Teherán | Las autoridades iraníes cumplieron ayer su amenaza de "aplastar" cualquier intento de manifestación. La convocatoria de varias marchas para conmemorar el décimo aniversario de las protestas estudiantiles de 1999 y expresar el descontento con la reelección de Mahmud Ahmadineyad chocó con un amplio despliegue policial y de milicianos. Aún así, cerca de 3.000 personas se dieron cita en las proximidades de la Universidad de Teherán y la policía utilizó gases lacrimógenos y disparó al aire para dispersarles. Varios manifestantes fueron detenidos.
Desde hace días, seguidores del líder opositor Mir Hossein Mousavi han llamado a que se reanuden las protestas en Teherán y otras ciudades. Los llamados son un intento por revivir las acciones en las calles luego de que la policía, la Guardia revolucionaria y la milicia Basij aplastara las protestas masivas tras las disputadas elecciones presidenciales del 12 de junio.
El gobernador de la provincia de Teherán, Morteza Tamaddon, advirtió que cualquier nueva marcha sufriría la misma suerte. "Si algunos individuos planean un movimiento contra la seguridad escuchando a los llamados de las redes contrarrevolucionarias, serán aplastados bajo los pies de nuestro pueblo alerta", dijo Tamaddon.
Los gritos de "Libertad para los presos políticos" y "Muerte al dictador", fueron respondidos con granadas de gases lacrimógenos y disparos al aire. A la noche, con varios heridos y detenidos, la protesta se fue difuminando. El País de Madrid y AP