DANIEL HERRERA LUSSICH
En WASHINGTON
CORRESPONSAL PERMANENTE
Pese a los primeros aires frescos que comienzan a llegar con el otoño a este país marcado por dos estaciones fuertes, de bajas o altas temperaturas, ayer en todos los ambientes estadounidenses se vivía un clima especialmente cálido.
Tres discursos del presidente Barack Obama han acentuado las polémicas internas y reavivado viejas divisiones que existen en Estados Unidos.
El presidente el lunes (cuando se festejaba el Día del Trabajador) se dirigió a los poderosos sindicatos de Cincinnati para insistir en que "ha llegado el momento de actuar y llevar a buen término la reforma sanitaria que permita cobertura médica para los 47 millones de personas que carecen de un seguro privado".
El 47% de los estadounidenses resisten la iniciativa ante la amenaza de nuevos impuestos y mayor déficit público.
Ayer, en las más cuestionada de las intervenciones, Obama se dirigió a los estudiantes de todo el país por el canal C-Span y el portal de Internet de la Casa Blanca con motivo del comienzo del año electivo.
Hoy, 24 horas después de levantado el receso parlamentario, el mandatario hablará sobre el polémico proyecto sanitario ante el Congreso y en directo por cadena de radio y televisión ante todo el país.
Pero los vientos soplaron muy fuertes frente a su sorpresiva decisión de hablar a los estudiantes, con carácter opcional para los Estados, los colegios o los alumnos. La dura crítica se hizo escuchar de forma inmediata.
No solo la fuerte oposición de los republicanos, también numerosos sectores de la población y padres de estudiantes, señalaron sus objeciones y acusaron a Obama de "guiarse por motivos políticos".
Ante el asedio de críticas la Casa Blanca "colgó de la web" 24 horas antes de pronunciarse, el texto de lo que diría el mandatario. Según el secretario de Educación, Ame Duncan, fue la forma de demostrar que las denuncias sobre intencionalidades políticas o inculcar ideologías "eran banales y estúpidas".
Sin embargo varios distritos escolares, en general enclavados en regiones más moderadas o conservadoras -pertenecientes a Texas, Illinois, Minnesota, Missouri, Virginia y Wisconsin- decidieron no exhibir el discurso presidencial a los estudiantes.
A su vez en numerosos institutos se recibieron llamadas telefónicas o la presencia de padres que señalaban sus puntos de vista a favor o en contra sobre el hecho de que el discurso presidencial se trasmitiera en las escuelas. Ante estas marcadas diferencias las autoridades de enseñanza decidieron hacer opcional la asistencia del alumno a la clase.
Hubo algunos enfrentamientos públicos. Por ejemplo, apareció ante cámaras Ste- ve Russel, senador estatal de Oklahoma, que fue terminante en su rechazo: "En lo que a mí se refiere esta no es educación cívica, tiene toda la apariencia de un culto a la personalidad. Esto es algo que uno espera ver en Corea del Norte o en la Irak de Saddam Hussein". Se escucharon gritos discrepantes desde detrás de cámaras, en las cercanías al entrevistado, dando apoyo a Obama.
El discurso que en principio no tuvo matiz político, aunque sí un claro sentir nacionalista, consistió en un rotundo llamado a "tomar la responsabilidad de la educación, a prestar atención en clase, a no dejar que los fracasos definan el futuro. Cada uno tiene que ver en lo que es mejor y en lo que puede ofrecer, es una responsabilidad consigo mismos para desarrollar sus talentos, habilidades e intelecto. Es la forma en que ustedes nos ayuden a resolver nuestros problemas más difíciles, si ustedes no lo hacen y abandonan la escuela, no están abandonándose tan solo a sí mismos, sino a su país. Yo no tuve un padre en casa y eso me obligó a crecer más rápidamente", concluyó
Las protestas en la calle se repitieron antes de que hablara Obama. Cuando la comitiva presidencial se trasladaba hacia la escuela, el Instituto Wakefield de Arlington, Virginia, desde donde se trasmitía en vivo el discurso, se observaron panfletos con la inscripción: "Señor presidente, aléjese de nuestros niños!".
Obama, esta noche ante el Congreso, sabe que juega una instancia decisiva en defensa de lo que él mismo ha calificado como el "ícono" de su administración: el seguro de salud para todos. Ayer no respondió ninguno de los ataques a su gestión o a lo que califican de ideologización del gobierno. La jornada de hoy es clave.
El presidente sabe que ha caído en las encuestas y que en cada palabra que pronuncie va su popularidad y un liderazgo que hace escasos meses la población le concedía abrumadoramente.