Onerosas a perpetuidad y útiles solo en ocasiones

El renacer de las Falkands. De la base naval a la riqueza pesquera y petrolera

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Las Malvinas, ubicadas a casi 500 kilómetros de la costa argentina, deben ese nombre a los franceses, que las llamaron Malouines cuando iniciaron su colonización en la década de 1760.

Entonces era un gran archipiélago sin población indígena al que los navegantes ingleses, siempre muy activos, denominaban Falklands. Los franceses cedieron rápidamente su posesión a los españoles, quienes las abandonaron en 1811, después del inicio de la revolución independentista en el Río de la Plata. En 1820 el gobierno de un nuevo Estado, las Provincias Unidas, o Argentina, tomó posesión de las islas como heredero de los territorios de España que conformaron el Virreinato del Río de la Plata, que incluía también a los actuales estados de Uruguay, Paraguay y Bolivia. De hecho, el Puerto Soledad de las Malvinas solía ser abastecido desde Montevideo, apostadero naval español para el Atlántico Sur a partir de 1776. (El 8 de abril, en los inicios del conflicto por Malvinas, la revista porteña Gente publicó un mapa de los territorios "cercenados" a Argentina que incluyó a Uruguay. El embajador argentino en Montevideo se sintió obligado a aclarar que la nota no representaba el punto de vista de su gobierno).

Los británicos expulsaron a la guarnición argentina en enero de 1833 y un poco más al sur de Puerto Soledad, crearon Port Stanley, una base naval que les permitió establecer cierto control sobre el Atlántico Sur, el estrecho de Magallanes y el cabo de Hornos. En diciembre de 1914 unidades de la Royal Navy liquidaron cerca de Malvinas a la escuadra naval alemana que comandaba Maximilian Graf von Spee, quien murió junto a miles de sus hombres, incluidos dos de sus hijos. Un cuarto de siglo después, en diciembre de 1939, los cruceros británicos Exeter y Ajax y el neozelandés Achilles, con base esporádica en Malvinas y al mando del comodoro Henry Harwood, enfrentaron con éxito en el área del Río de la Plata a un corsario alemán, un crucero pesado o "acorazado de bolsillo" cuyo nombre homenajeaba precisamente al almirante Graf Spee.

El archipiélago está compuesto por dos grandes islas y muchas otras pequeñas que suman más de 12.000 km2, superficie que equivale a casi 23 veces la del departamento de Montevideo. Unos 1.400 km al sudeste de Malvinas se ubican los archipiélagos Georgias del Sur y Sandwich del Sur, territorios inhóspitos que desde el siglo XVIII estuvieron bajo control inglés y que Argentina reclama desde principios del siglo XX. La posesión de esas islas, en apariencia insignificantes, tierras "onerosas a perpetuidad y útiles solo ocasionalmente" según las describió un inglés en el siglo XVIII, puede significar una ventaja en futuras reclamaciones de soberanía sobre porciones de la Antártida.

Tras la Segunda Guerra Mundial los gobiernos británicos mostraron un relativo desinterés por las islas, cuya economía se basaba en pequeñas explotaciones ovejeras. Los pobladores locales, en su mayoría descendientes de británicos llamados kelpers en la metrópolis, donde eran considerados ciudadanos de segunda, sumaban apenas 1.815 según el censo de 1980. Nadie deseaba vivir allí, salvo ellos, sus ovejas y los pingüinos.

Londres multiplicó su interés tras la guerra de 1982 por su Territorio de Ultramar. Concedió a los isleños en 1983 la ciudadanía plena y luego una amplia autonomía. La población actual de las islas supera las 3.000 personas, sin contar el personal militar, cuyo número se mantiene en secreto. Los isleños se autofinancian y mejoraron radicalmente su nivel de vida gracias a la concesión de derechos de pesca, en particular del langostino, y esperan enriquecerse debido a las amplias existencias de petróleo, que comenzará a extraerse en 2016 desde el fondo marino adyacente.

Gran Bretaña también construyó en Mt Pleasant, a unos 50 kilómetros al sudoeste de Stanley, un moderno aeropuerto militar que alberga cazabombarderos Typhoon de la Royal Air Force (RAF), sistema de armas más poderoso que cualquier cosa que los argentinos puedan poner en el aire o en el mar.

No son preciosas

John "Sandy" Woodward, comandante de la Task Force británica, describió las islas en sus memorias: "Muy estilo norte de Escocia. Oscuro, frío, mucho viento, pero con intervalos en el mal tiempo. Humo de leña y aire puro, cristalina visibilidad y neblina. Muchas ovejas y pocas vacas. Menos gente… Kilómetros y kilómetros cuadrados de tierra áspera... Veinte grados más tibio y podría ser el centro mundial del yachting, pero de esta manera, es terriblemente desagradable… Decididamente no es una piedra preciosa en la corona de la reina".

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