BRASILIA
El presidente Luiz Inacio Lula da Silva recibió ayer fuertes críticas por el retiro de la visa (expulsión del país) al corresponsal del diario The New York Times por un reportaje sobre supuestos hábitos alcohólicos del gobernante.
Legisladores y el mayor gremio de abogados del país, que respaldaron la queja gubernamental por el artículo del diario, ahora dicen que retirar la visa al corresponsal constituyó un acto "autoritario" sin precedentes en tiempos democráticos.
El Ministerio de Justicia informó que retiraba la visa temporal al corresponsal Larry Rohter debido al "reportaje frívolo, mentiroso y ofensivo a la honra del presidente de la República Federal de Brasil".
Rohter, cuya oficina en Rio de Janeiro ha dicho que se encontraba fuera del país, puede apelar la decisión del ministerio ante el Superior Tribunal de Justicia, informó esa corte.
REACCION. El diario neoyorquino anunció que tomará medidas para proteger los derechos de su corresponsal. "En base a consultas legales en Brasil, creemos que no hay fundamentos para la revocación de la visa del Sr. Rohter y tomaremos medidas apropiadas para defender sus derechos", dijo Catherine Mathis, portavoz del diario en una breve declaración escrita.
Por otra parte, el gobierno puede revertir su disposición, dijo Roberto Busato, presidente de la Orden de Abogados de Brasil. "Al país le hace más daño la decisión del gobierno que el propio reportaje", sentenció.
La medida es la más drástica adoptada por un gobierno brasileño en tiempos recientes contra algún periodista extranjero. Se basa en una ley vigente desde 1981. Brasil vivió en dictadura desde 1964 a 1985.
El canciller Celso Amorim afirmó que la decisión de retirar la visa "no tiene nada que ver con libertad de expresión".
"No se trata de libertad de expresión, se trata de un artículo calumnioso, injurioso, mentiroso... eso realmente hace que la persona no llene las condiciones para continuar ejerciendo su posición de corresponsal", agregó Amorim a reporteros. El ministro aseguró que en Brasil hay "libertad total de criticar, nunca actuamos contra nadie que critica la política interna o externa brasileña, pero otra cosa es ofender la honra nacional en la persona del jefe de estado".
El artículo, publicado en la edición del domingo, aseguró que en Brasil existe una "preocupación nacional" por supuestos problemas de bebida del mandatario. Se basó en comentarios de un ex aliado político del presidente y ahora su acérrimo enemigo, y en columnistas de la prensa local.
UN ERROR. La decisión de Lula "fue un error político. Consiguió transformar una victoria moral en una derrota, pasó de víctima a villano", dijo a periodistas el senador opositor Jefferson Peres. "No hay precedentes en tiempos democráticos" de una acción similar. El reportaje "tiene errores, mas eso no justifica la reacción del gobierno. Fue una decisión autoritaria", agregó.
En algunas columnas de la prensa brasileña también hubo expresiones de desaprobación. "Al cabo de año y medio distanciándose de figuras como las del venezolano Hugo Chávez y de otros populistas poco afectos a la democracia, de un plumazo Lula se igualó a ellos", comentó Folha de Sao Paulo. AP