Cuarenta y seis cadáveres de la masacre colectiva cometida el lunes pasado en Mindanao, sur del país, fueron recuperados por la policía filipina, anunciaron hoy fuerzas de seguridad y medios de prensa locales, al tiempo que la presidenta Gloria Arroyo declaró el estado de emergencia en la región.
"Nuestros expertos en el lugar recuperaron 46 cadáveres en total, 28 de los cuales ya fueron reconocidos por las familias", dijo Willie Dangane, el funcionario policial que supervisa las tareas en el lugar del ataque cometido ayer lunes en la isla de Mindanao, en el sur de las Filipinas, en el marco de un clima de disputa preelectoral.
Las mujeres, que formaban parte del contingente atacado de aproximadamente 50 personas, "fueron violadas antes de ser asesinadas", afirmó la emisora GmaNews.
Los cadáveres, algunos hallados en fosas comunes, aparecieron acribillados con disparos de armas de fuego. En las primeras imágenes publicadas por cadenas informativas locales se ven personas muertas trasladadas en varios vehículos.
Estimaciones en el lugar indican que hasta 36 de las víctimas fatales podrían ser trabajadores de prensa locales que cubrían la presentación de la candidatura a gobernador por la provincia de Maguindanao de Esmael "Toto" Mangundadatu, vicealcalde de Buluan.
Solamente cuatro personas habrían sobrevivido y ahora se encuentran "en lugar seguro", dijo hoy el propio Mangundadatu, quien perdió a su esposa en la matanza.
Ayer, la esposa del aspirante estaba encargada de presentar los avales electorales de su marido en Shariff Aguak, la capital provincial, por lo que estaba acompañada por simpatizantes y medios de prensa locales que conformaban el convoy atacado.
El clan Mangundadatu está enfrentado desde hace tiempo con la familia del actual gobernador saliente provincial, Andal Ampatuan, que mantiene una guardia privada bajo la forma de guardia gubernamental.
El teniente coronel Romeo Brawner, portavoz del Ejército, había responsabilizado el lunes del ataque a un centenar de hombres armados, encabezados por uno de los hijos de Ampatuan.
Por su parte, la presidenta filipina, Groria Arroyo, decretó hoy el estado de emergencia en una parte del sur del archipiélago y dio la orden de capturar a los responsables de la masacre, confirmó el vocero de la mandataria.
La disposición gubernamental, con fuerte presencia militar y policial, rige para la provincia de Maguindanao y en otras dos zonas adyacentes, involucrando en total a más de un millón y medio de habitantes.
Enfrentamientos y homicidios entre clanes políticos son frecuentes en la provincia de Maguindanao y en otras zonas de la isla de Mindanao, donde operan desde hace décadas rebeldes separatistas islámicos.
El reconocimiento en 1990 de autonomía regional a Mindanao no disminuyó la intensidad del conflicto.
ANSA