PHILADELPHIA, MISSISSIPI | AP, AFP
Un ex miembro del Ku Klux Klan fue hallado culpable el martes de homicidio no premeditado por los asesinatos en 1964 de tres activistas que pedían darle igualdad de derechos a los negros.
Edgar Ray Killen, de 80 años, fue hallado culpable por el jurado en el segundo día de sus deliberaciones. El jurado, que estaba integrado por nueve personas de raza blanca y tres de raza negra, rechazó los cargos de homicidio premeditado.
El veredicto fue anunciado exactamente 41 años después de que James Chaney, Andrew Goodman y Michael Schwerner fueron emboscados, golpeados y muertos a tiros. La muerte de los tres activistas conmocionó a Estados Unidos e inspiró el drama de 1988 "Mississippi en Llamas" protagonizado por Gene Hackman y Willem Dafoe.
Killen fue la primera persona en enfrentar cargos por su participación directa en los asesinatos de Schwerner, de 24 años, Goodman, de 20, y Chaney, de 21, el 21 de junio de 1964, mientras los tres jóvenes integraban una campaña para persuadir a los negros a votar.
Los activistas fueron detenidos por la policía con cargos falsos de exceso de velocidad y, tras ser liberados tarde en la noche, fueron emboscados por miembros del Ku Klux Klan y por la Policía.
Los cuerpos de los tres jóvenes, golpeados y acribillados por las balas, fueron hallados 44 días después en una represa, tras una intensa búsqueda por parte del FBI.
Killen no mostró emoción alguna al ser leído el fallo. Fue consolado por su esposa mientras permanecía sentado en una silla de ruedas, y respiraba auxiliado por una botella de oxígeno.
Las víctimas —dos blancos de Nueva York y un negro de un estado del sur— fueron emboscados el 21 de junio de 1964. Sus cadáveres fueron descubiertos 44 días después, enterrados en un montículo de tierra. Fueron muertos a golpes y a tiros.
Fuera del juzgado de dos pisos y enladrillado fueron escuchados vítores al ser anunciado el fallo. Los transeúntes dieron palmadas de afecto al hermano de Chaney, Ben, y una mujer amainó la velocidad de su vehículo y profirió una exclamación de apoyo a Chaney.
Posteriormente, Ben Chaney agradeció a los fiscales pero en referencia a la población dijo que "realmente creo que queda más por hacer". Mencionó, por ejemplo, que no hay negocios propiedad de personas de raza negra en el centro de la ciudad.
La viuda de Schwerner, Rita Schwerner Bender, elogió el fallo, y dijo que fue "un día de gran importancia para todos nosotros". Pero insistió que otros deberían ser igualmente responsabilizados por los homicidios.
"El predicador Killen no actuó en un vacío", insistió Bender. "El estado de Misisipí fue cómplice de estos crímenes y de todos los crímenes que ocurrieron, y eso debe ser examinado".
Aunque Killen fue procesado por homicidio, lo que podría conllevar cadena perpetua, los fiscales pidieron al juez que permitiera al jurado considerar la acusación de homicidio no premeditado, un delito menos grave y que conlleva una pena máxima de 20 años de prisión.
Sin la película Mississippi en Llamas del británico Alan Parker, pocos se acordarían hoy de la muerte de los tres activistas. El filme muestra en particular la investigación de dos agentes del FBI , que utilizaron dos métodos diferentes para desenmascarar a los autores de ese crimen racista. Oriundo del sur, Rupert Anderson, remarcablemente interpretado por Gene Hackman, mostraba suavidad, mientras Alan Ward (Williem Dafoe), venido del norte, daba puñetazos sobre la mesa. El filme recibió siete nominaciones al Oscar, entre ellas al premio de mejor director, y ganó en Mejor Fotografía.
Hermandad tenebrosa
El Ku Klux Klan (KKK), una organización racista y violenta que llegó a tener hasta dos millones de miembros durante 1920, sigue rondando en la memoria de los estadounidenses, aunque ya no tenga ninguna trascendencia. Fundada en 1866 en Tennessee, el KKK, hoy no es más que un puñado dividido en grupúsculos, a veces violentos. Lejos están los tiempos en que era una fuerza paramilitar que aterrorizaba a los antiguos esclavos con sus capuchas, sus antorchas y sus cruces en llamas. Cometían asesinatos y linchamientos, que eran tolerados por unas autoridades que simpatizaban con la causa. Su poder ha disminuido sustancialmente.