La biodiversidad en arrecifes y en los Andes bajo amenaza

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Los Arrecifes Mesoamericanos y la región de los Andes del norte, cuya biodiversidad está en riesgo, integran los 16 casos de adaptación a los impactos del cambio climático que presentarán World Wildlife Fund (WWF) y Fundación Vida Silvestre (FVS) en la cumbre de Copenhague en diciembre.

El aumento del nivel del mar, el blanqueamiento de los arrecifes por el aumento de la temperatura y la acidificación, que provoca la pérdida de atracciones turísticas y pesquerías, son las amenazas que enfrentan los Arrecifes Mesoamericanos.

Distribuidos entre México, Belice, Guatemala y Honduras, estos arrecifes están formados por estuarios, playas, ríos costeros, manglares, hierbas marinas y pantanos costeros con 500 especies de peces y tortugas acuáticas.

Por un lado, WWF y FVS plantean en su reporte la necesidad de conservar y hacer un manejo sustentable de las actividades porque eso, explican, está integrado a la adaptación y es difícil separar ambas tareas.

Por el otro, esta región, cuyos servicios ambientales entre 2050 y 2100 se estiman en 26 mil millones por año, requiere del fortalecimiento de la capacidad de los actores clave para controlar y proteger las defensas de las costas naturales y de las zonas de cría de peces.

Entre las recomendaciones para la adaptación se incluyen leyes para la protección de los manglares, prueba de viabilidad de las zonas coral para recuperar los arrecifes e integración al planeamiento de desarrollo costero local, además de la capacitación de "guardianes de los recursos".

Los Andes del Norte, cuyo territorio se extiende en Venezuela, Colombia y Ecuador, "están amenazados por el avance de la frontera agrícola y por la importancia que tiene el agua para las comunidades indígenas y para los pequeños agricultores".

Esta región, centro mundial de plantas cultivadas para usos alimenticios, medicinales e industriales, cuenta con 45.000 especies de plantas, 1.400 de aves, 500 de ranas, todas ellas vinculadas a la Amazonia y es centro de desarrollo de 10.000 personas.

WWF y FVS sugieren para la adaptación de los Andes del Norte "modelos climáticos para generar datos confiables para la agricultura y el manejo del agua", además de "seleccionar áreas protegidas que históricamente resistieron al cambio climático y pueden operar como áreas de referencia". (ANSA).

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