Piratas somalíes liberan barco español a 47 días del secuestro

Rescate. Pagan casi 4 millones de dólares; tenían 36 tripulantes rehenes | Primer secuestro fue en 1994; eligen presas por dinero

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MADRID | EL PAÍS DE MADRID

Tras el pago de un rescate de casi cuatro millones de dólares, los piratas somalíes liberaron ayer al atunero vasco Alakrana y sus 36 tripulantes. El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció el fin del cautiverio de 47 días.

Cuando Ricardo Blach vio a decenas de piratas subirse ayer a bordo del atunero vasco Alakrana, supo que estaba más cerca que nunca de recuperar su vida y su barco. "Es un momento muy crítico", relató desde el atunero. Los 63 piratas que estaban en ese momento en el barco ya sólo permanecían allí para una sola cosa: repartirse el botín del rescate, que ya había sido pagado y que fuentes próximas a la negociación cifran en 4 millones de dólares.

Una vez que cada uno recibió lo suyo, dejaron libre al Alakrana, 47 días después de haberlo secuestrado. "Ese es el procedimiento habitual. Los piratas se reparten el dinero en el barco y luego lo van abandonando en grupos cubriéndose unos a otros. Lo que no es muy usual es la cifra: 63 es un número muy grande", explicó Andrew Mwangura, mediador internacional en secuestros. Mientras, el armador del atunero vasco, Kepa Extebarria, confiaba en que esta vez fuera la verdadera. Hasta el último momento no las tuvo todas consigo porque otras veces, otros acuerdos con los secuestradores, se habían venido abajo.

Pasadas las dos de la tarde, minutos antes de que Zapatero anunciara en La Moncloa el fin del secuestro, y apenas una hora después de que concluyera en Roma la reunión que el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos y el primer ministro somalí en Roma, Extebarria confirmó: "Están libres. En dos días llegarán a Seychelles".

Se cumplía así el pronóstico que el mediador con los piratas había dado al patrón del Alakrana, Blach, el lunes de la semana pasada, cuando visitó el barco: "Me han dicho que pueden soltarnos entre cuatro y diez días", explicó el patrón. Ese plazo expiraba hoy. Aquella visita cambió el rumbo del secuestro y aceleró la liberación de los pescadores.

El sonido de la sirena de la cofradía de pescadores de la localidad vizcaína de Bermeo rompió ayer el amargo y lento discurrir de los días, vacíos de noticias alentadoras sobre los tripulantes del atunero Alakrana, con base en este puerto vasco. El simbólico aviso que anunciaba la liberación de los marineros resonó en cada rincón de la localidad.

"Hoy es un día especial, de celebración", comentó emocionada Argi Galbarriatu, hermana del capitán del atunero, Iker. En principio, los familiares no tienen previsto organizar ningún recibimiento especial a los tripulantes porque, según explicó Argi, "no tendrán muchas ganas, sólo querrán llegar a casa y encontrarse con sus familiares. Lo primero será acogerles en casa y darles cariño. Serán unas Navidades especiales", apuntó.

NEGOCIO MILLONARIO. Los piratas buscan barcos grandes y, preferiblemente, europeos. "Su tripulación es más cara, en parte, porque son países con gobiernos sujetos a la presión política", explica Stephen Askins, ex marine de EE.UU. y ahora abogado del bufete británico Ince&Co. Su empresa, que negocia y organiza el pago de los rescates, recibe ingresos millonarios cada año. A veces, más que los propios piratas, que han ganado cerca de 75 millones de dólares en rescates, según calcula el Real Instituto de Estudios Internacionales, conocido como Chatman House. "La entrega en paracaídas", precisa Askins, "cuesta unos 300.000 dólares".

Los piratas no tienen prisa. Pueden esperar durante semanas en alta mar a su presa. Los que secuestraron el atunero vasco Alakrana el 2 de octubre llevaban 19 días navegando en busca de una víctima fácil. Con una pequeña inversión -un esquife cuesta entre 1.000 y 2.000 dólares-, pueden conseguir un rescate de entre dos y tres millones de dólares. Los precios son directamente proporcionales al tiempo que dure el secuestro. El nerviosismo aumenta la presión y la cantidad que está dispuesto a pagar un armador o un gobierno para zanjar la crisis. Según el mediador Andrew Mwangura, los piratas calculan el rescate en función del tipo y la antigüedad de barco, la carga y el número y nacionalidad de los tripulantes.

Los jefes se llevan el 20%. Otro 20% lo reinvierten en futuros ataques (armas, combustible...); los piratas se reparten un 30% de las ganancias y el 30% restante es para sobornos, según Chatman House. Todos los piratas entrevistados para el estudio financiado por el Ministerio de Defensa noruego, titulado Piratería en el Golfo de Adén, se habían comprado una casa y un coche. Otros utilizaban su parte para abandonar Somalia rumbo a EE.UU., Europa Occidental, Canadá, Dubai o Kenia. En este último país, los investigadores localizaron un hotel comprado por piratas.

Es muy difícil seguir el rastro del dinero. Se extiende muy rápido. El Real Instituto de Estudios Internacionales explica que el método de transferencia al extranjero empleado generalmente es la hawallah, sistema tradicional por el cual el dinero en efectivo no sale del país, sólo cambia su título de propiedad para que otro pueda sacarlo desde el extranjero. Dubai es uno de los destinos favoritos.

No mueven tanto dinero como los traficantes de droga, pero la ecuación riesgo-beneficio es mucho más ventajosa. Entre el 50% y el 60% de los piratas capturados por militares han quedado en libertad, según Chatman House. Los Estados que les han enviado a sus tribunales, como España, son una excepción.

Para Chatman House "no es sensato esperar que lugares como Kenia, Tanzania o Seychelles vayan a asumir la carga de procesarles". En su informe citan unas declaraciones del fiscal general de Kenia, del pasado septiembre, en las que advierte que el acuerdo con la UE puede tener fecha de caducidad: "Si la comunidad internacional no aumenta su ayuda, entonces más pronto que tarde Kenia puede decir que ya ha sido suficiente". Las cárceles kenianas están abarrotadas. La UE ha iniciado la segunda fase de su lucha contra la piratería: el trabajo en tierra. Por eso apoya al gobierno de transición Somalí, cuyo mandato termina en agosto de 2011. Mientras, los piratas se hacen fuertes rescate tras rescate.

Las cifras

75 Son los millones de dólares que han ganado los piratas en rescates, según cálculos del Real Institutos de Estudios Internacionales.

36 Son las personas que estaban a bordo del atunero vasco Alakrana cuando fue abordado por los piratas somalíes hace 47 días.

"Me uní a los piratas en el 2005"

"Me uní a los piratas en 2005. Había combatido en la guerra civil y sabía manejar armas y luchar. Eso me facilitó la entrada en un grupo pirata. Me uní a ellos porque solían alquilar mi coche y pude ver la gran cantidad de dinero que tenían. Participé en cuatro ataques. Fracasamos tres y tuvimos éxito en uno. Capturamos un barco gigante lleno de mercancías durante cuatro meses. Nos pagaron un rescate y nos lo repartimos. Fue a principios de 2006. Utilicé ese dinero del mejor modo para mi familia y mis parientes, y estoy feliz de haberlo hecho. Me dieron 70.000 dólares".

El testimonio es de un pirata somalí de la región de Hobyo, entrevistado para un exhaustivo informe financiado por el Ministerio de Defensa noruego. El primer barco secuestrado por somalíes, en 1994, se llamaba Bonsella y no era un pesquero, sino un buque de carga que transportaba ayuda humanitaria para Somalia. Los piratas lo utilizaron para intentar capturar a otros dos barcos, también de carga. Fracasaron y el Bonsella fue liberado, después de que los secuestradores robaran la ayuda y todos los objetos de valor de la tripulación. La mayoría de los 11 barcos que ahora están secuestrados son buques de carga. Los piratas eligen sus presas por dinero. EL PAÍS DE MADRID

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