Primer baño de multitudes del papa Benedicto XVI

| En su discurso, que tomó como eje a los Reyes Magos, se refirió críticamente a las ideologías y los totalitarismos

COLONIA, ALEMANIA | EFE

El Papa se reunió anoche con unos 800.000 jóvenes de los cinco continentes en la Vigilia de la Jornada de la Juventud, en la que condenó los totalitarismos y afirmó que no son las ideologías las que salvan al mundo, sino sólo Dios, "el garante de lo que es verdaderamente bueno".

Acogido como una estrella del pop, en la misma línea con la que los jóvenes recibían a Juan Pablo II, Benedicto XVI recibió ayer su primer gran baño de multitudes en la explanada de Marienfeld, a 27 km de Colonia.

REYES. El Obispo de Roma propuso a los jóvenes, de 193 países, un discurso en el que el hilo conductor fueron los Reyes Magos (la ciudad conserva las reliquias que éstos hicieran a Jesús).

Aseguró que los tres sabios fueron los primeros de una larga lista de hombres y mujeres que buscaron a lo largo de su vida al Dios que está cerca de los hombres y les indica el camino, así como que los magos de oriente sabían que el mundo estaba "desordenado" y que Dios existía y era justo y bondadoso.

También dijo que los Magos sabían que para cambiar el mundo hace falta disponer de poder y precisó que el poder de Dios es diferente al poder de los grandes del mundo.

"En el siglo pasado hemos vivido revoluciones cuyo programa común fue no esperar nada de Dios, sino tomar totalmente en las propias manos la causa del mundo para transformar sus condiciones. Y hemos visto que, de este modo, un punto de vista humano y parcial se tomó como criterio absoluto de orientación", afirmó el Papa.

Benedicto XVI, que pocas horas antes de reunirse con los jóvenes lo hizo con líderes musulmanes, a los que pidió que colaboren con los católicos para luchar contra el terrorismo, volvió a condenar la violencia y el hecho de que se utilice la religión para justificarla. "Muchos hablan de Dios, pero en nombre de Dios se predica también el odio y se practica la violencia", afirmó.

La Vigilia comenzó con la entrada de la Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud, entregada por Juan Pablo II a los jóvenes en 1984 y que desde entonces ha recorrido todo el mundo. Alrededor del altar fueron miles de velas, que crearon un gran efecto escénico en la llamada "Fiesta de la Luz", durante la que fue presentada al Papa por parte de una chica alemana y un joven de Tierra Santa la "luz de Belén", una llama encendida en la ciudad en la que nació Jesús.Hoy Benedicto XVI clausura la XX Jornada Mundial de la Juventud, en una misa solemne a la que se espera asista un millón de personas.

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