CAMBIO CLIMÁTICO

¿La ONU recomienda comer menos carne para combatir cambio climático?

Expertos piden acciones a corto plazo contra la degradación de las tierras, el desperdicio de alimentos o las emisiones de gases de efecto invernadero del sector agrícola.

Hombre trabajando en cultivo de lechuga. Foto: AFP
Entre el 25 y el 30% de la producción mundial de alimentos se desperdicia, indica el informe de la ONU presentado ayer. Foto: AFP

El planeta necesita cambiar urgentemente la manera de usar y cultivar sus tierras para garantizar a la vez la seguridad alimentaria de sus habitantes y luchar contra el cambio climático, advirtieron ayer jueves los expertos de la ONU sobre el clima.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) pidió acciones a corto plazo contra la degradación de las tierras, el desperdicio de alimentos o las emisiones de gases de efecto invernadero del sector agrícola.

Las delegaciones de los 195 países miembros del IPCC examinaron durante cinco días este informe llamado “El cambio climático, la desertificación, la degradación de los suelos, la gestión sostenible de las tierras, la seguridad alimentaria y los flujos de gases de efecto invernadero”.

El informe estudia cómo el cambio climático afecta a las tierras que se usan para el cultivo, para la ganadería o para los bosques, así como las cuestiones de la seguridad alimentaria, las prácticas agrícolas y la manera en que la deforestación modifica el clima.

El texto, de 1.200 páginas negociadas línea por línea por las delegaciones, fue hecho público en una rueda de prensa en Ginebra.

La conclusión principal es que “nuestro uso de las tierras (...) no es sostenible y contribuye al cambio climático”, indicó la copresidenta del IPCC, Valérie Masson-Delmotte.

Los sistemas alimentarios en su conjunto generan “hasta un tercio de nuestras emisiones” de gases de efecto invernadero, subrayó Eduardo Calvo Buendía, copresidente del IPCC.

“Casi todo el esfuerzo (en la lucha contra el cambio climático) estaba hasta ahora puesto en sectores como la industria, el transporte o la energía, cuando la alimentación, los suelos o la tierra tienen un papel clave”, señaló la española Marta Rivera, miembro del IPCC y directora de la cátedra de agro-ecología y sistemas alimentarios de la Universidad de Vic.

El margen de maniobra es muy pequeño si se quiere limitar el cambio climático y sus efectos en las tierras y, al mismo tiempo, alimentar correctamente a una población mundial que al final de este siglo podría superar los 11.000 millones de personas.

“Tenemos que pensar de manera mucho más exhaustiva cómo utilizaremos cada hectárea. Las tierras tienen que permitir cultivar nuestras comida, proporcionar biodiversidad y agua dulce, dar trabajo a miles de millones de personas y capturar miles de millones de toneladas de carbono”, indicó Piers Forster, profesor sobre el cambio climático de la universidad de Leeds (Reino Unido).

El IPCC elaboró distintas hipótesis para lograr el objetivo de limitar el aumento de la temperatura a 1,5°C o a menos de 2°C respecto a la época preindustrial.

Efectos del cambio climático sobre la seguridad alimentaria. Foto: AFP
Efectos del cambio climático sobre la seguridad alimentaria. Foto: AFP

Estas hipótesis incluyen el cambio del uso de las tierras, la reforestación y las bioenergías.

Sin embargo el informe advierte que la reconversión del uso de las tierras (reforestación para capturar CO2, campos dedicados a las bioenergías, etc.) podría tener “efectos secundarios indeseables”, como la desertificación o la degradación del suelo.

Para el IPCC, además de reducir los gases de efecto invernadero, también hay que cambiar los hábitos de consumo.

Actualmente entre “el 25 y el 30% de la producción total de comida se desperdicia”, indica el informe, al tiempo que unos 820 millones de personas en el mundo siguen pasando hambre. Si en las regiones pobres las proteínas animales son a veces insuficientes, en los países ricos se consumen en exceso y hay 2.000 millones de adultos con sobrepeso u obesos.

Los expertos de la ONU no se atreven a hablar directamente de una reducción en el consumo de carne, algo que se contemplaba teniendo en cuenta que la ganadería causa un tercio de las emisiones mundiales de dióxido de carbono y ocupa dos tercios del suelo agrícola.

El IPCC alega que no se puede aconsejar lo mismo a países con obesidad que a otros con hambrunas, o en naciones con dieta mediterránea frente a otras más carnívoras, aunque ayer la ONG Greenpeace sí fue clara al desplegar una pancarta en Ginebra con el lema “Less Meat, Less Heat” (“menos carne, menos calor”).

“Espero que este informe llame la atención mediática aún más que el anterior”, y que cada uno “se dé cuenta del significado” de las conclusiones, declaró a la AFP Greta Thunberg, la activista adolescente sueca, que asiste a una cumbre de jóvenes por el clima en Lausana (Suiza).

El informe del IPCC publicado ayer jueves es el segundo de una serie de tres “informes especiales”. El primero, publicado el año pasado, abordó la cuestión de si es posible contener el calentamiento global a 1,5°C. El tercero y último, previsto para septiembre, tratará sobre los océanos y la criósfera (glaciares, etc.).

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