WASHINGTON | AFP
La caída del muro de Berlín, símbolo para marcar el fin de una era, no significó como se creía la desaparición de esas enormes moles de concreto en las fronteras: nuevos temores en tiempo de guerra antiterrorista y problemas migratorios reinstalan murallas o llaman a levantarlas en distintos puntos.
La solución, tan antigua como la guerra, vuelve a ser un recurso de seguridad en varios países con fronteras calientes, desde Estados Unidos a Arabia Saudita e Israel.
El presidente estadounidense, George W. Bush, promulgó el jueves la ley que autoriza la construcción de un muro en la frontera con México, con el fin de contener las oleadas de inmigrantes desde América Latina.
La muralla se construiría en 1.130 de los 3.141 km de la frontera terrestre compartida, una decisión que generó fuerte rechazo en América Latina.
"No se trata de cerrar fronteras, no se trata de construir muros, no se trata de perseguir como si se tratara de delincuentes a quienes tienen dignidad, son personas, tienen familia, se ven obligados a dejar su casa", dijo el presidente mexicano Vicente Fox.
Muros y murallas fueron construidos desde antaño para protegerse de todo tipo de invasiones y defenderse de enemigos.
La gran Muralla de China, levantada para proteger la frontera norte de China de ataques de tribus nómades procedentes de las estepas de Asia Central, tiene una extensión de unos 6.000 kilómetros, desde Corea hasta el desierto de Gobi. Su construcción se remonta al siglo III antes de Cristo.
Diez veces más corto Israel lleva adelante la construcción de un muro en Cisjordania, invocando el peligro de atentados suicidas palestinos. La construcción pretende extenderse por 600 km.
El muro de Israel, que los palestinos llaman el "muro del apartheid", consiste en un sinfín de enormes paredones alineados, con cerramientos y puestos de control, equipados de sistemas electrónicos de vigilancia de última generación.
También por seguridad, en medio de un conflicto interreligioso, en Belfast, Irlanda del Norte, una empalizada construida con hormigón, metal y alambrada en la década de 1970 separa a católicos de protestantes.
En los mismos territorios de Gran Bretaña, el imperio romano construyó entre los años 122 y 127 el Muro de Adriano, con el cual intentó protegerse de los llamados bárbaros a lo largo de un centenar de kilómetros, desde el mar de Irlanda al Mar del Norte.
Menos eficaz, en cambio, fue en Francia la construcción de la llamada Línea Maginot. La fortificación, que se levantó en la década de 1930 en la frontera noreste francesa para proteger el país de una invasión alemana, dejaba desamparada la frontera belga y, de hecho, el ejército alemán simplemente esquivó el obstáculo en mayo de 1940.
Frente a la enemiga línea Maginot, entre 1936 y 1940, los alemanes construyeron una estructura fortificada, la línea Sigfrido, en pie hasta principios de 1945.
Pese a que algunos muros sobrevivieron como reliquias, el poder de disuasión de otros aún muestra ser efectivo para separar pueblos o proteger intereses.
En la frontera con Irak, Arabia Saudita pretende instalar un muro que permita controlar el tránsito de personas. Tendrá alambradas, cámaras térmicas o cualquier otro medio "que impida las infiltraciones", según el príncipe Ahmed ben Abdel Aziz, viceministro del Interior saudita.
La frontera con Irak, de 1.800 km de longitud, es motivo constante de preocupación para ambos países, debido al tráfico de armas y a las infiltraciones de presuntos extremistas.
Previamente, en febrero de 2004, las autoridades de Riad habían aceptado suspender la construcción de una controvertida barrera con Yemen. La decisión fue adoptada después de un acuerdo logrado con las autoridades yemenitas para que ambos países aumenten el control fronterizo.
También Marruecos a principios de la década de 1980 levantó en el Sahara Occidental muros protectores contra las incursiones de los independentistas del Frente Polisario, apoyados por Argelia.
Era una armadura de piedras y arena de entre 2 y 3 metros de alto y unos 2.300 km de largo.
Cerca de esa región, una valla separa a Marruecos de España en el enclave español de Melilla, con el objetivo de contener a los migrantes africanos hacia la UE.
Mientras muros y vallas encienden debates en varios países, en agosto Alemania conmemoró los 45 años de la construcción del mítico Muro de Berlín, que durante 28 años dividió en dos la capital alemana. Se erigió en agosto de 1961 y separaba como un tabique la Alemania comunista y la occidental.
El muro, compuesto en un primer momento por 12 km de placas de hormigón y 137 km de alambrada de espino, cortaba en dos la calle Bernauerstrasse, y se duplicó con el paso de los años. Cayó el 9 de noviembre de 1989.
Maradona y Sabina salen a criticar
El presidente estadounidense, George W. Bush, entiende, según dijo su vocero este viernes, "las sensibilidades" que despierta la construcción de una doble valla en varios tramos de la frontera con México, pero también comprende la necesidad de asegurar las fronteras. Pero las "sensibilidades" están a flor de piel.
El presidente mexicano, Vicente Fox, afirmó este jueves que el muro, de 1.126 kms, es una "vergüenza" para Estados Unidos y "una decisión sin visión de futuro". Además, la medida es "una muestra, quizá, de la incapacidad de Estados Unidos de ver el asunto de la migración como un asunto de corresponsabilidad, como un asunto que corresponde a los dos países".
De esas críticas presidenciales, a las que también se sumó el presidente Hugo Chávez, ayer se hicieron eco algunos integrantes de la farándula musical y deportiva.
"El muro es una vergüenza, es una vergüenza. Que los mexicanos le digan que se acuerde cuando habló de Maradona, de que yo era esto (y) lo otro, que Fox haga algo para que los americanos no sigan matando a los mexicanos como moscas en el muro, ese famoso muro en ese famoso limite", declaró Diego Maradona.
En México, su amigo, el cantante español, Joaquín Sabina, dijo durante un recital: "Si alguna vez ustedes se deciden, 500.000 personas o 10 millones, yo me apunto a ir a tirar a hostias esa infame muralla", afirmó el español lo que le valió una ovación.