LA OLA DE CALOR SE VA DE EUROPA

Nunca en 2.000 años la temperatura mundial aumentó tan rápido y llegó a niveles récord

Esta última ola de calor tendrá además fatales consecuencias ambientales, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Ola de calor en París. Foto: Reuters
Ola de calor en París. Foto: Reuters

Europa soportó ayer viernes la última jornada de temperaturas extremas de una ola de calor que ha anotado registros históricos en países como Bélgica, Alemania, Luxemburgo, Holanda y Francia. En los 2.000 últimos años, la temperatura mundial nunca había aumentado tan rápido como en la actualidad, según datos publicados el miércoles por las revistas Nature y Nature Geoscience.

Todos los expertos coinciden en una cosa: estas olas de calor serán cada vez más frecuencias como consecuencia del cambio climático.

Esta última ola de calor tendrá además fatales consecuencias ambientales, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), pues amenaza con dejar la capa de hielo de la isla danesa de Groenlandia, que en lo que va del mes de julio ha perdido 160.000 millones de toneladas en superficie, en mínimos históricos.

La web meteorológica europea www.meteoalarm.eu mantuvo ayer sólo con avisos de nivel rojo por temperaturas extremas a Bélgica y Croacia y por tormentas a la región alemana de Kreis Euskirchen, al oeste del país.

La ola de calor ha dejado registros insólitos en algunas ciudades europeas, como el jueves en París, donde se alcanzaron los 42,6 grados centígrados, una temperatura nunca experimentada, por ejemplo, en Madrid, donde la máxima, 40,7 grados, se registró en la anterior ola de calor de junio.

La canícula que llegó a comienzos de semana a Francia y activó la alerta roja en 20 departamentos agravó además los problemas de contaminación por ozono en el área metropolitana de París, donde desde el martes está prohibida la circulación de los vehículos más contaminantes.

Este brusco aumento de las temperaturas provocó incendios en Francia, donde miles de hectáreas se quemaron en Normandía (oeste), y en otras regiones.

Cerca de 2.000 hectáreas de tierras agrícolas fueron destruidas el jueves en el norte de Francia en incendios provocados, sobre todo, por la ola de calor. En el centro, unos 600 cerdos murieron en el incendio de una explotación agrícola, indicaron los bomberos.

Bélgica superó también el jueves -por tercera vez en dos días- su temperatura máxima histórica, al marcar 41,8 grados, un registro que pulverizó la marca alcanzada solo unas horas antes, 40,6, según datos del Real Instituto Meteorológico, que prevé que las temperaturas se desplomen el fin de semana hasta diez grados.

La compañía nacional de trenes belga, SNCB, tuvo que suspender el servicio de 27 ferrocarriles que carecían de aire acondicionado como medida preventiva y las autoridades insistieron en sus recomendaciones, en especial la hidratación en niños y mayores.

Ola de calor en Dinamarca. Foto: Reuters
Ola de calor en Dinamarca. Foto: Reuters

Italia vivió ayer viernes su pico más alto de calor, con catorce ciudades del norte y centro del país con temperaturas próximas a los 40 grados, como Turín, Milán, Brescia, Génova, Florencia, Perugia, Bolzano, Bologna o la capital, Roma, donde se vivió una jornada asfixiante.

En Inglaterra, tras los 38,1 ºC registrados en Cambridge el jueves, el termómetro bajó pero la circulación de los trenes de los alrededores de Londres se ralentizó fuertemente, a causa de algunos incendios de matorrales a lo largo de las vías. Algunos vuelos con salida en Londres-Gatwick y Heathrow tuvieron que ser anulados.

No obstante, se prevé que la situación cambie en las próximas horas con la entrada de un frente frío procedente del Atlántico que dará un alivio y bajará los mercurios en la península, pero que dejará frecuentes temporales y lluvias (Ver nota en esta página).

En Alemania, las temperaturas se mantuvieron inusualmente altas en puntos del “Land” de Renania del Norte-Westfalia, donde estaba previsto que se alcanzaran los 40 grados, según el Servicio Meteorológico Alemán (DWD), pero cederán paulatinamente en el resto del país a partir de esta tarde.

La otra cara: ahora un frente frío y lluvia.

La llegada ayer viernes de una perturbación desde el Atlántico hará descender las temperaturas de manera paulatina en toda Europa durante el fin de semana, si bien los servicios meteorológicos han avisado de lluvias intensas y fuertes tormentas eléctricas.

Francia ya respiraba ayer viernes tras el paso de la ola de calor. Un frente procedente del Atlántico hizo bajar las temperaturas hasta más de 10 grados con respecto al jueves en el oeste, con máximas que debían quedarse en 22 grados por ejemplo en Biarritz. Los servicios meteorológicos anticipaban entre 25 y 29 grados en las regiones de Ile de France y Hauts de France, donde el miércoles se rozó o se superó el listón de los 40 grados.

En Francia, las tormentas se desplazarán desde el suroeste y norte del país hacia el este, con precipitación abundante y fuertes rachas de viento, según Météo-France, y en Alemania, se extenderán a lo largo de hoy sábado y mañana domingo por el oeste, sur y este del país, según el Servicio Meteorológico Alemán (DWD).

La perturbación llegará a Italia hoy sábado y afectará especialmente a las regiones septentrionales y los Alpes, aunque se extenderá progresivamente hacia el centro del país, como la Toscana o el Lacio.

En Reino Unido, las tormentas han causado ya retrasos y cancelaciones en el aeropuerto de Heathrow, el de mayor tráfico de Europa, que se suman a los efectos causados por el calor en los trenes, que tuvieron que reducir ayer su velocidad ante el temor de deformaciones en las vías.

Derrumbes en Mont Blanc

La influencia del calentamiento climático en los derrumbes rocosos, que se multiplican desde hace una veintena de años, está demostrada científicamente. La sucesión de una serie de veranos caniculares en Francia -2003, 2006, 2015, 2017 y 2018- agrava el problema.

El derrumbamiento más impresionante sigue siendo el ocurrido en 2005 en una parte del Petit Dru, visible desde la localidad de Chamonix. Dos años antes, la ola de calor durante el verano de 2003, favoreció el derrumbe. El calor tarda en penetrar en la montaña -cuyos bloques rocosos están cimentados por un hielo milenario- y sigue propagándose por el interior aunque afuera haga frío.

En junio de 2005, 292.000 m3 de roca y un pedazo de la historia del alpinismo se vinieron abajo. El pilar Bonatti cayó al vacío provocando un enorme estruendo y una inmensa nube de polvo. La ruta de esta temible pared la abrió en solitario el italiano Walter Bonatti en agosto de 1955, tras seis días de esfuerzos, lo que lo convirtió en una leyenda.

Desde el derrumbe, la cicatriz sigue siendo visible. En la cara sudoeste del Petit Dru se dibuja claramente una larga marca gris en el lugar de la caída, que contrasta con la roca más rojiza, oxidada, de esta pared.

En el otoño de 2011, varios derrumbes de menor importancia le robaron 70.000 m3 de granito más al mismo sector.

Capas de hielo en peligro

La ola de calor que batió récords de temperatura esta semana en Europa parece estar moviéndose hacia Groenlandia y podría reducir la segunda mayor capa de hielo del mundo hasta cerca o por debajo del mínimo histórico registrado en 2012, dijo Naciones Unidas ayer viernes.

Clare Nullis, portavoz de la Organización Meteorológica Mundial de la ONU, dijo que el aire caliente que se acerca desde el norte de África no solo superó las marcas de temperatura en Europa el jueves, sino que las sobrepasó en entre dos y cuatro grados Celsius, algo que describió como “absolutamente increíble”. “Según las previsiones, y esto es preocupante, el flujo atmosférico va a transportar ahora este calor hacia Groenlandia”, comentó en una conferencia de prensa en Ginebra.

“Esto provocará altas temperaturas y el consecuente aumento del derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia”, señaló. “No sabemos todavía si superará el nivel de 2012, pero está cerca”.

La capa de hielo de Groenlandia es una parte clave del sistema climático mundial y su derretimiento provocaría un incremento de los niveles del mar y un clima más inestable.

De Europa al Polo Norte
Las sucesivas olas de calor son un síntoma inequívoco del calentamiento del planeta, aunque los científicos suelen ser reticentes a atribuir un hecho meteorológico extremo a un desarreglo climático, del tipo que sea.
Ola de calor en Viena. Foto: Reuters

Junio más caluroso. En 2019 el mundo vivió el mes de junio más caluroso de la historia desde que hay registros de temperaturas. Destronó a junio de 2016. Este récord se debe sobre todo a una ola de calor excepcional en Europa que elevó en aproximadamente dos grados la temperatura normal en este período, según el Servicio sobre el Cambio Climático Copernicus. En Uruguay estamos en pleno invierno, pero Sudamérica también vivió su mes de junio más caluroso, según la Administración Nacional Atmosférica y Oceánica (NOAA).

Récords. Europa sufrió dos olas de calor en menos de un mes, una primera, muy precoz, a finales de junio, y otra muy intensa en julio. En la de junio Francia registró el día 28 el récord de 46 °C, en la localidad de Vérargues, en el sur. En el segundo episodio, las temperaturas fueron inferiores a esta máxima pero superaron los 40 °C. París llegó a 42,6 °C (su anterior récord fue de 40,4 °C en 1947). Muchos países europeos batieron esta semana su récord, como Alemania (42,6°C), Bélgica (41,8°C) y Holanda (40,4 °C).

Polo Norte. A mediados de julio, la máxima alcanzó los 21 °C en Alert, el lugar habitado más al norte del planeta, a menos de 900 km del Polo Norte, lo que supone un récord para esta estación. El anterior récord (20°C) se remonta a julio de 1956 pero desde 2012 esta zona a orillas del océano Ártico vivió varios días con registros de entre 19 y 20 °C.

¿Y para todo 2019?. Los cuatro últimos años fueron los más calurosos en el planeta desde que hay datos, según informes de ONU. El año 2018 figuraba en el cuarto lugar, con una temperatura promedio del planeta de alrededor de 1°C más en relación con la era preindustrial. Con +1,2°C, 2016, marcado por la influencia del fenómeno El Niño, es por ahora el más caliente, por delante de 2015 y 2017. El periodo de enero a junio de 2019 fue el segundo más caluroso de la historia desde que hay registros. El año 2019 figurará en el top 5 de los años más calientes y 2015-2019 será el periodo de cinco años consecutivos más calientes jamás registrados, señaló Johannes Cullmann, director del departamento del clima y el agua de NOAA.

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