El presidente francés, Nicolas Sarkozy, enfrenta una nueva jornada de protestas y huelgas contra su proyecto de reforma del sistema de jubilación que prevé aumentar de 60 a 62 años la edad mínima legal con masivas movilizaciones de rechazo en todo el país.
Los ocho sindicatos de Francia esperaban más de dos millones de personas en las calles a través de unas 200 manifestaciones.
En París, una imponente columna liderada por los principales dirigentes sindicales franceses partió de la Plaza de la República pasadas las 14H30 locales (12H30 GMT), detrás de una enorme pancarta que rezaba "jubilaciones solidarias, empleos, salarios, un problema social".
A media jornada, unas 450.000 personas se manifestaban en todo el país, según datos del ministerio del Interior.
En París, la CGT, principal sindicato francés cifraba la movilización en 270.000 personas, mientras que la policía hablaba de 80.000 manifestantes.
Oficinas de la AFP en el interior del país daban cuenta de manifestaciones más multitudinarias que el 24 de junio, cuando se movilizaron entre 800.000 y dos millones de personas.
Banderolas y globos multicolores de cada gremio salpicaban las columnas de manifestantes en una tarde nublada y con nutrida presencia femenina, como un grupo de siete compañeras de trabajo procedentes de la periferia sur de París dispuestas a defender la jubilación a los 60 años, conquista emblemática de la presidencia de François Mitterrand.
En el mundo laboral desde hace 37 años, Marie, una de ellas, confesaba la "falta de entusiasmo" que tiene desde que el gobierno anunció que a partir de 2018 elevará a 62 años la edad mínima para jubilarse y a 67 la edad para cobrar una jubilación completa.
Esta jornada de protestas comenzó con una huelga en los transportes públicos -trenes, autobuses y subterráneos-, aviones, hospitales, correo, servicio audiovisual público y sector privado como bancos o empresas como la petrolera Total. El cese de actividades oscilaba entre el 22% y el 42% según responsables de las empresas estatales y hasta el 80% en la educación, según los sindicatos.
Pero al parecer la movilización ciudadana no cambiará la posición del presidente Sarkozy, en el poder desde mayo de 2007.
A través de responsables de su partido, la UMP, el jefe de Estado anunció que mantendrá "firme" el aumento de la edad mínima, principal punto de una reforma considerada una "prioridad absoluta" de lo que resta de su mandato hasta 2012.
Mientras la manifestantes seguían su recorrido, el primer ministro francés, François Fillon, y su ministro de Trabajo, Eric Woerth, debilitado desde hace tres meses por un escándalo fiscal que lo vincula a una de las mayores fortunas de Francia, defendieron el proyecto en la Asamblea Nacional (cámara baja).
"Si no hacemos la reforma, no habrá dinero para pagar las jubilaciones de los franceses", sostuvo Woerth que calificó de "esencial" aumentar la edad.
El gobierno afirma que esa reforma es necesaria para salvar un sistema amenazado por el aumento de la esperanza de vida y las consecuencias de la crisis económica que triplicó el déficit del sistema de jubilaciones en 2010 a 32.000 millones de euros (39.000 millones de dólares), según datos de un organismo independiente.
"Acuso al gobierno de no haber negociado con los sindicatos y con los partidos de la oposición", afirmó el jefe del bloque socialista, Jean Marc Ayrault, en medio de abucheos de la derecha y gritos de apoyo de sus camaradas.
Francia, con más de 15 millones de jubilados, es uno de los países europeos donde la edad mínima para tener derecho a jubilarse es más baja, aunque eso sí, habiendo trabajado 40 años.
AFP