Los indomables

JORGE ABBONDANZA

SEÑALERO

Jefes de Estado en la recta final. A esas canosas personalidades les ha ocurrido algo en los últimos días, y por eso el mes de diciembre de 2007 figurará para siempre en sus kilométricas biografías. La reina de Inglaterra, por ejemplo, acaba de ganarle el campeonato de longevidad a su tatarabuela Victoria, que vivió 81 años y así fue la más vieja de todos los antepasados de la actual soberana, pero al morir en 1901 tenía algunos días menos de los que acumula hoy su sucesora. Por el momento, Victoria retiene el trofeo del reinado británico más largo de la historia (63 años y pico) aunque Isabel también podría ganar esa otra carrera si sobrevive hasta 2015, fecha en la que alcanzaría 89 años de edad, cifra nada extraordinaria para una señora cuya madre murió a los 101 ya cumplidos.

Fidel Castro puede ufanarse de ser el dictador más duradero entre todos los que llegaron al poder en el siglo XX, con el agregado de que consiguió saltar al siglo siguiente sin abandonar el sillón. El lunes 17 comunicó que no se aferraba a sus cargos porque debía hacer lugar a gobernantes más jóvenes, una noticia inesperada considerando su continuidad en el mando. Ha estado en el poder 47 años seguidos, si esa enormidad se calcula hasta julio de 2006, momento en que traspasó el cargo a su hermano por motivos de salud que persisten diecisiete meses después, en medio de la bruma informativa del gobierno cubano. La foja de Castro supera a cualquiera de sus colegas más tenaces, incluidos los 37 años de caudillaje del español Franco, los 36 del portugués Salazar, los 35 del paraguayo Stroessner o los 30 del soviético Stalin. Si Castro hubiera intervenido en algún concurso de resistencia, a esta altura ya debe saber que lo ganó.

Frente a esas maratones que algunos recorren calzándose la corona y otros encasquetándose la gorra, cabe desilusionar a Isabel II señalándole que el rey Bhumibol de Tailandia le lleva dos años de ventaja, ya que fue consagrado en 1950 y sigue tan campante encaramado a su espectacular trono de Bangkok. Más indomables que sus competidores republicanos, algunos monarcas han sido modelos de permanencia en el poder, con tres ejemplos históricos difícilmente superables: los 72 años de reinado de Luis XIV, los 68 del emperador Francisco José y los 66 del faraón Ramsés II, que murió nonagenario hace más de tres milenios, en una época donde la edad promedial de la gente apenas superaba los 30 años.

Hay individuos bien equipados para retener la corona o la gorra. Que desde su pináculo del Reino Unido lo diga Lilibeth, capaz de sobrevivir ilesa al annus horribilis y a todos los divorcios y adulterios de la familia, o que lo diga Fidel después de la crisis de los misiles y el desmantelamiento de la URSS. La Mujer Maravilla y Superman son dos aficionados frente a esos ejemplares de la vida real.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar