BUENOS AIRES | El peronismo vivió con preocupación y sorpresa la internación de urgencia de Néstor Kirchner, a tal punto que muchos dirigentes insistían durante las primeras horas del domingo en que les costaba creerlo.
"Estaba perfecto en Olivos. Esto nos deja fríos. Nadie lo preveía", insistía atónito ayer un histórico referente bonaerense. En el PJ, la mayoría decía sufrir el hermetismo oficial; casi todos apelaban a la misma explicación: "sorpresa" y "falta de información". Varios insistían en que Kirchner había jugado al fútbol el viernes en Olivos sin problemas; otros detallaban las últimas conversaciones políticas que habían tenido juntos.
Sólo a última hora del domingo, algunos de los peronistas más cercanos a Olivos empezaron a repartir mensajes más clarificadores entre su tropa.
"Tenemos Kirchner para rato", dijo sonriente el diputado Fernando Navarro tras la operación.
Desde la UCR, Fernando de la Rúa dio al diputado su consejo de ex presidente: "Se sabe que la vida política trae tensiones que influyen en esto, por eso es necesario el control y la prevención", dijo, después de manifestarse alegre de que la intervención hubiera sido un éxito y después de desearle "una pronta recuperación".
"En una democracia como la nuestra, en la que el poder está tan concentrado en una sola persona, los argentinos necesitamos que al diputado Néstor Kirchner no le pasa nada", dijo por su parte el diputado por el peronismo federal Enrique Thomas. LA NACIÓN/GDA