MEXICO, LA PAZ y LIMA | AP,
"EL UNIVERSAL" DE MEXICO y "EL COMERCIO" DE PERU
Los linchamientos, como forma de tomar justicia por mano propia, han sido moneda frecuente en los últimos días en países de la región. El caso más sonado fue la paliza a tres policías en Ciudad de México, que terminó con dos de ellos prendidos fuego, pero varios casos ayer en Perú parecen confirmar una pérdida de credibilidad por la población en las instituciones encargadas de la seguridad, así como un enorme nivel de violencia latente.
Cabe recordar las golpizas y asesinatos de dos alcaldes por parte de comunidades aimaras, que tuvieron lugar en Perú y Bolivia en mayo y junio, respectivamente, así como el linchamiento por profesores, también en junio en Bolivia, del viceministro de Educación.
En México ayer, durante todo el día, los principales canales de televisión repitieron constantemente la imagen de un joven, con la cara hinchada y ensangrentada, que trataba de decirle a un periodista de televisión que era un agente federal encubierto. Momentos después, una turba lo quemó vivo junto con otro agente.
Los informes oficiales indican que tres agentes que realizaban trabajos de inteligencia sobre venta de drogas fueron detenidos la tarde del martes por habitantes de San Juan Ixtayopan, en la zona sur de la capital, quienes aseguraron que se trataba de secuestradores de menores.
Los hombres vestidos de civil, que al parecer tomaban fotografías y videos de niños de una escuela al momento de ser detenidos, fueron golpeados durante varias horas.
Dos de ellos fueron rociados con gasolina y quemados vivos, por lo que fallecieron en el lugar; el tercero fue rescatado con golpes múl- tiples y ayer continuaba hospi- talizado.
Cientos de agentes federales tomaron por asalto el pueblo de los hechos, al sur de la capital mexicana el miércoles, derribando puertas en busca de los cabecillas de la turba. Casi 600 agentes federales y cientos de policías que bloquearon calles y recorrieron la vecindad casa por casa, deteniendo a una veintena de personas.
Para el analista José Antonio Crespo, del Centro de Investigación y Docencia Económica, "hay un debilitamiento del aparato de seguridad para imponer la ley".
"Se van abriendo cada vez mayores, numerosos espacios de anarquía, donde puede prevalecer tanto el delito por un lado como la justicia por propia mano por el otro", agregó.
PERU. En Perú, los pobladores de Carabayllo parecen haber dejado de creer en la justicia y prefieren la masacre cuando de ladrones se trata. Ayer, cuatro delincuentes fueron objeto de castigos populares en dos incidentes separados dentro del mismo distrito.
Hechos similares se produjeron en otros dos poblados.
En el primer caso, un delincuente fue severamente castigado antes de que la policía llegara al lugar y lo trasladara a la comisaría.
En el segundo, la población confundió con ladrones a dos personas ebrias que discutían con el dueño de un bar, por lo que las atraparon y las golpearon brutalmente. Sólo la intervención policial impidió que alguno de estos casos terminara en tragedia.
En Carabayllo todo empezó a las 3 de la madrugada, cuando dos jóvenes fueron encontrados robando, junto con otros dos sujetos que huyeron.
Aproximadamente 100 vecinos de la zona los desnudaron, golpearon con palos y los hirieron con cuchillos caseros.
Fueron necesarios quince policías para salvarles la vida.
El otro intento de linchamiento se produjo a las 8 a.m. en un asentamiento cercano, dejando malheridos a dos jóvenes también acusados de robo.