Petrópolis vuelve a registrar fuertes lluvias y decenas siguen de desaparecidos

Petrópolis. Foto: AFP.
Vista del Morro de la Oficina, que sufrió un derrumbe de tierra matando decenas de personas en la ciudad brasileña de Petrópolis, que se recupera del tremendo temporal de los últimos días en el que han muerto al menos 120 personas. EFE/Antonio Lacerda
Antonio Lacerda/EFE

BRASIL

Los muertos ascendieron ayer a 122 por las inundaciones; “Vimos una intensa destrucción, una imagen casi de guerra”, dijo el presidente Jair Bolsonaro.

En Petrópolis volvió a registrar fuertes lluvias ayer viernes, tres días después del temporal histórico que dejó al menos 122 muertos y cubrió barrios enteros de lodo. Decenas de personas siguen desaparecidas.

De vuelta de su viaje a Rusia y Hungría, el presidente Jair Bolsonaro sobrevoló ayer la ciudad y visitó brevemente la zona devastada, acompañado de varios de sus ministros.

“Vimos una intensa destrucción, una imagen casi de guerra”, dijo Bolsonaro.

El presidente se defendió de las críticas por la tragedia, ocurrida en una zona montañosa de construcciones precarias. “No podemos prever todo lo que va a acontecer en 8,5 millones de km2 (la superficie de Brasil). La población lleva razón a la hora de criticar, pero esto es una región accidentada, no es la primera vez que ocurre una tragedia aquí”, agregó.

“Lo lamentamos y pedimos a Dios que reconforte a todos los familiares. Haremos todo lo posible para minimizar el sufrimiento del pueblo brasileño”, dijo Bolsonaro en la base aérea de Galeao, en Río de Janeiro, a unos 70 km de Petrópolis.

Morro da Oficina, uno de los cerros del barrio Alto da Serra, puede considerarse el epicentro de la tragedia. Unas 80 casas de ese cerro quedaron sepultadas por el lodo.

“Puede ser que todavía haya más de 50 personas aquí abajo, desde el martes ya fueron retirados 98” cuerpos, explicó Roberto Amaral, coordinador del grupo especializado en desastres naturales del Cuerpo de Bomberos Civiles.

“Nos gustaría terminar cuanto antes, pero aquí tenemos que trabajar hasta que salga el último”, agregó.

Ayer por la mañana, llovió con fuerza y las autoridades volvieron a activar las sirenas de alerta por riesgo de deslizamientos. Pasado el mediodía el agua dio una tregua.

El papa Francisco expresó “sus condolencias” y compartió “el dolor de todos los enlutados o despojados de sus bienes”, en un telegrama en portugués enviado al obispo de Petrópolis, Gregorio Paixao Neto.

La tragedia en cifras.

Por ahora hay 122 muertos confirmados, 24 rescatados y 849 desplazados, mientras que las cifras de desaparecidos son confusas debido a los pocos cuerpos identificados, que la estatal Agencia Brasil cifró en 57 ayer viernes. La Policía Civil registraba 116 desaparecidos.

El gobierno federal anunció el desbloqueo de una ayuda de 2,3 millones de reales (440.000 dólares), mientras el ministerio de Desarrollo Regional indicó que liberará más fondos en los próximos días.

Según los expertos, la tragedia es consecuencia de una combinación de factores, entre estos una lluvia que en seis horas superó la media histórica de todo febrero, la topografía de la región y la existencia de grandes barriadas de casas precarias, muchas de ellas construidas de manera ilegal, en las escarpadas zonas de riesgo.

Según el Gobierno del estado de Río de Janeiro, fueron las peores lluvias en Petrópolis desde 1932.

Deforestación

El temporal en Petrópolis no es la única tragedia natural por estos días en Brasil. La deforestación en la Amazonía podría superar este año la peor marca desde 2006 con más de 15.000 kilómetros cuadrados depredados, según una plataforma de inteligencia artificial de una ONG de Brasil.

Si no se toman medidas efectivas para controlar la tala, la parte brasileña de la mayor selva tropical del mundo podría perder unos 15.391 kilómetros cuadrados, de acuerdo con las proyecciones de la herramienta PrevisIA, desarrollada por el Instituto de Homens e Meio Ambiente da Amazônia (Imazon) y Microsoft.

De concretarse, significaría un incremento del 16% respecto al período de medición anterior, entre agosto de 2020 y julio de 2021, en el que se registraron 13.235 kilómetros cuadrados devastados, y la peor desde 2006, cuando se destruyeron 14.286.

Según el estudio, el estado con mayor riesgo es Pará, con un área potencialmente depredada de 6.288 kilómetros cuadrados, el 41% de todo el territorio amenazado en 2022.

Los cálculos de PrevisIA se basan en consideraciones de distintos indicadores relacionados con la tala, rutas legales e ilegales, topografía, infraestructura urbana y datos socioeconómicos de diferentes áreas.

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