LA CRISIS EN CATALUÑA

Puigdemont asume la derrota: "fui sacrificado"

Cataluña bloqueada y puede haber nuevas elecciones.

Puigdemont envió mensajes a un diputado admitiendo que el proceso independentista se terminó. Foto: AFP
Puigdemont envió mensajes a un diputado admitiendo que el proceso independentista se terminó. Foto: AFP

Carles Puigdemont, huido a Bélgica de la Justicia española, reconoció que el proceso independentista que él promovió en Cataluña "ha terminado" y "caducado" y que su intención de ser otra vez presidente regional se ha frustrado porque fue "sacrificado" por sus propios compañeros.

Estas confesiones de Puigdemont constan en unos mensajes de teléfono que el expresidente catalán envió al diputado autonómico y exconsejero de su gabinete Toni Comín, también en Bélgica, difundidos ayer miércoles por la cadena española de televisión Telecinco.

En esos mensajes Puigdemont admite que sus correligionarios lo han "sacrificado" como candidato después de que el gobierno español lograra impedir esta semana que asumiera a distancia la presidencia de Cataluña.

"Se vuelven a vivir los últimos días de la Cataluña republicana", dice Puigdemont.

"El plan de Moncloa (gobierno español) triunfa, solo espero que sea verdad y que gracias a esto puedan salir todos de la cárcel porque, si no, el ridículo es histórico", escribe en alusión a quienes cumplen prisión preventiva en España relacionados con el proceso independentista, declarado inconstitucional.

Tras conocerse esos mensajes, Puigdemont reaccionó en Twitter. "Soy humano y hay momentos en que también yo dudo. También soy el presidente (de Cataluña) y no me arrugaré ni me echaré atrás por respeto, agradecimiento y compromiso con los ciudadanos y el país", escribió sin aludir directamente a los mensajes revelados.

El ministro español del Interior, Juan Ignacio Zoido, celebró que Puigdemont haya reconocido que su "esperpento" ha fracasado.

El Ejecutivo español destituyó el 27 de octubre pasado al expresidente catalán y todo su gobierno, después de que el anterior Parlamento regional aprobara un declaración a favor de la independencia unilateral.

Puigdemont, que se marchó a Bélgica con varios colaboradores, está imputado por delitos de rebelión, sedición y malversación, entre otros, al igual que todos los miembros de su gabinete.

Sin embargo, el presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent (ERC), lo propuso para ser investido de nuevo presidente regional tras las elecciones autonómicas del 21 de diciembre, pues aglutina el respaldo de las fuerzas independentistas y no está inhabilitado en estos momentos para cargo público. Pero los planes de ser elegido, incluso a distancia, se frustraron cuando Torrent aplazó el martes sin fecha el debate parlamentario de investidura, ya que el Tribunal Constitucional dictó el sábado medidas cautelares para impedirlo si Puigdemont no se presentaba en la cámara y con un permiso judicial.

La cadena Telecinco afirmó que Puigdemont envió los mensajes a Comín poco después de conocer que se posponía el debate convocado para su investidura.

En teoría, el Parlamento tenía hasta ayer miércoles para celebrar su primera sesión de investidura y a partir de esa fecha, en caso de no ser capaces de escoger un presidente en los próximos dos meses, se convocaban nuevas elecciones.

Pero ahora estos plazos están congelados a la espera de la decisión del Tribunal Constitucional. El sábado se dieron diez días hábiles para aceptar o no a trámite el recurso del gobierno español.

Si lo rechazan, la cuenta atrás volvería a correr. Pero si lo aceptan, la situación podría quedar congelada hasta que decidan sobre el fondo de la cuestión, lo que podría llevar meses. En este segundo caso, "aquí estaríamos bloqueados", señala una fuente parlamentaria del grupo de Puigdemont.

Durante este tiempo, la región seguiría sin gobierno y todavía bajo control del ejecutivo central de Mariano Rajoy, que intervino su autonomía el 27 de octubre como respuesta a la fallida declaración de independencia.

La decisión de Torrent de suspender la sesión de investidura evidenció las tensiones dentro del separatismo sobre cómo afrontar la formación de un gobierno y el choque institucional con Madrid.

Sin embargo el miércoles representantes de estas formaciones aseguraron que harían todo lo posible, en los próximos días, para encontrar un acuerdo.

Aunque las negociaciones entre los independentistas acaben llegando a buen puerto, los problemas para Puigdemont no habrán terminado. Si vuelve a España, se arriesga a ser encarcelado. Una investidura desde Bélgica será muy probablemente suspendida por la justicia.

Caída en el ranking de "democracia plena".

España podría pasar de ser una "democracia plena" a una democracia "imperfecta", por su gestión de la crisis catalana.

La clasificación del país pasó de 8.30 a 8.08 en el Índice de Democracia 2017 establecido por Economist Intelligence Unit, debido a "su intento de impedir por la fuerza el referéndum ilegal de independencia del 1º de octubre en Cataluña, y su trato represivo a los políticos independentistas". La puntuación del país se mantiene por encima del 8.01, el umbral a partir del cual se considera que un país es una "democracia plena".

Entre los "fugitivos geopolíticos" más buscados

La revista estadounidense Time incluyó a Carles Puigdemont, huido de la justicia española, entre los cinco "fugitivos más buscados" en 2018 desde el punto de vista geopolítico. En su página web, la publicación explica que pretende "echar un vistazo a los personajes más buscados que han captado la atención mundial" cuyas historias "nos hablan sobre el estado del planeta en 2018", desde el punto de vista geopolítico.

Junto a Puigdemont están el fundador de Wikileaks, Julian Assange, refugiado en la embajada de Ecuador en Londres y al primer ministro kosovar y uno de los fundadores del Ejército de Liberación de Kosovo, Ramush Haradinaj. Comparten el listado el islamista turco exiliado en Estados Unidos Fethulá Gulen, y el expresidente georgiano Mijaíl Saakashvili, condenado por la justicia de su país por abuso de poder.

Time recuerda que los ciudadanos de Cataluña apoyaron en 1978 con más del 90% de los sufragios la nueva Constitución española, redactada tras la muerte del dictador Francisco Franco y la instauración de un sistema democrático en el país. Esa consulta "hizo ilegal que una región declarara su separación de España sin cambiar la Constitución, lo que solo puede hacer el Parlamento español en Madrid". EFE

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