Lousteau quiso alertar de una "grave crisis" y no fue escuchado

Detonantes. Los entretelones que llevaron a una renuncia casi obligada

BUENOS AIRES | LA NACION /GDA

Antes de dejar su cargo, el ahora ex ministro de Economía Martín Lousteau presentó un paquete de medidas que, expresó, "evitarían una crisis grave". No fue escuchado. Cada vez más desplazado, el jueves decidió presentar su renuncia.

Aunque se rumoreaba que Martín Lousteau sería despedido, ocurrió al revés. El joven ministro decidió poner fin al cúmulo de objeciones a su gestión que venía soportando por parte del gobierno en las últimas semanas.

Lousteau sumaba disgustos: el enfrentamiento constante con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y la desatención a su insistencia sobre la necesidad de una política antinflacionaria. Justamente la actitud de la jefa de Estado y su esposo contrarios a cualquier programa que combatiera el ascenso de los precios fue el desencadenante de la salida de Lousteau. El ex titular de la Cartera había cuestionado en vano las cifras divulgadas por el Instituto de Estadísticas argentino (Indec).

Según publicó el diario Ámbito Financiero, las excusas a las apelaciones de Lousteau al respecto se repetían desde la cúpula gubernamental: "Tranquilo, tranquilo, ya vamos a ver. Estamos trabajando, vamos de a poco. No queremos que se enfríe la economía".

Pero el joven ministro se la veía venir. No estaba ajeno a los rumores que indicaban que Néstor Kirchner, ex presidente y actual jefe del Partido Justicialista (PJ) realizaba exploraciones en torno a Martín Redrado (presidente del Banco Central argentino), Carlos Melconian (economista) e incluso se hablaba de que le había pedido ideas a Roberto Lavagna. Lousteau decidió anticiparse al pedido de su cargo e irse por su propia voluntad. La presidenta argentina recibió el texto de la dimisión a las 21.30 del jueves.

El hecho se produjo pocas horas después del primer discurso de Néstor Kirchner como presidente del PJ. Las palabras del ex presidente parecían un dardo directo a quienes proponen el enfriamiento de la economía, como el propio Lousteau.

Medidas. El ex ministro visitó a Cristina Fernández y al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, con un considerable número de papeles en mano. Según trascendió a la prensa de la vecina orilla, los documentos contenían las medidas que Lousteau creía que debían adoptarse con urgencia, para evitar una grave crisis.

Evidentemente los caminos del matrimonio Kirchner y del joven economista para alcanzar tal objetivo son distintos. El plan de Lousteau, que circuló el jueves por la Casa Rosada junto con su renuncia, incluía varias recomendaciones (ver aparte), todas dirigidas a demostrar que las desviaciones de la gestión económica son regresivas, es decir, perjudican más a quienes tienen menos recursos.

Pero la retirada del titular de Economía comenzó a vislumbrarse exactamente una semana antes de la presentación de su dimisión. El jueves 17 de abril, en una reunión organizada por la Unctad (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo), Lousteau decidió hablar del mayor tabú del matrimonio de los Kirchner: la inflación. El ex ministro explicó que el crecimiento debe combinarse con estabilidad, para lograr que sea sostenido en el tiempo.

El martes 22, Lousteau sumó a la tensión preexistente nuevas declaraciones en las que recordó los pésimos efectos que tiene la carrera de los precios "sobre la distribución del ingreso y la capacidad adquisitiva de las clases menos pudientes", según subrayó el diario La Nación.

En un congreso sobre microfinanzas, y en presencia de la princesa Máxima de Holanda, el economista explicó su preferencia por un crecimiento sostenido, aunque a una tasa más baja que la actual. "Si logramos crecer durante 10 años a 5,5% o 6% anual, podríamos aumentar en un 50% los ingresos de la gente", sostuvo Lousteau, según señaló el diario Clarín.

Moreno. La gota que colmó el vaso y selló el boleto de salida de Lousteau no fue conceptual sino política. Cristina Fernández dispuso que el secretario de Comercio Interior interviniera en la aprobación de los permisos de exportación que extiende la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario.

Guillermo Moreno controlaba desde hace tiempo las exportaciones agroalimentarias, pero mediante órdenes y amenazas verbales. Con su decisión, la jefa de Estado argentina institucionalizó la tarea de Moreno, ampliando su poder; una situación que Martín Lousteau no estaba dispuesto a tolerar.

Hay un episodio que muestra hasta qué punto las relaciones entre ambos estaban deterioradas. Durante el acto de "desagravio" a la presidenta, el 1° de abril, Moreno y Lousteau discutieron acaloradamente en pleno palco de autoridades. El secretario de Comercio -quien solía tratar de "pibe" al ex ministro- le hizo con sus manos un gesto inequívoco: "te degüello".

Lousteau fue quien anunció las retenciones móviles que enfurecieron al agro. Sin embargo, en las negociaciones durante la tregua que aún está en pie su rol era cada vez menos visible hasta quedar casi inexistente; por el contrario, Moreno era no solo una de las voces cantantes, sino una de las más rechazadas por los ruralistas.

Hay quienes ven en su renuncia la posible descompresión del pleito que la presidenta Kirchner mantiene con el campo por las retenciones.

Lo cierto es que el alejamiento del economista de su cargo como ministro le trajo, según dijeron allegados, un gran alivio. Alivio que le permitió recobrar la felicidad, sin las presiones insoportables que resistió en los últimos días. Dicen que recién a partir el jueves de noche pudo dormir en paz.

Moreno, un fiel servidor "K"

Es el ministro de Economía en la sombra, quien ejecuta las decisiones de los Kirchner al pie de la letra y no rinde cuenta más que ante el matrimonio. Las organizaciones agrarias lo apodan "el monje negro" pero, sin salir de los ejemplos rusos, Guillermo Moreno, el secretario de Comercio argentino, se ajusta más a Potemkin, el príncipe ruso que creaba decorados para que la zarina no viera en sus viajes la pobreza del país.

A Moreno le gustan las formas rudas que da el saberse respaldado por los que mandan. Es el encargado de controlar los precios que paga el público, la cuestión de fondo sobre la que gravitan los dificultades económicas y sociales que atraviesa el país.

Numerosos empresarios, productores y hasta funcionarios denuncian que con el estilo agresivo de Moreno no se sabe dónde termina la discusión y empiezan la amenazas. De hecho, los agropecuarios dijeron más de una vez haber sido "apretados" por el miembro del ala más confrontativa del gobierno.

Para Moreno, cumplir las órdenes de la cúspide es la prioridad total. Los precios no pueden subir, no importa qué suceda en el resto de la cadena productiva. Y, por supuesto, una vez recibida la orden sólo hay que ejecutarla, le pese a quien le pese.

Estas "cualidades" de Guillermo Moreno se oponen a las del ministro cesado, Martín Lousteau. Incluso se manejó la versión de que Lousteau se había negado a firmar un documento en el que Moreno recibiría más potestades. EL PAIS DE MADRID

Uruguay no será afectado

El ministro de Economía Danilo Astori afirmó que el cambio del titular de Economía en Argentina "no tendrá impacto alguno" en Uruguay. Las declaraciones de Danilo Astori fueron hechas ayer, antes de inaugurar el encuentro de ministros de Economía de los países del Mercosur y asociados que se reunieron en Montevideo por el proyecto del Banco del Sur. efe

Lousteau y sus medidas

1.aumento de tarifas Según Lousteau, un incremento en las tarifas de energía eléctrica, gas y electricidad -que excluye a los clientes de menos ingresos- desalentaría la demanda y supondría un ahorro fiscal de aproximadamente 1.400 millones de dólares. 2.reducir el gasto público Pedía que el gasto se limitara a lo presupuestado. 3.comercio interiorCorrección de la concentración de la oferta que se verifica en algunos mercados, como el de los alimentos. Lousteau propuso a la presidenta vigilar los márgenes de ganancia de los supermercados, al parecer beneficiarios de la reducción de precios que consigue el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, de sus proveedores. Esa tarea compete a esa Secretaría. 4.normalización del indec La falta de credibilidad en el Instituto de Estadísticas agrava la dinámica inflacionaria, "ya que al no haber pauta objetiva, la gente ajusta subjetivamente y en lo que respecta a precios siempre lo subjetivo supera la realidad". Lousteau pedía terminar la intervención del Indec y poner a su cargo un "equipo idóneo". 5.alentar el ahorro Proponía subir una medida para favorecer la extensión del plazo de los depósitos, subiendo la tasa de plazos fijos. El gobierno siempre impulsó el consumo. 6.deuda con el club de parís Sugiere negociarla en un plan de ocho años con tres de gracia, para emitir "una señal importante para regenerar la confianza". Destacó que EE.UU. está dispuesto a apoyar la postura argentina, siempre y cuando no involucre al FMI. La deuda argentina con el Club de París asciende a 6.500 millones de dólares. 7."desaliento" a la soja Además de sostener las retenciones móviles a esa oleaginosa, "hay que agregarle claros incentivos a la producción de otros bienes". Esto significa una baja de las retenciones que se aplican al maíz, al trigo, la leche y los productos regionales. 8.mantener el nivel de cambio Para Lousteau, "depreciar más el peso contribuiría a la inflación por múltiples vías, y podría generar desconfianza y haría que la gente se vuelque hacia el dólar". Según su plan, la cotización no podía exceder los 3,25 o 3,30 pesos a fin de año.

(Fuente: La Nación/GDA)

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