PANDEMIA

Primer ministro húngaro, primero en obtener superpoderes parlamentarios por el COVID-19

El ultranacionalista Viktor Orbán, recibió ayer lunes la luz verde del parlamento para gobernar por decreto bajo un estado de emergencia.

Orbán culpó a los refugiados de propagar la pandemia. Foto: Archivo
Orbán culpó a los refugiados de propagar la pandemia. Foto: Archivo

Los que temían que las medidas extremas que se han tomado en algunos países para contener la pandemia del COVID-19 derivaran en un recorte de libertades o gobernantes con poderes ilimitados, están ahora observando con alarma el caso de Hungría.

Es que el primer ministro húngaro, el ultranacionalista Viktor Orbán, recibió ayer lunes la luz verde del parlamento para gobernar por decreto bajo un estado de emergencia, de duración indeterminada, y para combatir el nuevo coronavirus.

La controvertida ley fue aprobada por 137 votos a favor y 53 en contra, y, entre varias cosas, prevé hasta cinco años de prisión por la difusión de “falsas noticias” sobre el virus o las medidas del gobierno.

La ley ha sido criticada dentro y fuera del país, y la oposición húngara intentó al menos lograr que la enmienda incluyera un límite temporal de 90 días, pero sin éxito. La oposición ve esta ley como un instrumento para consolidar el control del gobierno tomando la pandemia como pretexto.

Viktor Orbán, primer ministro de Hungría. Foto: EFE.
Viktor Orbán, primer ministro de Hungría. Foto: EFE.

“En Europa ningún Gobierno ha pedido algo semejante, ni ha recibido (esos poderes)”, dijo Tímea Szabó, diputada del opositor partido izquierdista Párbeszéd (Diálogo).

“El giro autoritario está en el aire”, dijo por su lado Péter Krekó, director del Instituto Political Capital, quien agregó que “en esta situación es fácil aprovecharse de las circunstancias”.

“¿Por qué vamos a confiar en un Gobierno que se ha aprovechado (en el pasado) de todas las posibilidades de debilitar las instituciones democráticas?”, se preguntó el analista en alusión a las políticas “iliberales” que aplica Orbán desde su llegada al poder en 2010.

La ley permite al líder húngaro extender indefinidamente el estado de emergencia vigente desde el 11 de marzo, sin necesitad de aprobación parlamentaria. Bajo este régimen, el gobierno puede “suspender la aplicación de ciertas leyes por decreto, desviarse de las disposiciones legales e introducir otras medidas extraordinarias”.

Las políticas implementadas por Orbán en una década de poder hacen que la oposición tema que el líder de 56 años abuse de las facultades que tiene ahora. Los parlamentarios de la oposición, que la semana pasada se negaron a aprobar el proyecto de ley bajo un procedimiento de emergencia, han sido acusados de “traición”.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos anunció que “acompañaba los acontecimientos políticos” en Hungría con preocupación.

El Consejo de Europa, por su parte, advirtió que “un estado de emergencia de plazo indefinido e incontrolado no puede garantizar el respeto de los principios fundamentales de la democracia”.

Nueve organizaciones de prensa habían pedido a la UE que se opusieran a la aprobación de la ley. El puñado de medios independientes en el país son acusados por el gobierno de difundir “noticias falsas” sobre el virus o las medidas gubernamentales.

El gobierno argumenta que a pesar de la duración indefinida del estado de emergencia, “el Parlamento puede retirar su consentimiento en cualquier momento” y volver al marco ordinario, aunque se trata de una disposición formal, ya que el partido de Orbán, Fidesz, tiene una mayoría de dos tercios en la asamblea.

“Les dije claramente a los quejosos europeos que no tenía tiempo para discutir cuestiones legales indudablemente fascinantes pero teóricas” cuando hay “vidas para salvar”, dijo Orbán. Al comienzo de la epidemia, el primer ministro culpó a la inmigración por la propagación del virus y dijo que fueron “principalmente los extranjeros quienes introdujeron la enfermedad”.

La relación de Orbán con las instituciones europeas es tensa, sobre todo desde que comenzó a centralizar su poder, debilitando los mecanismos de control, como la prensa o el Tribunal Constitucional, gracias a su mayoría de dos tercios en el Parlamento.

La situación actual es muy difícil no solo para Hungría, sino también para toda Europa, aseguró Krekó. No se sabe “cuánto durará la situación, en una época extrema que requiere medidas extraordinarias”, agregó. “Tampoco se puede excluir que la política en todo el continente se mueva hacia situaciones extremas dentro de tres o seis meses”, advirtió.

Los críticos de Orbán se preocupan por la pérdida de peso del Parlamento y de la prensa, como instrumentos de control. Más de 100.000 húngaros han firmado una petición online, lanzada por políticos de la oposición y grupos cívicos, contra el carácter indefinido de los nuevos poderes.

La Comisión Europea (CE) está evaluando las implicaciones en materia de derechos humanos de la nueva legislación húngara. En un mensaje en su cuenta de Twitter, el comisario europeo de Justicia, el belga Didier Reynders, señaló que la CE está estudiando “las medidas de urgencias que han tomado los Estados miembros respecto a los derechos fundamentales” e hizo una mención específica a la enmienda que ha votado este lunes el Parlamento húngaro.

El banquero y el presidente

El banquero Luis Carlos Sarmiento, el hombre más rico de Colombia según la revista Forbes, anunció una donación equivalente a casi 20 millones de dólares para la lucha contra la pandemia del nuevo coronavirus en su país.

En una carta pública dirigida al presidente Iván Duque, el multimillonario indicó que desembolsará 80.000 millones de pesos para la atención alimentaria de la población más vulnerable en Colombia.

Los fondos también serán utilizados para la compra de 300.000 kits de diagnóstico del virus, así como en la adquisición de ventiladores para la atención de pacientes con insuficiencia pulmonar, según reseñó en su misiva.

Desde que se detectó un primer caso de la pandemia el 6 de marzo, Colombia ha enfrentado una multiplicación de contagios que ayer lunes ascendieron a 798, incluidas 14 muertes. El gobierno cerró fronteras y decretó un confinamiento nacional hasta el 13 de abril, entre otras medidas para frenar la enfermedad que deja más de 36.000 fallecidos en el mundo.

La fortuna de Sarmiento, banquero de 87 años y presidente del consorcio financiero Grupo Aval Acciones y Valores, es estimada en 9.100 millones de dólares por la revista Forbes.

Otro que anunció una donación de su bolsillo ayer fue el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que destinará siete meses de su propio salario. “Nuestro objetivo es dar una ayuda adicional a los ciudadanos con pocos recursos que son víctimas de las medidas tomadas”, señaló Erdogan en referencia a las restricciones sociales y económicas puestas en marcha para frenar la expansión del COVID-19. (AFP, EFE)

Trump y Putin: virus, petróleo y Venezuela
Vladimir Putin y Donald Trump se entienden. Foto: AFP

Donald Trump y Vladimir Putin discutieron ayer lunes por teléfono el desplome de los precios del crudo y la pandemia de coronavirus, en un momento en que el presidente estadounidense dijo que Rusia pide un alivio de las sanciones en su contra.

Los dos jefes de Estado “concordaron sobre la importancia de una estabilidad de los precios globales de la energía”, según un comunicado de la Casa Blanca, aunque la conversación no logró frenar el desplome de los precios del crudo, que ayer tocaron un mínimo en 18 años.

Trump anunció en una entrevista con la cadena Fox News -emitida poco antes de la conversación con Putin- que durante la llamada hablarían del tema de la energía y sobre su objeción a la guerra de precios del crudo entre Arabia Saudita y Rusia, que llevó a un desplome de las cotizaciones.

“No queremos tener una industria muerta”, dijo Trump. “Esta es una lucha entre Arabia Saudita y Rusia y ambos se volvieron locos”, están “perjudicando de verdad” a la industria estadounidense, agregó.

Trump indicó que quizás sería conveniente tener un aumento de los precios, aunque aclaró que nunca pensó que diría algo semejante.

El crudo cayó ayer lunes a sus niveles más bajos desde 2002. El barril de Brent se desplomó a 21,65 dólares durante los intercambios, mientras el Texas, de referencia en Estados Unidos, cayó por debajo de los 20 dólares y cerró levemente por encima de esa cota (20,09), acumulando una pérdida del 6,6% desde el viernes.

Otro de los asuntos de fricción entre ambos países es el de Venezuela. Estados Unidos apoya al líder opositor Juan Guaidó, mientras que Rusia mantiene su respaldo al régimen de Nicolás Maduro. Trump reiteró a Putin que la situación en Venezuela es “urgente” y que todos comparten un interés en “una transición democrática que ponga fin a la crisis actual”. La petrolera estatal rusa Rosneft informó el sábado que interrumpe sus actividades en Venezuela a causa de la amenaza de sanciones por parte de Estados Unidos. (AFP)

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