BRUSELAS | EL PAÍS DE MADRID
Polonia aceptó ayer el proyecto de defensa antimisiles que le ofreció Barack Obama como alternativa al tan deseado por Varsovia plan de despliegue pactado con George Bush. Ahora Polonia considera "muy interesante y necesaria" la idea de Obama, según manifestó ayer el primer ministro, Donald Tusk, quien se dijo dispuesto a participar debidamente en el proyecto. Tusk habló así en público ante Joseph Biden, el vicepresidente de Obama, de visita en Varsovia para explicar en detalle el nuevo concepto. Polonia, Rumania y la República Checa recibirán de Biden las explicaciones que el resto de los aliados escucharán a Robert Gates en la reunión de ministros de Defensa en Bratislava.
La decisión de Obama de sacrificar hace un mes el escudo contra misiles de largo alcance concebido por Bush cayó como una bomba en Polonia, que iba a acoger a diez interceptores, y en la República Checa, base para los radar. En ambos países, parte de la clase política y de la prensa lanzaron aceradas diatribas contra la "traición" de un Obama a quien veían dispuesto a sacrificar a sus incondicionales aliados para congraciarse con Moscú.
Ante los hechos consumados, a Varsovia no le queda otra que aceptar el nuevo plan de EE.UU. que contempla el despliegue escalonado de decenas de interceptores SM-3 mientras se decide qué van a hacer los aliados en su conjunto. Este sistema de defensa contra misiles de corto y medio alcance -además de alternativo al concebido como escudo ante Irán, y del que Rusia se sentía objetivo- es también interino mientras la OTAN decide cómo responde a la desaparición del paraguas de Bush.