Nada fue casualidad. Las cuatro personas con residencia en la ciudad de Bariloche y las sociedades fantasma que permitieron desviar al menos US$ 42 millones de los fondos de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) tienen un punto de conexión.
Allí, bajo la sombra de la actividad turística, el encargado de reclutar a los “prestanombres” fue Juan Schreiber, un empresario hotelero de esa ciudad, muy conectado a la city porteña. Las sociedades fantasma por donde se canalizó el dinero ya fueron cerradas, pero quedaron las huellas de la ruta del dinero.
Los registros bancarios de TourProdenter LLC en Estados Unidos, revelados por el diario La Nación hace tres semanas, reflejan que la empresa de Javier Faroni y su mujer Erica Gillette giró al menos US$ 42 millones a cuatro sociedades de responsabilidad limitada (LLC, por sus siglas en inglés): Soagu Services LLC (US$ 10,8 millones); Marmasch LLC, (US$ 13,4 millones); Velp LLC (US$ 3 millones); y Velpasalt LLC (US$14,7 millones).
Las cuatro sociedades “pantalla” registraron domicilio en la suite 228 del número 1031 de la calle Ives Dairy Road, un edificio de oficinas de dos plantas en Miami. Y utilizaron como agente registradora a la firma Registered Agents Inc, con sede en Wyoming.
Detrás de esas cuatro empresas aparecen cuatro personas (dos parejas) que residen en Bariloche y que trabajaban a pocas cuadras de distancia. Todo eso cambió cuando La Nación dio a conocer la maniobra y sus nombres. Unas horas después, desaparecieron de sus lugares de trabajo y dejaron de contestar llamadas y mensajes.
Mariela Marisa Schmalz (rostro visible de Mar-ma-sch) y su pareja, Javier Alejandro Ojeda Jara (Soagu Services), trabajaban en un local de decoración y en una farmacia que están a una cuadra de distancia, en pleno centro de Bariloche. A su alrededor ya habían sonado algunas alertas. Viajes por el mundo, algunas operación estéticas, y compras en el exterior que no tenían relación con los sueldos de dos empleados. Pero nadie se imaginaba este desenlace. “Nos robaron la identidad, no conocemos a Tapia ni a nadie de la AFA”, fue la primera reacción de Schmalz ante personas de su entorno.
Esa versión de Schmalz parece contradecirse, sin embargo, con el entramado de sociedades pantalla, facturas truchas y cuevas financieras, con eslabones en Argentina, Estados Unidos y España, que permitió que altos directivos de la AFA extrajeran millones de dólares de las arcas de la entidad del fútbol durante la gestión de Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino.
La operatoria incluyó el uso de sociedades constituidas en Miami que -como Marmasch, Soagu Services, Velpsalat y Velp- solo existen en los papeles, y que recibieron fondos de TourProdEnter LLC, la empresa de Javier Faroni, según reconstruyó La Nación en base a fuentes, documentos bancarios y registros societarios consultados en tres países.
En el caso de Schmalz, Ojeda Jara, Roberto Salice (Velpasalt LLC) y Verónica Inés López (Velp LLC), ¿cómo llegaron al reclutador?
Para empezar, Ojeda Jara -que se inspiró en los nombres de sus hijas para crear Soagu- tendría un vínculo de amistad con Juan Schreiber, un empresario de Bariloche, dueño del hotel Basia, sobre la avenida De los Pioneros, más conocido por su antiguo nombre, Frazenda Carioca.
Ojeda Jara y Schmalz viajaron a Miami, al menos dos veces, por invitación de Schreiber. “Las fechas de los dos viajes coinciden con la creación de las empresas”, contó una persona cercana a la pareja.
Además de empresario hotelero, Schreiber era cónsul honorario de Brasil en Bariloche, una función que le permitía estar en permanente contacto con los operadores turísticos. En su hotel, organizaba encuentros con funcionarios y empresarios locales. En Bariloche también es conocido como organizador de fiestas, donde exhibía sus dotes de DJ.
Cuando La Nación reveló el desvío millonario de los fondos de la AFA, Schmalz y Ojeda Jara rápidamente recibieron el asesoramiento de un abogado en Buenos Aires. Al menos eso dejaron trascender antes de apagar sus teléfonos y abandonar la ciudad de Bariloche.
“Los mandaron de vacaciones al interior del país hasta que pase todo esto”, dijo un vecino.
Algo similar ocurrió con la otra pareja, integrada por Salice, un operador turístico de la zona, y su pareja, López. Su destino es más incierto. Salice aportó su DNI para el trámite de creación de la sociedades.
Años atrás, Salice y su mujer también habrían viajado a Miami para abrir las sociedades con su firma. Velp LLC se creó en abril de 2021 y Velpasalt en junio de ese mismo año.
A partir de ese momento, comenzaron a recibir transferencias millonarias de TourProdEnter.
¿Sabían que estaban prestando sus nombres para mover esa fortuna? Todo indica que no. Y tampoco habrían tenido contacto directo con Faroni, su mujer, o los directivos de la AFA. El intermediario entre esas dos puntas de la maniobra era el “reclutador”.
En la casa donde vivían Schmalz y Ojeda Jara no hay rastros de ellos.
La Nación intentó contactar a Schreiber durante las últimas semanas, pero se negó a responder preguntas.
El empresario, según dejó trascender, solo se habría encargado de la creación de las sociedades en Miami, pero luego se mantuvo al margen del manejo de los fondos. Esa tarea habría quedado en manos de una financiera, o de varias, que lograron traer los fondos a Buenos Aires. Según los registros bancarios, se trata de una fortuna que supera los $42 millones.
Los “prestanombres” no dieron su consentimiento de manera gratuita. La suma que recibieron varía según las fuentes consultadas. En Bariloche aseguran que una de las parejas involucradas acaba de hacer una inversión inmobiliaria en la calle Ruiz Moreno, en el centro de la ciudad. La obra todavía no comenzó.
Apenas 48 después de la revelación periodística, el 30 de diciembre tres de las cuatro sociedades se disolvieron en Miami. En Buenos Aires, la Justicia ya investiga a todos los involucrados en tres expedientes distintos.
El caso conecta con Uruguay
Tal como La Nación publicó cuando comenzó a investigar el caso, basado en registros bancarios confidenciales de Estados Unidos y documentos judiciales y comerciales en la Argentina, se constató que unos US$ 109,9 millones de la AFA se remitieron a un agente de valores con sede en Uruguay que recurrió a un vehículo regulado en las Islas Vírgenes Británicas (BVI) para custodiar los fondos, en tanto que decenas de millones de dólares se destinaron a gastos de lujo alrededor del mundo: aviones privados, equitación, yates, peluquería, autos, residencias veraniegas y entradas de teatro VIP, entre otros consumos y actividades suntuarias. El epicentro de la operatoria bajo la lupa es, como ya se mencionó, TourProdEnter LLC, una firma constituida en agosto de 2021 en Florida que apenas cuatro meses después se convirtió en “agente comercial exclusivo para el exterior” de la AFA. Como administradora de la empresa, figuraba Erica Gillette, quien se presentaba en redes sociales como “dedicada a la familia full time” y es pareja del productor teatral Javier Faroni, amigo personal del “Chiqui” Tapia, presidente de la Asociación de Fútbol Argentino. Faroni no es un protagonista menor sino que tiene vínculos políticos claros: integró el directorio de Aerolíneas Argentinas durante la gestión de Alberto Fernández y fue diputado bonaerense por el Frente Renovador, el espacio de Sergio Massa. En pleno cepo cambiario, quedó a cargo de cobrar los ingresos para la AFA en el exterior, emitir los pagos para cancelar sus obligaciones fuera de la Argentina y remitir los excedentes a la AFA.
Nicolás Pizzi, Hugo Alconada Mon / La nación (GDA)