BAGDAD | AP
Al menos 17 personas murieron y 40 resultaron heridas ayer en un ataque insurgente en el centro de la ciudad chiíta de Hilla, al sur de Bagdad, dijo el ejército estadounidense.
El ataque tuvo lugar el mismo día que un grupo de milicianos partidarios de Abu Musab al-Zarqawi manifestó que secuestró a tres trabajadores turcos y amenazó con matarlos en un plazo de 72 horas, incrementando las tensiones en momentos en que el presidente estadounidense George W. Bush visita Turquía para un encuentro de la OTAN.
El sangriento ataque y el más reciente secuestro de extranjeros proyectarán su sombra sobre la reunión de la OTAN que comenzará el lunes en Estambul, donde Bush buscará conseguir ayuda para la estabilización de Irak.
El primer ministro interino de Irak advirtió que si la situación de la seguridad no mejora, podría ser necesario aplazar las elecciones nacionales previstas para enero del 2005, un paso clave hacia la democracia que Estados Unidos intentó fijar antes de entregar el gobierno a los iraquíes el próximo miércoles.
ELECCIONES. El plazo del 31 de enero para las elecciones incluido en la constitución interina de Irak "no está firme aún ... Pero esperamos, y todos trabajaremos hacia ese objetivo", manifestó Iyad Alawi en una entrevista con la cadena de televisión estadounidense CBS.
"Sin embargo, la seguridad será el principal elemento para determinar si podremos realizarlas en enero, febrero o marzo", sostuvo.
En el centro de Bagdad, los insurgentes mataron a un soldado estadounidense en un ataque contra una patrulla ayer sábado, según el ejército.
Los milicianos lanzaron nuevos ataques en Bakuba, al noreste de la capital, extendiendo los combates que mataron a seis insurgentes y tres civiles.
La ciudad fue escenario de un fuerte enfrentamiento por una ofensiva lanzada sorpresivamente por al-Zarqawi el jueves en cinco ciudades iraquíes, que mató a 100 personas.
El estallido en Hilla ocurrió alrededor de las 20.45 cerca de la antigua mezquita Saddam Hussein, dijo el teniente coronel polaco Robert Strzelecki.
ESTALLIDO. La ciudad, ubicada a unos 100 kilómetros al sur de la capital, se encuentra bajo el mando de las tropas polacas aliadas con las norteamericanas en Irak.
Los militares estadounidenses dijeron en una declaración que el estallido fue ocasionado por una bomba, posiblemente "llevada en un vehículo", y que "los primeros informes indican que 17 civiles iraquíes fueron muertos y hasta 40... resultaron heridos".
En los ataques de ayer sábado, los rebeldes embistieron las oficinas de dos partidos políticos —uno de ellos liderado por el primer ministro Alawi — una comisaría e instalaciones del gobierno en Bakuba.
Los soldados de la ocupación y las fuerzas de seguridad iraquíes tomaron posiciones defensivas en distintos puntos de la ciudad.
Un taxi aparentemente lleno de armas y municiones explotó en una calle a unos 250 metros de una de las oficinas partidarias que había sido atacada anteriormente, dijeron testigos.
En un ataque diferente, también falleció ayer sábado un agente policial, expresó el director del hospital general de Mahmoudiya, Dawoud al-Taei.
Un coche bomba explotó ayer en la población de Irbil, de mayoría kurda, hiriendo al ministro de cultura del Partido Democrático de Curdistán, que está en favor de los estadounidenses. También resultaron lesionadas otras 18 personas, entre ellas cuatro niños, y murió el guardaespaldas del funcionario.
Arriban a Corea restos del rehén
BUSAN n El cadáver de un rehén surcoreano decapitado en Irak fue devuelto ayer a su ciudad natal en un ataúd cubierto por la bandera nacional y escoltado por una guardia de honor policial en uniforme blanco.
Grupos de dolientes llorosos observaron cómo los restos eran transferidos de un avión militar surcoreano a una carroza fúnebre, y luego a un hospital local donde se erigió un catafalco para que el público pudiera rendirle postrer tributo.
Kim Sun-il, de 33 años, trabajaba en una compañía que suministraba equipos al ejército norteamericano y fue decapitado el martes cuando el gobierno surcoreano rehusó ceder a su exigencia de que suspendiese el envío de tropas a ese país.
La decapitación dejó atónito al país y suscitó intensas críticas por el manejo del caso por parte del gobierno surcoreano.
Poco antes de la tragedia, Kim, que es cristiano, había escrito varios mensajes electrónicos a un amigo, en que le decía que asistía con regularidad a ceremonias religiosas junto con colegas coreanos e iraquíes, dijo la agencia surcoreana Yonhap.
En uno de esos mensajes, Kim dijo que proyectaba casarse con una iraquí de su empresa. AP