual del Sábado ni en la misa de Resurrección del domingo, tras la cual Francisco impartirá la bendición Urbi et Orbi.

En una Jerusalén neblinosa y casi desierta, la Semana Santa versión COVID-19 también comenzó ayer con un Domingo de Ramos que no tuvo ni ramos ni a los miles de peregrinos que los portan cada año mientras recorren las laderas del Monte de los Olivos cantando y bailando alegremente.

La jornada comenzó con una misa en la basílica del Santo Sepulcro, a puerta cerrada, únicamente con la presencia de curas y franciscanos.

El sudario se verá por la web

El papa Francisco ofició ayer la misa del Domingo de Ramos solo antes unos pocos sacerdotes y monjas. Foto: Reuters
El papa Francisco ofició ayer la misa del Domingo de Ramos solo antes unos pocos sacerdotes y monjas. Foto: Reuters

La Sábana Santa de Turín, la misteriosa tela con la que los cristianos creen que fue envuelto Jesús tras su muerte, será exhibida de manera extraordinaria y virtual el sábado, para que los fieles recen por el fin de la pandemia de coronavirus. El arzobispo de Turín, Cesare Nosiglia, hizo el anuncio asegurando que recibió “miles y miles” de peticiones para exhibir el sudario ahora. La muestra se hará el 11 de abril, Sábado Santo, un día antes de la resurrección de Jesús. El arzobispo Nosiglia orará ante el sudario, en un evento emitido en vivo por internet y televisado.

La Sábana Santa está guardada en una cámara segura climatizada en la catedral de la ciudad y no suele ser mostrada a menudo por su estado extremadamente frágil. La última vez fue de forma breve en 2018 para un grupo de jóvenes. Varios millones de personas la vieron en 2015, su última exposición masiva. La Iglesia Católica no ha adoptado una postura oficial sobre el sudario, que muestra las partes frontal y trasera de un hombre con barba, con los brazos cruzados sobre el pecho. También tiene lo que parecen ser rastros de sangre procedentes de heridas en las muñecas, los pies y el costado.

Isabel II apeló al espíritu de resistencia
Reina Isabel II. Foto: Reuters

La reina Isabel II se dirigió ayer domingo a los ciudadanos del Reino Unido en un inusual discurso televisado en el que les pidió calma y determinación para superar la crisis sanitaria del coronavirus.

La jefa de Estado británica, de 93 años, invocó el espíritu de resistencia de la Segunda Guerra Mundial. “Aquellos que vengan después de nosotros dirán que los británicos de esta generación eran tan fuertes como todos los demás”, declaró la monarca.

En una emisión en la que se intercalaron imágenes de trabajadores sanitarios y ciudadanos aplaudiendo desde sus casas, la reina ensalzó la labor del sistema público de salud y de los empleados que se mantienen en su puesto en diversos sectores clave.

Durante sus cerca de siete décadas de reinado, Isabel ha reservado este tipo de intervenciones para momentos especialmente trascendentes. Lo hizo durante la Guerra del Golfo, en 1991; con la muerte Diana de Gales, en 1997, y la de la Reina Madre, en 2002, y en el sesenta aniversario de su acceso al trono, en 2012.

La monarca dedicó un fragmento de su discurso a rememorar su primera alocución radiofónica, en 1940. En aquella ocasión, con apenas 14 años, se dirigió a los niños británicos que habían sido trasladados fuera de sus hogares para mantenerles a salvo. “Hoy, una vez más, muchos van a sufrir una dolorosa separación de sus seres queridos. Pero ahora, tanto como entonces, sabemos, en lo más profundo, que esto es lo que debemos hacer”, recalcó.

Hizo referencia asimismo a un himno popularizado durante la Segunda Guerra Mundial por la cantante británica Vera Lynn, We’ll meet again (Nos volveremos a encontrar), que en la época se popularizó como símbolo de los soldados que partían al frente. “Tendremos éxito y ese éxito pertenecerá a cada uno de nosotros. Debería reconfortarnos el hecho de que, si bien todavía debemos resistir, los días mejores retornarán. Volveremos a estar con nuestros amigos, con nuestras familias. Nos volveremos a encontrar”, afirmó.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar