Líder sirio denuncia "conspiración" y advierte que no dejará el poder

Enojo. Manifestantes vuelven a las calles; Occidente critica a Bashar Asad

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DAMASCO | AFP

El presidente sirio Bashar Asad rechazó ayer emprender reformas en medio del "caos" y denunció una "conspiración", aunque se dijo abierto al "diálogo". Los opositores, lejos de quedar satisfechos, llamaron a proseguir la revuelta.

Nuevas protestas estallaron inmediatamente después del discurso en la ciudad universitaria de Alep (Norte), en las localidades de Saraqeb y Kafar Nubl (noroeste) y en Homs (centro), indicó el presidente del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, Rami Abdel Rahman, con sede en Londres.

Otros militantes de los derechos humanos dieron cuenta de manifestaciones en Hama (Norte) y Latakia (noroeste).

Los muertos, desde que estalló el conflicto, son más de 1.500 -y más de 17.000 los que huyeron del país-.

"Se puede decir que el diálogo nacional es el lema de la próxima etapa", dijo Asad en un discurso en la Universidad de Damasco, transmitido por la televisión estatal, tras tres meses de disturbios.

El mandatario admitió incluso que ese "diálogo" podría conducir a la supresión del artículo 8 de la Constitución que asegura la supremacía política del partido Baas, al frente de Siria desde hace cuatro décadas.

"El diálogo nacional podría desembocar en enmiendas de la Constitución o en una nueva Constitución", destacó.

Esa abrogación es una de las principales reivindicaciones de la oposición, que no dio señales de ablandamiento tras esa nueva alocución pública, la tercera del mandatario desde el inicio de la revuelta en marzo.

Es más, los grupos opositores instaron a la población a sumarse a la "rebelión".

Asad señaló que ninguna reforma podrá emprenderse en un contexto de "sabotaje y caos" y volvió a denunciar "una conspiración", advirtiendo que la economía siria está al borde del colapso.

"Hay que obrar para devolver confianza a la economía siria porque existe un riesgo de derrumbe", declaró.

Se dijo, sin embargo, convencido de que esa "conspiración" hará más "resistente" al país y presentó sus condolencias a las familias de los "mártires" de los disturbios y las manifestaciones.

"Hacemos una distinción entre aquellos (que tienen reivindicaciones legítimas" y los saboteadores que tratan de explotar la buena voluntad de lo sirios para sus propios fines", proclamó.

Reacción. "Lo que es importante ahora son los hechos, no las palabras", dijo la portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Victoria Nuland, luego que hablara Asad. "Un discurso es sólo palabras".

El jefe de la diplomacia francesa, Alain Juppé, juzgó ayer que no había "razón alguna para tomar en serio actualmente" a Asad.

"No es su declaración de hoy lo que cambia el contexto", añadió Juppé, y dijo estar convencido de que el presidente sirio no está en capacidades de enmendarse "después de la represión de una violencia inaudita" impuesta a su pueblo.

Su homólogo alemán Guido Westerwelle se refirió por su parte "al discurso de un incorregible, que aparentemente no ha comprendido las señales de los tiempos".

En tanto, las autoridades mostraron ayer a diplomáticos acreditados en Siria y a periodistas una "nueva fosa común" cerca de Jisr al Shughur, una ciudad del noroeste del país controlada por el ejército desde el 12 de junio.

Una fuente militar dijo que al menos 29 cadáveres fueron retirados. Según las autoridades, es la tercera fosa común descubierta desde que el ejército tomó el control de Jisr al Shughur el domingo 12 de junio y responsabiliza de las muertes a "lo rebeldes".

Yemen: miles piden un nuevo gobierno

Saná | Miles de manifestantes marcharon ayer en Saná para reclamar un consejo de transición y la partida del hijo y de los allegados del presidente Alí Abdalá Saleh.

"Levanten la voz y reclamen un consejo transitorio", "no a la guerra civil", gritaban los manifestantes, convocados por los "Jóvenes de la Revolución".

Los manifestantes pidieron también la salida del país del hijo mayor del presidente, Ahmed Alí, comandante de la guardia republicana, y de sus sobrinos, que controlan otros órganos de seguridad del Estado.

Saleh continuaba ayer internado en Arabia Saudita tras los bombardeos realizados contra su palacio en Yemen. AFP

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