GRAN BRETAÑA
Pese a esta dificultad y al hecho de que aparece muy delgada, la compareciencia de la reina busca enviar una señal tranquilizadora sobre su estado de salud.
La reinaIsabel II reconoció ayer miércoles que le cuesta “moverse”, durante su primera audiencia en persona desde que hace ocho días se reunió con su heredero, el príncipe Carlos, quien posteriormente dio positivo al covid-19.
Isabel II recibió a mediodía al general de división Eldon Millar, encargado del enlace entre la reina y las fuerzas armadas, y a su predecesor, el contralmirante James Macleod, en el Castillo de Windsor, residencia de la monarca situada unos 40 kilómetros al oeste de Londres.
El Palacio de Buckingham divulgó después un vídeo del encuentro, en que se ve a la monarca dándoles la bienvenida de pie, sonriente, con un vestido estampado y llevando un bastón.
“Como pueden ver, me cuesta moverme”, afirma la soberana, de 95 años, señalando su pie o pierna izquierda.
Pese a esta dificultad y al hecho de que aparece muy delgada, la compareciencia de la reina busca enviar una señal tranquilizadora sobre su estado de salud, en un momento complicado para la monarquía británica. Su tercer hijo, el príncipe Andrés, alcanzó el martes un acuerdo financiero para poner fin a la denuncia en Estados Unidos por agresión sexual a una menor y ayer miércoles Scotland Yard anunció haber abierto una investigación relacionada con la fundación del príncipe Carlos.
El martes la reina Isabel II se había entrevistado por videoconferencia a los nuevos embajadores de España, José Pascual Marco Martínez, y Estonia, Viljar Lubi. (AFP)